La caída de la izquierda nacionalista

La izquierda nacionalista vasca, Euskal Herria Bildu, no pudo repetir los excelentes resultados de hace cuatro años, perdiendo gran parte del poder territorial entonces conseguido. La aparición de Podemos puede ayudar a crear mayorías de izquierda o, al menos, condicionar el desarrollismo económico que impulsan las hegemónicas derechas.

Pese a que sus buenos resultados en Álava y Navarra ponen a Ehb en disposición de participar en mayorías de gobierno progresistas y vasquistas que desalojen a la derecha, el trabajo de desgaste ejercido por el Partido Nacionalista Vasco (Pnv) en Guipúzcoa ha propiciado que éste le arrebatase casi todo el poder territorial conseguido hace cuatro años en esta provincia, incluyendo la capital, San Sebastián, las municipalidades con más de 25 mil habitantes, y el gobierno provincial, la Diputación Foral.

Guipúzcoa, la provincia con más clara mayoría nacionalista y, junto a Vizcaya, la de economía más diversificada y mejor preparada para enfrentar la crisis, se convirtió a partir de 2011 en el territorio donde Ehb impulsó una serie de cambios basados en la participación popular en las instituciones y en la transparente gestión de éstas. La nueva política fiscal gravaba las grandes fortunas y quería favorecer a los asalariados, aunque la decisión programática de paralizar la construcción de una incineradora de basura a escasos quilómetros de San Sebastián –decisión acompañada de una nueva política integral de gestión de residuos– no fue bien aceptada por la población. El conflicto fue explotado por la oposición, liderada por el Pnv, que de este modo consiguió detener el modelo reformista que la izquierda nacionalista quería construir en Guipúzcoa para, desde allí, extenderlo al resto de los territorios.

“Hemos querido propiciar el cambio social y político, pero ha quedado claro que ese cambio hemos de gestionarlo de modo diferente. Hemos querido hacer los cambios en un modo demasiado rápido y la gente ha dicho: ‘claro que cambios, pero con tranquilidad’. Nos ha faltado olfato para saber qué querían verdaderamente los ciudadanos”, dijo Hasier Arraiz, presidente de Sortu.

Viendo los resultados del Pnv, hegemónico ahora en los tres territorios de la Comunidad Autónoma Vasca, no faltan quienes opinan que el giro socialdemócrata de la izquierda nacionalista de estos últimos años, con la mira puesta en ganar las voluntades de las bases y votantes del Pnv de cara a la formación de una mayoría nacionalista, política y sociológica con la que presionar a Madrid en pos de la independencia, ha fracasado. Piensan también que el viraje a la derecha dificulta el crecimiento por izquierda en momentos quizás propicios por el generalizado descontento que recorre Europa y la península. Eso sí, quienes siguiendo este razonamiento auguraban además que la entrada en juego de Podemos restaría votos a Ehb, han errado. La representación institucional de Podemos suma a la izquierda y abre nuevas perspectivas de trabajo para contrarrestar el modelo desarrollista de las derechas.

Así, el cambio político en Álava y Navarra ha de contar, por fuerza, con el otro protagonista de izquierda: Podemos. En su estreno en unas elecciones forales, el nuevo partido ha irrumpido en las juntas generales de Álava y en el parlamento navarro, siendo sus diputados necesarios en ambos casos para conseguir desalojar del poder a la derecha caciquil y oligárquica –representada por el PP y la Unión del Pueblo Navarro (Upn), respectivamente– que gobierna en ambas desde hace dos décadas. Falta ver si la conducción de Madrid, preocupada por los efectos que hipotéticos pactos con Ehb pudieran tener sobre la candidatura de Pablo Iglesias al gobierno español, permite la formación de mayorías de izquierda. El temor está alimentado por la categoría de problema de Estado que se concede a Navarra en Madrid, y el precedente del Psoe, que obligó, hace cuatro años, a su filial navarra a apoyar al gobierno en minoría de la Upn y no uno en compañía del nacionalismo vasco.

1.     Ehb agrupa a cuatro partidos: Sortu (heredero de la histórica Herri Batasuna, HB), Aralar (nacida del sector más socialdemócrata y contrario a la conducción de Eta en el seno de HB), Eusko Alkartasuna (escisión por izquierda del Pnv) y Alternatiba (surgidos del ala más vasquista de Izquierda Unida). Hace cuatro años Aralar concurrió en solitario a las elecciones municipales y forales. En esta ocasión, Ehb ha conseguido menos votos que la suma de los obtenidos en los anteriores comicios por ambas formaciones en solitario.

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