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Los barrios privados siguen creciendo en Uruguay.

La ciudad cercada

Atraídos por el escaso valor del suelo, muchos se instalan en zonas vecinas a asentamientos y barrios pobres, generando un vínculo de mutua necesidad bastante alejado de las ideas de integración social y de ciudad democrática. Ya son más 60 en todo el país. En Montevideo –donde la legislación los prohíbe– encontraron cómo burlar la normativa, y exclusivos condominios se ofrecen orgullosos de su encierro.

En el barrio La Tahona, Canelones, hay cerco perimetral, cámaras y guardias de seguridad / Fotos: Santiago Mazzarovich

Las distintas capas sociales están cada vez más distanciadas geográficamente, las familias pobres viven en la periferia de las ciudades y las de mayores ingresos pueblan el centro y la costa. Los montevideanos de clase media no envían a sus hijos a la escuela pública, o al menos no tanto como antes. En el barrio y el recreo los niños se parecen.

La brecha social que Uruguay y otros países latinoamericanos experimentan se expresa en la forma de habitar el territorio. La segmentación y la segregación urbanas, así como los procesos de gentrificación, en los que la especulación inmobiliaria desplaza de los barrios a sus habitantes más pobres, son algunas de sus manifestaciones.

No es novedad que en nuestro país y en la región la disminución de la pobreza no ha podido solucionar el proble...

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