La colonialidad del género - Brecha digital
En memoria de María Lugones (1944-2020)

La colonialidad del género

El 14 de julio de 2020 en Siracusa, Nueva York, falleció María Lugones, prestigiosa filósofa y activista feminista argentina, dejando tras de sí un prolífico legado de reflexión crítica, que le otorga un lugar propio en los feminismos latinoamericanos.

lavaca.org, Martina Perosa

Criada en Morón (provincia de Buenos Aires), en los años sesenta, en un acto de resistencia y reinvención de su peripecia personal,1 María Lugones partió muy joven a estudiar filosofía a Estados Unidos. Allí obtuvo una licenciatura en la Universidad de California (Los Ángeles) y posteriormente un Ph. D. en Filosofía y Ciencia Política en la Universidad de Wisconsin. En el tramo final de su vida se desempeñó como profesora de filosofía y directora del Center for Interdisciplinary Studies in Philosophy, Interpretation and Culture, de la Universidad de Binghamton, en el estado de Nueva York. En su biografía filosófico-política se entrelazan, de modo indisociable, las demandas del movimiento negro por los derechos civiles en Estados Unidos, las interpelaciones de los grupos de conciencia feminista, la educación popular, las críticas al feminismo blanco hegemónico y el diálogo con la teoría decolonial y los feminismos no hegemónicos del Abya Yala.

A partir de múltiples caminos y cruces, a lo largo de su vida Lugones conversó con las críticas de las feministas negras y chicanas a los postulados del feminismo blanco –Gloria Anzaldúa y Chela Sandoval, entre tantas otras–, pero también con los debates en torno a la colonialidad que dieron Aníbal Quijano y Walter Mignolo. Se consolidó como una de las referentes del feminismo decolonial con una propuesta propia. Su pensamiento mantiene su vigencia y es importante, en los procesos emancipatorios de nuestra región, para pensar en las múltiples opresiones en las que se articulan el género, la raza, la clase y la sexualidad.

El feminismo decolonial abreva en las prácticas teórico-políticas de los feminismos latinoamericanos que promueven una ruptura epistemológica para crear nuevos conocimientos a partir de un cuestionamiento profundo de las categorías analíticas, de la construcción de lxs sujetxs políticxs, de la cosmovisión y de las propuestas de transformación de nuestras realidades. Esta ruptura epistemológica alcanzó a la propia teoría decolonial, que se volvió objeto de las críticas de pensadoras y activistas feministas entre las que se encuentra Lugones. Entre sus múltiples aportes, su concepción de la colonialidad del género alcanzó una amplia difusión en la región –no exenta de críticas–, con resonancias que llegan al presente.

Las mujeres de color ocupan el centro de las preocupaciones de Lugones para analizar el andamiaje jerárquico y violento que sostiene la colonialidad del poder. La expresión es utilizada por ella como «un término coalicional en contra de las opresiones múltiples»: «No se trata simplemente de un marcador racial o de una reacción a la dominación racial, sino de un movimiento solidario horizontal. Mujeres de color es una frase que fue adoptada por las mujeres subalternas, víctimas de dominaciones múltiples en Estados Unidos. Mujer de color no apunta a una identidad que separa, sino a una coalición orgánica entre mujeres indígenas, mestizas, mulatas, negras: cherokees, puertorriqueñas, sioux, chicanas, mexicanas, pueblo, en fin, toda la trama compleja de las víctimas de la colonialidad del género. Pero tramando no como víctimas, sino como protagonistas de un feminismo decolonial. La coalición es una coalición abierta, con una intensa interacción intercultural».2

Desde una perspectiva sobre el giro interseccional de la teoría feminista que advierte sobre los riesgos de la separación categorial del género, la raza y la clase, y la pertinencia teórica, política y metodológica de prestar atención a los vacíos que muestra el cruce, Lugones critica el concepto de la colonialidad del poder para proponer un «sistema moderno/colonial de género» que permita comprender y transformar las relaciones de poder en las sociedades dominadas por un patriarcado blanco.

De la mano de los trabajos de la feminista nigeriana Oyuronke Oyewumi (1997) y la feminista indígena estadounidense Paula Allen Gunn (1986), Lugones cuestiona la perspectiva limitada, biologicista y reduccionista del género que opera en el pensamiento de Quijano. Pone en tela de juicio la existencia previa de un sistema de género en la lectura occidental anterior a la colonización y recupera los procesos de inferiorización de las mujeres indígenas. Así, invita a pensar en las complicidades y los pactos entre hombres indígenas y hombres blancos atravesados por una matriz heteronormativa. En sus palabras, «es importante entender hasta qué punto la imposición de este sistema de género fue tanto constitutiva de la colonialidad del poder como la colonialidad del poder fue constitutiva de este sistema de género».3

Esta perspectiva feminista de la fuerte imbricación entre racialización, generación y poder en los procesos de colonización se suma a las claves explicativas disponibles para comprender la persistencia de una matriz de dominación en nuestra región –patriarcal, heterocisnormativa y eurocéntrica– que también ha permeado las propuestas de transformación social. Los pactos y las complicidades patriarcales forman parte de los nudos estructurales de las desigualdades de género que sostienen la violencia contra mujeres, lesbianas, travestis, trans y personas no binarias; subyacen a la división sexual del trabajo y a la deshumanización de quienes están en los márgenes del sistema, entre quienes las mujeres indígenas siguen siendo las más pobres. Pensar desde la colonialidad del género implica no estudiar a las mujeres subalternas, sino pensar desde ellas y desde las disidencias sexo-genéricas.

Maestra, ancestra, peregrina, torta: las preguntas, las categorías, los cuestionamientos y los desplazamientos que emanan de la obra de Lugones constituyen un aporte fundamental a la teoría y la praxis situadas de nuestra región. Su epistemología feminista decolonial repica una y otra vez en los cuerpos descartados de mujeres, lesbianas, travestis y personas no binarias víctimas de la violencia por motivos de género, así como en los de mujeres negras, marrones, indígenas, rurales, migrantes…

La colonialidad del género forma parte de una caja de herramientas nutrida, potente –en permanente proceso de construcción–, que hunde sus raíces en las genealogías feministas, que se revela indispensable para sentir, pensar y transformar nuestra región –atravesada por desigualdades persistentes de género, étnicas, raciales, territoriales, etarias, profundizadas por la pandemia del covid-19–, y que este 8 de marzo nos encontró con un nuevo paro internacional movilizado por los movimientos feministas de todo el mundo.

*   Politóloga, feminista, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento y el Instituto de Desarrollo Económico y Social.

1. «Maestra: María Lugones, teórica feminista», entrevista de Claudia Acuña, Lavaca, 19 de agosto de 2019. Disponible en: https://www.lavaca.org/mu138/maestra-maria-lugones-teorica-feminista/.

2. Lugones, María (2008), «Colonialidad y género», Tabula Rasa, número 9, 73-101, julio-diciembre de 2008. Disponible en: https://www.revistatabularasa.org/numero-9/05lugones.pdf.

3. Lugones, María (2008), ob. cit.

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