Hora de irse

“¿No será hora de emprender un compromiso ciudadano que nos unifique por encima de diferencias políticas u otras para levantar un muro de contención a la barbarie que se está cometiendo y se agrava cada día al ponerse el sol?”, dice esta integrante de la Coordinadora por el Retiro de las Tropas de Haití (Uruguay).

El pueblo haitiano está en resistencia. La última elección-fraude organizada el 9 de agosto y el 25 de octubre de 2015 por el Departamento de Estado de Estados Unidos, el presidente Michel Martelly, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah) y la Oea tomó a los haitianos despiertos y dispuestos a resistir las persecuciones políticas, los asesinatos selectivos, el robo masivo de los dineros públicos y de los fondos de ayuda por el terremoto de 2004, el despojo de tierras de campesinos para entregarlas a multinacionales, las concesiones para explotación minera de ricos yacimientos de oro a la familia Clinton y a potentados canadienses.

El ciclo de movilizaciones de este período alcanzó su punto máximo con el levantamiento popular del 22 de enero pasado, que impidió que se consumara el golpe electoral del 24 de enero, con un balotaje en el que sólo participaría el oficialista Jovenel Moise, un empresario bananero de zona franca que se hizo de tierras desplazando a campesinos por la fuerza. Ante las multitudes desafiantes en las calles, los cuerpos represivos se vieron sobrepasados, el pánico se apoderó del poder y la jornada electoral quedó suspendida. Desde entonces se ha ido consolidando la resistencia, que alcanza nuevos grados de conciencia y de unidad y abarca a todo el espectro político opositor, con el fin de terminar con la injerencia extranjera que estrangula al país y a su gente. El último escándalo de los niños esclavos sexuales al servicio del personal de la Onu en Haití ha conmovido a la nación.

A tal nivel ha llegado la resistencia que a pesar de las múltiples presiones y amenazas del Departamento de Estado y del secretario general de la Oea, Luis Almagro, el nuevo gobierno provisional, negociado al término del mandato de Martelly y que duraría 120 días, acabó aceptando las demandas unánimes de políticos y movimientos sociales de nombrar una comisión de verificación de las últimas elecciones, pautadas por un fraude masivo denunciado por todos los actores, salvo el oficialismo. Es la segunda derrota en cinco meses del imperialismo, que se oponía terminantemente a esta revisión. Paralelamente van apareciendo brotes de violencia protagonizados por viejos golpistas relacionados con la Cia, como el francés Guy Philippe, en el sur del país. En los últimos días una comisaría fue atacada a balazos, con un saldo de muertos y heridos, en un remedo de las tácticas empleadas anteriormente en otros intentos de golpe.

El partido está abierto. A nadie le pueden caber dudas acerca de que el pueblo haitiano en su lucha y determinación por recuperar el ejercicio de su soberanía y su derecho a una vida digna corre inminentes peligros. Las tropas uruguayas forman parte del enemigo directo y tangible que se apresta a realizar el trabajo sucio de la represión. ¿No será hora de emprender un compromiso ciudadano que nos unifique por encima de diferencias políticas u otras para levantar un muro de contención a la barbarie que se está cometiendo y se agrava cada día al ponerse el sol?

El miércoles próximo la Coordinadora por el Retiro de las Tropas de Haití, el Serpaj, Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, Crysol, la Feuu, el Pit-Cnt, la Comisión Memoria de la Costa, Affur, Cofe, Ffose y Sughu se suman a la jornada continental de movilización contra la ocupación militar de Haití por las tropas de la Onu, organizando una concentración en la plaza Independencia a las 18.30. n

*    Integrante de la Coordinadora por el Retiro de las Tropas de Haití (Uruguay).

 

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