La Red Atlas y los Papeles de Pandora

Esa idea de la libertad

Entre los dirigentes políticos y empresariales que aparecen citados en los recién divulgados Papeles de Pandora aparecen varios de los principales referentes de la internacional «libertaria» Red Atlas.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, implicado en la investigación de los Pandora Papers, en el Palacio Legislativo de Montevideo, durante su visita a Uruguay, el 27 de setiembre Mauricio Zina

Después de los Luxemburgo Leaks, que en 2014 expusieron la manera de operar de más de 340 transnacionales para evadir el pago de impuestos, después de los Panama Papers, que dos años después sacaron a luz 11,5 millones de documentos del bufete panameño Mossack Fonseca, especializado en crear compañías fantasma para ocultar o lavar dinero de ricos y poderosos, después de los Paradise Papers, que en 2017 revelaron documentación sobre inversiones en paraísos fiscales de unas 120 mil empresas y magnates, he aquí los Papeles de Pandora, la mayor filtración de información llevada a cabo hasta ahora por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés). Durante dos años, más de 600 periodistas de unos 150 medios de 117 países escarbaron en casi 12 millones de documentos confidenciales originados en 14 despachos que funcionan en paraísos fiscales. «Nunca ha habido nada a esta escala. Esto muestra la realidad de lo que las compañías offshore pueden ofrecer para ayudar a la gente a esconder dinero en efectivo o evitar impuestos. No es que todas estas transacciones sean ilegales, pero esa gente, esas empresas están usando cuentas en el extranjero, fideicomisos en el extranjero, para comprar cientos de millones de dólares en propiedades en otros países y así enriquecer a sus propias familias a expensas de sus ciudadanos», dijo Fergus Shiel, del ICIJ. «Se está abriendo una caja sobre muchas cosas.»

MODUS OPERANDI

En no pocos casos, los nombres de empresas y beneficiados se repiten desde las filtraciones luxemburguesas hasta estos Papeles de Pandora. Porque lo que estas investigaciones confirman –no revelan, confirman– es una lógica. «En una era de expansión del autoritarismo y de la desigualdad, la investigación de los Pandora Papers ofrece una perspectiva inédita sobre la manera en que el dinero y el poder operan en el siglo XXI y sobre cómo el secreto financiero impulsado por Estados Unidos y otras naciones torcieron y quebraron el imperio de la ley alrededor del mundo», consignó el portal La Bot, una de las dos publicaciones chilenas que participaron en la salida de los Papeles de Pandora. «Los hallazgos del ICIJ y de sus medios aliados –agregó– exhiben cómo la finanza ultrasecreta ha infiltrado la política internacional y muestran por qué los gobiernos y las organizaciones globales han hecho tan poco para acabar con los abusos financieros en jurisdicciones extraterritoriales» en las que, según un estudio de 2020 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, se esconden unos 11,3 billones de dólares. El diario español El País, otro de los medios participantes, resume en una nota del martes 5 los alcances de la investigación: «¿Qué revelan los Papeles de Pandora? Una industria enfocada en ayudar a los más ricos a ocultar su riqueza en territorios que ofrecen anonimato y baja o nula tributación. Los documentos retratan también a los clientes de esta industria y a los intermediarios que les sirven de puente para acceder a estos servicios. ¿Cuál es la consecuencia de estas prácticas? El desvío de beneficios por parte de empresas y la ocultación de grandes fortunas generan agujeros millonarios en los ingresos públicos de los Estados y agrietan el Estado de bienestar. Como dice Susana Ruiz, responsable de justicia fiscal de Oxfam (véase columna adjunta), el resultado “son hospitales y escuelas que no existen”».

DE POR AQUÍ

Los Papeles de Pandora dan cuenta de 956 empresas que operan en diversos paraísos fiscales (las caribeñas Islas Vírgenes Británicas se llevan la palma) y mencionan entre los beneficiarios de estos mecanismos a políticos de primer orden, además de artistas, estrellas del jet set o deportistas de elite de todo el mundo. De Vladimir Putin al presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, del rey de Jordania, Abdalá Il bin Al Hussein, al ex primer ministro británico Tony Blair aparecen escrachados unos 35 presidentes, expresidentes y monarcas y más de 330 altos funcionarios públicos.

