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La bendición de Alá o del Tío Sam

Una semana después del fallido golpe de Estado, que provocó la muerte de al menos 290 personas, aún no queda claro qué sucedió en Turquía. El gobierno acusa al clérigo Fethullah Gülen, autoexiliado en Estados Unidos, pero éste sostiene que se trató de un autogolpe del presidente Recep Tayyip Erdogan para aumentar su poder.

relaPartidarios de Erdogan representan el ahorcamiento de Fethullah Gülen en una plaza de Estambul, el 18 de julio / Foto: AFP, Ozan Kose

En su edición de mayo de 2008 la prestigiosa revista de política internacional Foreign Policy estampó la foto de Fethullah Gülen en su portada, en un número dedicado a consagrar al “intelectual público más influyente del mundo”. En la compulsa realizada por la revista, Gülen superó a destacadas personalidades, como los Nobel Orhan Pamuk y Mustafá Yunus, además de a Umberto Eco, a Al Gore, al entonces papa Benedicto XVI, a Paul Krugman y a Noam Chomsky, entre otros.

Así y todo, Gülen es un desconocido para Occidente, aunque no para las autoridades y los organismos de seguridad del país que lo cobijó. Tampoco para los 80 millones de turcos y buena parte de los musulmanes del mundo, sobre quienes ejerce cierto liderazgo espiritual y político a través del Hizmet (Servicio, en español), un m...

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