Más riqueza, pero menos ingreso para trabajadores y jubilados y menos gasto social: La paradoja del modelo concentrador - Semanario Brecha
Más riqueza, pero menos ingreso para trabajadores y jubilados y menos gasto social

La paradoja del modelo concentrador

EL MARCO GENERAL: CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA Y ESTADO AUSENTE

Cuando comenzó este período, en varios documentos dijimos que había dos ejes centrales en el modelo social y económico: la concentración de la riqueza y la desestatización. Empecemos por definir conceptualmente cada una de ellas.

La concentración es un fenómeno que debe mirarse, en primer término, desde la perspectiva de la distribución entre clases sociales y, en ese marco, entre los ingresos de la clase trabajadora y los ingresos del capital. Para ello utilizaremos un indicador que se refiere al cociente entre la masa salarial (tanto de trabajadores asalariados como de trabajadores independientes) y la riqueza expresada en el PBI. A partir de dicho cociente vamos a deducir la transferencia de ingresos que la clase trabajadora ha hecho al capital, calculada como lo que hubieran percibido los y las trabajadoras si dicho cociente en 2022 hubiera sido el mismo que era en 2019.

Es decir, queremos saber en qué medida los nuevos ingresos que generó la economía (que, como veremos, en tres años aumentó 3,5 por ciento) se distribuyeron entre los ingresos del trabajo (que en las estadísticas del Banco Central que usamos aparecen como remuneraciones de asalariados e ingresos mixtos) y los ingresos del capital (que en dichas estadísticas aparecen como excedentes de explotación). Es importante incluir en este análisis la transferencia que ha hecho la masa de jubilaciones y pensiones. Usaremos para ello una metodología similar: calcular cuánto hubieran percibido los y las jubiladas si la participación de las pasividades en 2022 hubiera sido la misma que en 2019.

La desestatización, por su parte, puede analizarse desde varias perspectivas. Aquí usaremos la del gasto. En primer lugar, la participación del gasto público en el PBI. Tomaremos entonces los incisos que se refieren al gasto social (educación, salud, vivienda, etcétera) y al Poder Judicial (PJ), por el impacto que tienen en la presencia del Estado. Aunque si lo analizamos en su globalidad, es decir, el total del gasto público presupuestal, el resultado es similar.

Por lo tanto, si hay menos riqueza que va a manos de la clase trabajadora y de los jubilados, y si el gasto social también es una menor porción de la riqueza nacional, está claro que en estos tres años hubo un aumento de los ingresos del capital. Es claro, además, que la distribución en el interior del capital no es para todo por igual. No es el objetivo de esta nota analizar ese punto, pero es notorio que, con una fuerte retracción inicial del mercado interno, esta transferencia de ingresos al capital ha sido especialmente relevante en el sector exportador y en los conglomerados económicos concentrados del capital inmobiliario, comercial y de servicios.

LA CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA: INGRESOS DEL TRABAJO

Las cuentas nacionales permiten discriminar, como decíamos antes, los ingresos del trabajo (tanto asalariado como independiente) y los ingresos del capital en valores monetarios y en su participación en la riqueza nacional. El cuadro 1 nos muestra dicha elaboración, con la metodología desarrollada por Fernando Isabella y las cifras actualizadas con la reciente publicación de datos finales de 2019 por parte del Banco Central del Uruguay.

Como vemos, si comparamos 2022 con 2019, los y las trabajadoras han transferido 1.665 millones de dólares, equivalente en 2022 al 2,33 por ciento de la riqueza nacional y al 5 por ciento de sus ingresos. Es decir, si los trabajadores hubieran mantenido, en 2022, la participación en la riqueza que tenían en 2019 (el cuadro muestra que tienen dos puntos porcentuales menos), el ingreso sería 1.665 millones de dólares mayor.

LA CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA: JUBILADOS Y PENSIONISTAS

En el caso de jubilados y pensionistas, con la misma metodología elaboramos el cuadro 2.

En este caso, vemos que si las remuneraciones de jubilados y pensionistas hubieran mantenido la participación que tuvieron en 2019 respecto al PBI, en 2022 sus ingresos habrían sido de 430 millones de dólares más.

En síntesis, significa que trabajadores y jubilados perdieron –en 2022 respecto a 2019– una cifra superior a los 2.000 millones de dólares, casi 3 puntos del PBI.

EL ESTADO AUSENTE

Como decíamos al comienzo, esta caída de la participación de trabajadores y jubilados en el ingreso nacional no significó un aumento en los recursos que gastó el Estado. Por el contrario –como muestra el cuadro 3–, los principales rubros con incidencia directa en el bienestar de los ciudadanos (gasto social y PJ) cayeron.

El cuadro 3 nos muestra que, con excepción del Ministerio de Desarrollo Social y la Universidad Tecnológica del Uruguay, todos los demás incisos que involucran gastos de salud, de educación, de vivienda y de justicia han caído en su porción de la riqueza nacional. Y en su conjunto cayeron de 7,8 a 7,36 por ciento del PBI. Y, como adelantamos, si tomamos el total del presupuesto, la participación en el PBI igualmente se reduce del 27,9 por ciento al 26 por ciento. En términos monetarios, el ahorro del gobierno en los incisos seleccionados, acumulado en los tres años, fue de 683 millones de dólares. Y en el total del presupuesto (sin contar los desembolsos financieros) fue de 1.545 millones de dólares.

SÍNTESIS FINAL

Sin lugar a dudas, el resultado de los tres años de gobierno ha sido la concentración y la desestatización, para beneficiar al gran capital concentrado. Los números lo muestran con claridad.

Y si proyectamos los datos al quinquenio, las conclusiones se mantienen. En primer lugar, porque la participación de la masa salarial y jubilatoria en el PBI y de los principales gastos sociales, con las proyecciones que para cada uno de estos rubros ha hecho el gobierno, seguirá por debajo de 2019 aunque recupere parte de lo perdido. Segundo, porque aun en caso de recuperar pérdidas, lo que se perdió en el camino –expresado en menos consumo para trabajadores y jubilados y en menos servicios de salud, educación, vivienda y justicia– no se recupera nunca. Si miramos lo que resta del período y teniendo en cuenta las estimaciones que el gobierno ha hecho sobre el PBI y sobre la evolución de la masa salarial, podemos diseñar la trayectoria del PBI, las ganancias del capital y de los ingresos del trabajo. El gráfico a continuación lo muestra.

¿Qué nos dice el gráfico?

1) Que en 2020 se socializaron las pérdidas.

2) Que el capital ya en 2021 superaba a 2019, mientras el PBI aún no (y menos aún los ingresos del trabajo).

3) Que al final del período el PBI superará en 8 puntos los datos de 2019, mientras que los ingresos del trabajo apenas superarán los ingresos de ese año, y los ingresos del capital estarán un 15 por ciento por encima de los cinco años anteriores.

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