América Latina, la región más desigual del planeta, destaca en un muy buen lugar. Entre los 29 mil titulares de cuentas offshore, son citados por sus nombres un total de 6.288 latinoamericanos. Catorce dirigentes políticos de alto perfil de esta región son aludidos con pelos y señales. Once de los 35 presidentes o expresidentes mencionados son de por aquí: el argentino Mauricio Macri, el chileno Sebastián Piñera, el ecuatoriano Guillermo Lasso, el peruano Pedro Pablo Kuczynski, el paraguayo Horacio Cartes, los panameños Juan Carlos Varela, Ricardo Martinelli y Ernesto Pérez Balladares, los colombianos César Gaviria y Andrés Pastrana, el dominicano Luis Abinader. Hay ministros en ejercicio, como el todopoderoso titular de Economía de Brasil, Paulo Guedes, o (vaya paradoja) presidentes de bancos centrales como el también brasileño Roberto Campos Neto. Figuran igualmente asesores políticos como el ecuatoriano Jaime Durán Barba, consejero dilecto de Macri y antes del ecuatoriano Jamil Mahuad, requerido en Colombia por malversación de fondos públicos. Y, obviamente, una pléyade de grandes empresarios.

Todos han movido fortunas a paraísos fiscales. Algunos de los políticos implicados se defienden diciendo que lo hicieron antes de asumir cargos públicos. Además de plantear dudas al respecto en varios de los casos, los medios de comunicación que participaron en la investigación apuntan a la lógica con que se mueve esta gente. Mauricio Macri la explicitó hace pocas semanas: «Estamos en un país –dijo– en donde para ganar plata hay que evadir impuestos».Buena parte del entorno familiar y político del expresidente argentino es mencionada en los Papeles de Pandora, como ya lo había sido en los Panama Papers, donde Mauricio brillaba con luz propia. Ahora, en los de Pandora, los protagonistas son uno de sus hermanos y varios de sus exministros y colaboradores más estrechos.

EN RED

Difícil ver como una casualidad que algunos de los principales referentes latinoamericanos y europeos de la Red Atlas aparezcan entre los evasores fiscales aludidos. Piñera, Lasso, Macri, Abinader, Durán Barba, Gaviria, Campos Neto, Guedes, Pastrana, Pérez Balladares: todos están relacionados con esa internacional ultraliberal que involucra una galaxia de fundaciones, asociaciones, centros de reflexión (véase «Red Atlas en América Latina: La internacional ultracapitalista», Brecha, 18-VI-21, y «La batalla cultural», Brecha, 16-IX-21). Mario Vargas Llosa o el abogado y magnate mexicano Roberto Salinas León, nombrados entre los poseedores de cuentas en paraísos fiscales detectados por esta nueva investigación del ICIJ, también son adalides del Atlas Network. El nobel de literatura, presidente de la Fundación Internacional para la Libertad, integrada a la red, tiene una sociedad en las Islas Vírgenes; el mexicano, que dirige el Centro para América Latina de la Red Atlas, tiene varias. Y qué decir de Piñera o Lasso, habitués de estas lides. Lasso, presidente de Ecuador Libre, una fundación que forma parte de la Atlas, es relacionado con al menos 11 sociedades offshore; al chileno –y a su familia– se lo vincula en estos nuevos papeles con la compraventa del proyecto minero Dominga, una operación que tuvo lugar en parte en las Islas Vírgenes y cuya concreción dependía de que el área donde se instalaría la minera no fuera declarada de protección ambiental. Quien debía decidirlo era el gobierno de Piñera. Grupos ecologistas le pidieron al presidente que protegiera esa zona. Piñera no lo hizo.

