Los frikis son también hijos de Dios

La noticia aparece como para demostrar que siempre encontramos lo que pretendemos encontrar, y que uno puede ver analogías en donde sea si es que está lo suficientemente predispuesto para ello. La cuestión es que, por más que nos resulte difícil establecer vínculos entre las festividades y la saga de Star Wars, según informa la Bbc, en una iglesia protestante de Berlín los vicarios Ulrike Garve y Lucas Ludewig notaron que podían señalar diversos paralelismos entre la saga y el mundo cristiano. Así, cuando en la escena clave del episodio seis Luke Skywalker, a quien el malvado emperador intenta persuadirlo para que se cambie a su bando, se resiste con las palabras “Nunca voy a pertenecer al lado oscuro”, como señala Ludewig (según la iglesia “teólogo y especialista en Star Wars), la situación es una reminiscencia del pasaje de Romanos: “no dejes que el mal te conquiste, o derrota el mal haciendo el bien”. Ambos parecerían convencidos: “Cuanto más hablamos sobre ello, más paralelismos encontramos entre las tradiciones cristianas y las películas”, asegura Garve.

El detalle es que si así se quiere, el paralelismo también podría aplicarse a escenas clave de El señor de los anillos, Harry Potter y otra infinidad de historias que plantean la batalla entre el bien y el mal y un protagonista que se debate entre la tentación maléfica y el mundo justo y benigno. También existen fundamentadas lecturas taoístas sobre la saga de Star Wars, no necesariamente más pertinentes, pero ese es otro cantar.

Quizá considerando que un fanatismo puede llevar a otro fanatismo (la idea no es tan delirante), los aspirantes a pastores aprovecharon esta “starwars-manía” previa al estreno mundial del episodio siete de la saga para dar este domingo próximo una misa llamada “El despertar de la fuerza”. Eso sí, los entusiastas feligreses deberán demostrar ser buenos devotos y despertarse temprano (la ceremonia empieza a las 10 de la mañana) y asistir a la Iglesia de Sión, en el barrio histórico de Mitte. Durante la misa se proyectarán escenas del episodio seis, y el organista inspirará sus partituras en su banda sonora. Todos los que asistan disfrazados participarán de un sorteo de entradas para ver la película en salas. Claro, eso si llegan al final de la misa, y si durante su desarrollo se resisten a la tentación de sucumbir al lado oscuro.

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