Teatro y performance: Ellas y Diez de cada diez

La voz de las que ya no están

En conmemoración del 8M, marzo se asocia a la lucha de las mujeres. El teatro, como frente de batalla para muchas causas justas y semillero de ideas, no es indiferente a los temas sensibles vinculados a las desigualdades de género.

10 cada 10 Difusión

Es así que, en Espacio Palermo, se reestrenó la puesta en escena Ellas, fragmentos de un presente caduco en ocho tiempos, escrita por Adriana Ardoguein y Karina Molinaro, y cuyo director es Marcel Sawchik, quien fue invitado por el Instituto de Actuación de Montevideo para dirigir a este elenco en su egreso. Al ingresar a la sala, varios maniquíes incompletos ocupan algunos asientos coronados por flores artificiales en algunas jaulas, que remiten a pequeños altares cargados de dolor. Esas presencias fragmentadas, cuasi fantasmales, nos enmarcan en un presente cargado de ausencias irrecuperables. En escena, las ocho actrices se presentan con una canción en tono calmo que habla sobre aquello que no las representa. En diálogo directo con el público, ellas (Natalia Agosin, Eugenia Álvarez, Fiorella Casella, Rocío Caraballo, Eugenia Fajardo, Sabina Gerstein, Gal Groisman y Lucía Videla) dejan de lado –en apariencia– la ficción y comienzan a mostrar su trabajo en torno a ocho femicidios que ocurrieron en Uruguay en los últimos ocho años. Las escenas van relatando casos reales de mujeres que fueron asesinadas por violencia machista, en una diversidad que pincela varias franjas etarias, sectores sociales y lugares del territorio.

El impacto de las escenas radica en evidenciar la cercanía de lo allí sucedido. La idea es visibilizar que aquello que se narra puede ocurrirle a cualquier mujer conocida. En diferentes lenguajes, que van desde lo costumbrista hasta la parodia, se representan momentos ficcionados de la vida de estas mujeres antes de su femicidio, desnudando las posibles señales de alerta que, la mayoría de las veces, el entorno no logra ver o, en el peor de los casos, caen en los sinsentidos del sistema judicial. Lejos de buscar una sensibilidad forzada y de revictimizar a las víctimas, escena tras escena cada caso coloca a la protagonista en el lugar de una vida arrebatada, intentando otorgarle la voz que, injustamente, le fue silenciada. ¿Este presente está caduco? Es la pregunta que el título de esta pieza traslada al espectador, y da una respuesta que, lamentablemente, dista mucho de ser positiva. Un trabajo muy necesario para seguir reflexionando sobre un tema que nos duele a todos.

La performance Diez de cada diez, creada y dirigida por Valeria Píriz, surgió en la conmemoración del 8M de 2015, tras la seguidilla de brutales femicidios en el primer trimestre de aquel año. La acción busca visibilizar la violencia tanto física como simbólica que sufren las mujeres sólo por el hecho de ser mujeres. Un grupo de actrices vestidas de un rojo intenso, que marca una irrupción visual fuerte en los flujos de la calle, cruza con paso firme y se reúne en la plaza Libertad (en este caso, pero hace siete años que la performance se presenta en varios espacios). A partir de allí, las actrices comienzan a interpretar parlamentos de forma simultánea, dirigiéndose al público mientras realizan varias figuras coreográficas que invitan a la reflexión. Los textos que declaman fueron extraídos y adaptados del libro La mujer, su salud, su higiene, su belleza, escrito por el doctor René Vaucaire en 1929 en Madrid, y de la nota «Uruguay no es un país para mujeres», publicada en el diario español El Mundo. El artículo comienza diciendo que ser mujer sigue siendo un factor de riesgo en América Latina.Una frase que resuena fuerte y las actrices repiten insistentemente queda sonando en el aire: «Cada 13 minutos una mujer denuncia». La performance se ha realizado en varios puntos en Montevideo y, con el apoyo de los Fondos Concursables, pudo rodar por varios departamentos. Ha sufrido cambios en su presentación, debido a la hostilidad que muchas veces las actrices recibían en el espacio público, como cuando utilizaban cinta adhesiva o papel film para acallar y envolver sus cuerpos. Diez de cada diez va sumando la voz de cada actriz en su devenir individual, para lograr, con todas juntas, una resonancia coral que proyecta la fuerza de la unión para invitar a la denuncia y la reflexión.

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