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Iconoclasta en Japón

Nagisa Oshima (1932-2013) En la década del 70 el cine completó un proceso de liberación para tratar abiertamente el sexo, por lo menos con la misma libertad que la literatura. Ese proceso se había iniciado con algunas audacias en el cine mudo, pero la revolución sexual de los sesenta y la decrepitud de la censura en todo el mundo derribó los últimos prejuicios. Dos películas de sexo explícito lo cambiaron todo: en 1972 El último tango en París, de Bernardo Bertolucci, y muy especialmente, en 1976, El imperio de los sentidos, de Nagisa Oshima. Ambos autores fueron perseguidos penalmente y absueltos por los tribunales. Ambos filmes coinciden en víncular el sexo con la muerte como en el romanticismo del siglo xviii, pero mientras en Bertolucci el experimento destruyó a la jovencísima Maria S...

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