Mal día para torear

Evidentemente no es un buen momento para los fanáticos de las fiestas taurinas. La gran noticia es de este pasado 28 de enero, cuando el Parlamento Europeo decidió aprobar por mayoría absoluta (438 votos a favor, 199 en contra y 50 abstenciones) una enmienda presentada por el grupo de Los Verdes que pide el fin de las subvenciones de la Unión Europea a las actividades relacionadas con la tauromaquia. Las organizaciones animalistas que hicieron campaña para que se votara la enmienda estiman que los fondos aportados por la UE para la cría de toros de lidia procedentes de la política agraria común (Pac) suman 130 millones de dólares al año. Según informaron fuentes parlamentarias al periódico digital El Diario, las subvenciones se entregan de acuerdo a la superficie de la tierra y sin considerar para qué se utilizan.

El portavoz en Bruselas del partido ecologista español Equo, Florent Marcellesi, señaló: “Esta mayoría holgada, mucho mayor que la del año pasado, prueba que la tauromaquia es cosa del pasado. Los representantes del pueblo europeo tienen claro que en pleno siglo XXI torturar animales por el disfrute y espectáculo no es en ningún caso cultura, ni mucho menos digno de ser financiado con dinero público”.

Por otra parte, ha pasado un año desde que una animalista española entregara una petición al Parlamento que por fin fue admitida en estos días para comenzar a estudiarse. Se trata de un escrito que directamente pide abolir los festejos taurinos en España. Por primera vez Bruselas estaría considerando y valorando la posibilidad de que la tauromaquia sea prohibida en ese país.

Laura Folch del Cerro, autora de la petición, ha cargado las tintas para desarmar la tesis de que las corridas de toros y demás festejos taurinos forman parte de la cultura de España. La militante señala que han sido muchísimas las peticiones de otras organizaciones que fueron rechazadas: “siempre se ha presentado el torneo del Toro de la Vega reconociendo que es una tradición medieval española. En el Parlamento daban esto por cierto y rechazaban las demandas. Nosotros lo hemos hecho al revés. ¿Quién ha dicho que sea una tradición española? Y además lo hemos demostrado”, declaró al periódico digital El Plural.com. Según argumenta Folch del Cerro en las 11 páginas de su escrito, “no lo inventaron los españoles, sino que durante siglos fue entretenimiento de masas en toda Europa, hasta su abolición cuando llegó la Ilustración, en el siglo XVIII”.

Pide además la abolición “por infringir no sólo los derechos de los animales, sino también los de la infancia”. En este sentido, señala que varios artículos de la Declaración de los Derechos del Niño de 1959 son violentados, ya que claramente señalan que los niños deben ser criados en ambientes de tolerancia, comprensión y amistad, y que “hay que alejar a la infancia de la participación y observación de actos y espectáculos que supongan el sufrimiento y maltrato de los animales, como forma de conseguir una sociedad futura más pacífica y con mayor empatía hacia el sufrimiento y que rechace cualquier forma de violencia”.

Por fuera de eso, la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, aprobada en 1997 por la Unesco y la Onu, señala el “derecho al respeto” de los animales, y en consecuencia que “el hombre, como especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar otros animales o de explotarlos, violando ese derecho”, y “ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles”. La idea es que España pase a ser uno más de los 65 países del mundo que cuentan hoy con leyes para la protección y defensa de los animales.

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