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Entre tanto chimichurri

Si empezamos por el final, la Universidad de la Educación (UNED) no alcanzó las mayorías especiales que necesitaba para nacer como un nuevo ente autónomo. El proyecto de ley no se aprobó en el Senado: logró sólo 17 votos en un total de 24. Aquí la crónica de la larga y polémica jornada parlamentaria.

Y no se alcanzaron los dos tercios necesarios (21 votos) porque a pesar del acuerdo entre los legisladores del fa y Vamos Uruguay, se opusieron los senadores del Partido Nacional y los colorados de Propuesta Batllista (Proba). El proyecto no aprobado volverá a la Cámara de diputados con modificaciones y luego pasará para su discusión en la Asamblea General.
Y si seguimos por el principio, el debate del miércoles pasado que duró unas cinco horas lo inició Lucía Topolansky invitando a aprobar el proyecto –“sin consignas políticas, no por este periodo de gobierno que ya termina, sino por los que vienen”–, bajo la mirada de una barra llena de docentes de túnica blanca.

A pesar de que todos los senadores luego parecieron estar de acuerdo sobre crear una tercera universidad pública en el país (luego de la Udelar y la Utec) y otorgar un título universitario a los futuros estudiantes de formación docente, los peros llovieron desde la oposición:“Estamos a 41 días de las elecciones nacionales, es obvio que la votación de este proyecto tiene intencionalidades político electorales, para la tribuna”, expresó el senador blanco Gustavo Penadés, que llamó a no mezclar el buen espíritu de esta ley con todo el “chimichurri político electoral”. Su camarada Gallinal lo apoyó poniendo en duda la constitucionalidad de la votación faltando tan poco para las elecciones, y se preguntó sobre la urgencia de aprobar “contra viento y marea” este proyecto “que se merece surgir a la luz del día y no entre estas luces y sombras”.

El senador Amorín Batlle (Proba) fue otro de los que no levantó su mano para apoyar la ley de la Uned, y se explayó en uno de los puntos más controvertidos del proyecto desde sus comienzos: “No nos gusta el cogobierno tal y como está planteado en la ley porque falta una pata fundamental: los representantes de la sociedad”. Y con eso se refiere a incluir a representantes del Poder Ejecutivo –con venia del Senado– en el Consejo Directivo de la Uned, que hasta ahora sólo incluía un rector, dos representantes de los docentes, dos de los estudiantes y dos egresados, pero sin injerencia del poder político de turno en su dirección. Amorín también acusó a la bancada del fa de falta de flexibilidad para negociar el proyecto, porque según el senador se ignoraron estas “pequeñas modificaciones” al cogobierno que su sector propuso.

“¿No es suficiente gobierno tener a los docentes, los estudiantes, los egresados? Si no están los políticos, parecería que la sociedad no existe… ¡Los partidos políticos ya tienen suficiente monopolio de la representación ciudadana en todos los ámbitos!”, le contestó la senadora Constanza Moreira.

Y recordó que todos los programas de gobierno de los partidos políticos en esta campaña incluyen como componente central la formación docente. “Bueno, entonces pongamos las ideas en práctica”, desafió Moreira. Y agregó: “Porque todos están de acuerdo con el fin pero no con la herramienta, bueno, que me muestren otra herramienta mejor. Es como estar de acuerdo con la participación de las mujeres en el Parlamento y no con la ley de cuotas…”. “Al final del día, habrá un grupo de legisladores que se la juegan por esta ley y otros que no, y serán recordados por eso”, remató Moreira llevándose los aplausos de las gradas.

A su turno, Ope Pasquet votó afirmativamente en representación de Vamos Uruguay y respetando el acuerdo que ya venía desde Diputados: “Más vale que acordemos algunas cosas hoy, como crear el ente ahora que estamos de acuerdo sobre ese punto, porque el año que viene sin mayorías parlamentarias va a ser más difícil y esto no va a salir nunca más”, advirtió. Luego habrá tiempo de darle al ente una organización y conducción más eficientes, expresó.

Pasquet agregó que si bien pudo haber cierto componente electoral por el contexto de esta votación, le parece legítimo que cada partido político deje bien en claro lo que piensa sobre ciertos temas, incluyendo las confrontaciones, porque “ese es el juego de la democracia”, remató.

“Acá el problema, en definitiva, es de falta de acuerdo y voluntad política” para aprobar el proyecto, intervino a su tiempo el senador Enrique Rubio, lamentándose por el “triste final” de este proyecto de la Uned que “muere hoy de la peor manera” luego de años de discusión.

“Quisimos negociar, no lo logramos, quizás somos torpes. Por lo menos dimos la discusión pública”; reflexionó con igual dejo de frustración Topolansky, una de las principales impulsoras y negociadoras del texto que naufragó entre los sillones de la Cámara alta. La sesión continuó bajo una respiración pesada, difícil, como la de quien desaprovecha una oportunidad histórica.

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