Filmando la rebeldía kurda

Con la cineasta Tina Leisch

Documentalista y activista política, Tina Leisch lleva 25 años participando en el movimiento de solidaridad con el pueblo kurdo. En su último trabajo, Sólo los muertos regresan a casa, un fresco de la actualidad kurda con origen en el exilio centroeuropeo en el que viven más de millón y medio de kurdos, denuncia la política turca hacia esa minoría, basada en la represión sistemática de esa comunidad y en la negación de su identidad. El cerco informativo es una de las principales armas de esa política, dice. “Nunca aparece información sobre los kurdos en los medios de comunicación, a pesar de que sean blanco de ataques de tremenda gravedad, como atentados con bombas o asesinatos masivos. Es terrible”, dijo a Brecha Leisch tras proyectar su documental en un festival de cine kurdo realizado en diciembre en Bilbao. “Este vacío informativo -que intentamos combatir con trabajos como éste- tiene que ver con la marginalización a la que pretenden condenar la lucha kurda los estados miembros de la Otan. Por razones estratégicas y políticas, la alianza atlántica necesita a Turquía como aliada, y le permite todo.”

Sólo los muertos regresan a casa (81 minutos, 2015), realizada en colaboración con el periodista kurdo Ali Can, arranca con personas que, como el propio Ali Can, no pueden regresar al Kurdistán bajo soberanía kurda, a causa de su activismo político.  “Europa dice defender los valores de democracia, de igualdad de derechos para las personas y las minorías. Si fuera así el movimiento kurdo debería ser su aliado natural en Oriente Medio. Los kurdos están en guerra contra la barbarie, y constituyen una fuerza feminista, democrática. Aceptan la presencia de una serie de minorías tanto dentro de su movimiento como de su territorio.” Sólo los muertos regresan a casa no se queda en la denuncia y visibiliza procesos como el empoderamiento de la mujer kurda. “Conozco el movimiento de liberación kurdo desde principios de los años 1990; son 25 años en tareas de solidaridad. Puedo asegurar que, en todo este tiempo, ha cambiado mucho”, asegura Leisch. El Partido de los Trabajadores de Kurdistán (Pkk, la mayor fuerza política de los kurdos turcos) nació como un movimiento marxista-leninista, muy nacionalista y muy jerarquizado, dirigido exclusivamente por hombres. Poco a poco ha sido permeado por una sociedad civil particularmente activa. Hoy hay en las zonas kurdas turcas intendentas mujeres y una guerrilla exclusivamente de mujeres hace frente al Estado Islámico. “En 20 años la sociedad kurda ha cambiado enormemente” y es mucho más radicalmente democrática que muchas de Europa occidental, señala la cineasta austríaca

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