La vida es riesgo

Alain Juppé ya fue primer ministro y ahora quiere cruzarse la banda presidencial en 2017, carrera para la que, hoy, parte como favorito. El ex presidente Nicolas Sarkozy le salió al cruce con su candidatura, anunciada el pasado fin de semana con un mensaje en su cuenta de Twitter.

Más de 140 caracteres necesitará el otro segmento del espectro político para resumir sus aspiraciones, ya que por el momento tiene al menos cuatro contendientes. Al histórico Jean-Luc Mélenchon (Partido de Izquierda) se suman la ecologista Cécile Duflot (ex ministra de Vivienda) y dos socialistas, Arnaud Montebourg (ex ministro de Economía y Reactivación Productiva) y Benoît Hamon (ex ministro de Educación).

Al decir del corresponsal de Página 12 en París Eduardo Febbro, “la izquierda francesa es un marasmo cacofónico”. Pero la derecha no parece menos confundida. Ante la confusión, ambos lados del espectro apelan al juego conocido. La carta del miedo. Que según quién la esgrima asume un rostro diferente. Es decir, más a la derecha. Febbro lo resume así: “Sarkozy y (François) Hollande se juegan sus cartas en torno de dos variables: François Hollande pone sus fichas sobre la carta Sarkozy y éste, a su vez, las coloca sobre la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen. Las encuestas predicen que, el año que viene, Marine Le Pen derrotaría a François Hollande en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, lo que le dejaría a Sarkozy la presidencia servida en una bandeja de oro”.

Juppé, que venía como favorito hasta hace dos meses, ha visto mermar sus posibilidades ante un miedo de otro tipo. No el miedo a la derecha que cultiva Sarkozy. Ni el miedo a que continúe Hollande que cultivan casi todos, sino el miedo a la inseguridad. El atentado contra los ciudadanos que conmemoraban la fiesta nacional del 14 de julio en Niza no sólo llevó agua al molino de Le Pen sino que trajo de nuevo al ruedo la nostalgia por Sarkozy –si es que algo así puede existir– y lo que Febbro llama “sus propuestas a menudo descabelladas o anticonstitucionales”. Algo que, junto a la siempre rendidora promesa de “mano dura” del ex mandatario, “consuelan a un electorado desorientado, atraído por la xenofobia y el radicalismo de la seguridad de la extrema derecha y que se siente desamparado”.

Por obvias razones, no pasan desapercibidas para el analista del diario porteño aquellas declaraciones de Sarkozy a Paris Match dadas en Buenos Aires, cuando el sorpasso del derechista Mauricio Macri al alguna vez favorito kirchnerista Daniel Scioli le dio la presidencia a Macri. Un espejo que hace soñar a Sarkozy con su propio sprint que descuente la ventaja de Juppé. “La vida es riesgo”, dijo alguna vez Sarkozy. Hollande se lo toma al pie de la letra y ve una luz de esperanza –contra toda evidencia– para lanzarse a 2017. “El actual jefe del Estado bate récords de impopularidad –escribe Febbro–, pero apuesta al rechazo que podría suscitar la candidatura de Sarkozy en un amplio sector del electorado, sobre todo en el centro y en la misma izquierda.” Sí, la vida es riesgo.

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