El colombiano Pastrana aparece a su vez como beneficiario de una sociedad offshore. Desde hace muy poco, Pastrana preside la filial latinoamericana de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que dirige el expresidente del gobierno español y exlíder del Partido Popular José María Aznar. La FAES es uno de los principales vectores de la Red Atlas en Europa. A ella y a Aznar están además ligados por distintas vías, según apunta el periodista español Julián Macías Tovar, los Legionarios de Cristo, una oscura congregación que en los Papeles de Pandora es mencionada por haber creado una estructura offshore de alrededor de 300 millones de dólares. «Ningún medio ha replicado –escribe Macías Tovar, animador del portal pandemiadigital.net– que esta organización ultracatólica es propietaria de la Universidad Francisco de Vitoria, con la que José María Aznar imparte sus formaciones para líderes políticos desde el Instituto Atlántico de Gobierno, perteneciente a la Red Atlas, y donde participan como profesores periodistas y líderes políticos del Atlas Network, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o muchos de los implicados en los Pandora Papers.»

Y así se podría seguir evocando los anclajes paradisíacos de varios de los principales personajes de esta red transatlántica. Luis Abinader, el presidente dominicano, estrecho colaborador del Centro de Análisis para Políticas Públicas, una usina de pensamiento de la red, estuvo relacionado con dos sociedades offshore panameñas desde donde manejaba diversos activos en su país. El ministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, un auténtico Chicago boy, admirador de las políticas económicas de la dictadura chilena, para la cual trabajó, y cofundador del Instituto Milenium, una de las antenas brasileñas de la Red Atlas, es accionista de una offshore panameña desde 2014. Lo sigue siendo hoy. Su compatriota Roberto Campos Neto tiene a su nombre dos offshores basadas en el paraíso fiscal centroamericano. Todas las instituciones ligadas a la Red Atlas en Brasil (superan la decena) convocan al hoy presidente del Banco Central a dictar conferencias, a participar en cursos de formación. «Es una voz muy autorizada del pensamiento liberal y también de la idea de libertad, de nuestra idea de la libertad», dijo de él un vocero del Instituto de Formación de Líderes de San Pablo, una de las expresiones de la red en Brasil.

Varias de estas figuras latinoamericanas del Atlas Network que hoy aparecen citadas en los Papeles de Pandora se reunieron en julio en el XIV Foro Atlántico, que la Fundación Internacional para la Libertad organizó en Madrid. Hablaron Macri, Lasso, Salinas, Vargas Llosa padre e hijo. También lo hicieron el presidente de Colombia, Iván Duque, e Isabel Díaz Ayuso, el venezolano Leopoldo López. Y Luis Lacalle Pou. El título de la conferencia fue «Iberoamérica: democracia y libertad en tiempos recios» y los conferencistas se refirieron, según el programa del encuentro, a «las problemáticas actuales que tienen que ver con la defensa de la libertad, el libre mercado, la democracia y el Estado de derecho». Algunos de ellos (los omnipresentes Macri y Lasso, los Vargas Llosa) y otros (entre ellos, Luis Lacalle Herrera) coincidieron a fines de setiembre en otro evento organizado por la red en República Dominicana, donde el anfitrión fue el Centro de Análisis de Políticas Públicas del presidente Luis Abinader. Según una nota de Infobae, allí se abordó «la situación actual y futura de América Latina y el Caribe, los desafíos políticos y las perspectivas económicas para la región y la batalla cultural por la libertad».

IDENTIDAD

En sus definiciones de objetivos y principios, todas las instituciones relacionadas con la Red Atlas, sean empresariales o think tanks, van más o menos por el mismo lado. La FAES españolaapunta, por ejemplo (Público.es, 5-IX-21), que «los socios de la Red Atlas están logrando reformas que eliminan las barreras a las oportunidades y la prosperidad, que antes impedían a las personas mejorar sus vidas y sus comunidades». Y entre sus metas destaca «erradicar la pobreza, garantizar la responsabilidad del gobierno, promover sociedades libres, proteger los derechos civiles y liberar el espíritu empresarial en todo el mundo». Si uno relaciona estos enunciados con las prácticas de sus principales animadores que aparecen mencionados en los Papeles de Pandora –o los del Paraíso, o los de Panamá, o…–, dice Julián Macías, se dará cuenta de por dónde van en realidad. Y remata: «Cada vez hay más pruebas del nivel antidemocrático de esta red internacional que apoya golpes de Estado, controla y manipula medios y, además de defender que no existan los impuestos, lo practica saltándose la ley para enriquecerse y eludir los impuestos que los pobres pagan».

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