MÚSICA. SENTIRNOS CERQUITA, DE JORGE BONALDI Y ADRIANA DUCRET*

Juego, fantasía y deslumbramiento

Sentirnos cerquita, de Jorge Bonaldi y Adriana Ducret. Hipocampo, LBM-12, Montevideo, 2021.

Jorge Bonaldi y Adriana Ducret vienen actuando juntos desde 1990. El dúo se formó inmediatamente después de la disolución de Canciones para No Dormir la Siesta, que Bonaldi integró desde su fundación, en 1975. Hacía añares que no sacaban un disco. La pandemia fue la oportunidad ideal para componer y grabar una nueva tanda de canciones. El dúo siempre funcionó muy bien con su público. La sonrisa generosa, la soltura y la calidez de Ducret son un ingrediente fundamental, que se suma a la musicalidad excepcional de Bonaldi, su expresividad, su humor y el espíritu de juego que ambos generan con sus composiciones y propuestas escénicas. El video de «El baile de Mariana», que subieron hace unos días, viene rondando las 68 mil vistas.

Ese lapso de varios años sin editar un fonograma acentuó la diferencia entre el paisaje musical actual y la música de Bonaldi. Ahora la música se hace casi toda en computadora, con un tempo mecánicamente regular, y se basa en ciclos armónicos breves y simples, y figuras melódicas (cuando las hay) que tienden a funcionar más por su rítmica y su color armónico que propiamente como melodías. Bonaldi, en cambio, es un melodista: sus composiciones se basan en un discurso armónico elaborado; maneja una rítmica flexible, construye el clímax, explora la expresividad de los acordes. Estos elementos fueron pilares de la música occidental del último medio milenio, pero perdieron lugar, súbitamente, de la mano de cambios tecnológicos y culturales veloces. Los niños tendrán la oportunidad de transitar, con esta música, enfoques musicales con los que no se van a encontrar fácilmente en otros ámbitos.

Las dos primeras canciones del disco, quizá en un intento de tender un puente, tienen bases electrónicas programadas por Jorge Bonaldi Ramos, el hijo adolescente de Bonaldi. A mis oídos suenan como mundos que no están hechos uno para el otro. Ese tipo de bases pide una interpretación vocal a gusto con la exactitud mecánica o con el dominio de un flow hiphopero que ni Bonaldi ni Ducret tienen. La buena repercusión del video de «El baile de Mariana» (una de esas canciones) muestra que a los pequeños escuchas esto no les afecta demasiado, pero, justamente, si se trata de comunicarse con seres todavía en proceso de «culturizarse» musicalmente, me pregunto si no sería una mejor apuesta tirarse a difundir lo mejor que Bonaldi y Ducret tienen para ofrecer. Por suerte, de esto hay con creces del surco 3 al 8.

En estas canciones, los oyentes pueden disfrutar de unas melodías preciosas, de una tímbrica rica en sonoridades interesantes. Como siempre en Bonaldi, las especies musicales se cruzan con irreverencia. En «La luna y el polo» la clave de candombe tocada en guimbarda se alterna con un ritornelo que parece de folclore portugués. «Para que me encuentres» podría ser tocada por un grupo de rock progresivo tirando a pesado y, sin embargo, esa energía se transmite con una instrumentación mucho más parca que Bonaldi toca con toda la onda. «Canción de paraísos» tiene una estructura muy particular y creativa. «Por el río azul» construye un clima formidable, animado por unos vuelcos tonales bien interesantes. La musicalidad de Bonaldi hace vivir cada instrumento en una interpretación llena de rubatos, pero nunca pierde tensión rítmica y expresiva, ni siquiera en una figura melódica instrumental con una inflexión medio celta. Esos elementos conforman un paisaje vívido para las letras de Ducret, llenas de juegos de palabras, fantasía, lirismo, deslumbramiento con elementos de la vida cotidiana y una sonoridad muy musical. Brindan confort en climas que oscilan entre una alegría solar y una tranquilidad lunar.

El disco se complementa con cinco canciones grabadas y difundidas a propósito de espectáculos anteriores del dúo. Entre ellas está la notable «Luz y color», un par de temas tocados por la última formación de Canciones para No Dormir la Siesta y la versión de «La bandita del saludo», de Luis Trochón, que puede funcionar como tributo al compañero de ruta fallecido el año pasado.

*La edición física es limitada. Está a la venta en Ayuí Discos y en Puro Verso de la peatonal Sarandí, o se pueden coordinar envíos para todo el país por medio del 099 990 158. También está disponible en plataformas.

Artículos relacionados