Haga patria, traduzca – Brecha digital

Haga patria, traduzca

Estoicos estudiantes de la carrera de traductorado público lograron sacudirse una negativa académica a apoyar la publicación de una revista de traducción literaria, y la hospedaron en la web. Va por el número dos y ya nos hizo uno con Brasil. A continuación, la entrevista con Mayte Gorrostorrazo.

—Origen de este anhelo cumplido.

—Algunos integrantes del equipo de la revista cursábamos, en 2014, el último año de la carrera de traductorado público, y una docente del área lengua portuguesa nos propuso elaborar una publicación dedicada a la traducción literaria, área que nuestra currícula no incluye.

—¿Por qué?

— La formación hace hincapié en el derecho y sus ramas técnicas.

—Documentos.

—Exacto, documentos públicos, económicos, civiles.

—¿Ese enfoque restrictivo responde al mercado laboral?

—Más bien a decisiones políticas internas de la Facultad de Derecho, que es la que ofrece la carrera; el mercado laboral indica, en este país chico, precisamente lo contrario, que los traductores trabajamos donde pinte, no donde prevé la traducción escrita. Por eso hacemos desde interpretación hasta subtitulados.

—¿En qué consiste la interpretación?

—Traducción oral consecutiva o simultánea. La consecutiva es posterior a la intervención de un orador en un congreso, por ejemplo, y la simultánea es por cabina. A partir de la idea propuesta por la docente, entonces, planteamos a las autoridades de la carrera el apoyo al proyecto de edición de una publicación bilingüe, español-portugués, de traducción literaria, y lo negaron. El argumento fue que el perfil literario no es pertinente en nuestra formación.

—Un baldazo de incongruencia.

(Sonríe.) En fin, ante esa negativa decidimos presentarnos a los Fondos Concursables del Mec, en 2015, y fuimos seleccionados. Esa postulación nos exigió afinar detalles del proyecto, y comprendimos que el único formato económicamente viable para sacar la revista era el digital.1 No obstante, debimos invertir en programación y diseño gráfico.

—¿Cuántos integrantes tiene el equipo?

—Ocho.

—¿De dónde surgieron, en una carrera signada por documentos, ocho apasionados por la literatura?

—Además de ser estudiantes y egresados de la carrera de traductorado venimos de otras formaciones un tanto sui generis, en letras, lingüística, portugués, inglés, ciencias de la comunicación, campos afines a la literatura. Y aunque así no fuera, tenemos claro que la literatura es, por excelencia, un discurso inclusivo de todos los demás, y en eso radica su magia. Un traductor encuentra, en la vastedad literaria, infinitas posibilidades de ejercicio técnico, sensible y de superación de desafíos, porque nunca sabés con qué va a sorprenderte una narración. Todo lo contrario a un documento, siempre rígido.

—¿Cómo consiguieron sumar, a la causa, a docentes brasileños?

—Cuando estábamos en la fase de pulido, esta docente de lengua portuguesa de la que te hablé, Amanda Duarte, formada en la Universidad Federal de Río Grande del Sur, nos contactó con colegas que se sumaron en la fase de revisión del proyecto. Si algo tiene de original la revista, desde su título, es que concibe la traducción como una práctica, un quehacer colectivo, abierto y modificable. Lo que hacen las profesoras brasileñas, en este marco, es recibir las traducciones primarias que les enviamos, llevarlas a sus clases y revisarlas y discutirlas con sus alumnos. Te imaginarás cuánto nos enriquece y califica este intercambio, al venir de personas que poseen como lengua materna la que elegimos traducir. Y cuánto apacigua nuestras inseguridades a la hora de trasladar del español al portugués; Brasil es un continente, surtido de variedades lingüísticas.

—Nosotros, humildes, tenemos el portuñol, que brega por su reconocimiento social y cultural.

—En la última década el término “portuñol” ha sido cuestionado, y el ámbito académico reconoce a los dialectos fronterizos como variedades del portugués de Uruguay. La corrección política de esta denominación ayuda al portuñol a desmarcarse de las acusaciones de lenguaje híbrido y confuso que suele suscitar.

—A pesar de esa mala prensa, importantes actores culturales de la frontera están promoviendo su declaración como patrimonio cultural de la humanidad.

—Sí, y hay reuniones para promover el ingreso de Uruguay a una comisión internacional de países de habla portuguesa. Suena un tanto loco, ¿no?

  1. Pontis, Prácticas de Traducción, revista digital bilingüe español-portugués, seleccionada por el Fondo Concursable para la Cultura 2015, divulga literatura uruguaya en Brasil y literatura brasileña en Uruguay, mediante traducciones de autores seleccionados. Integran su equipo editorial Amanda Duarte, Carla Rapetti, Federico Sörensen, Leticia Lorier, Manuela Pequera, María Noel Melgar, May-te Gorrostorrazo y Verónica Machado. Publican a un autor por número, el primero estuvo dedicado a la carioca Júlia Lopes de Almeida (Rio de Janeiro, 1862-1934) y el segundo a la artiguense contemporánea Elaine Mendina; seguirán con Rafael Jacobsen, Hugo Burel, Antônio Alcântara Machado y Álvaro Pérez García (Apegé). Disponible en www.revistapontis.com.

 

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