Mienten los que hacen los números - Semanario Brecha
Numerología mundialista

Mienten los que hacen los números

La herida de la eliminación comienza a cicatrizar y nos permite elaborar el duelo de una manera más eficiente. ¿Jugamos tan bien como afirma Jorge Giordano o tan mal como lo sugiere la tabla del torneo? ¿La final será Argentina-Francia? ¿Le queda algo por hacer a Messi? ¿Por qué hay tantos equipos que juegan como jugábamos nosotros cuando nos iba bien? A continuación, fracasaremos en el intento de responder estas y otras preguntas.

Culminado el ciclo de Marcelo Bielsa, Jorge Giordano ha sido el encargado de levantar la bandera del último proceso en cuanta entrevista ha podido dar, instalando una lectura que habilita un análisis más profundo.

Entrevistado por Rodrigo Romano y Federico Buysan en Canal 12, el director deportivo de la selección afirmó: «Todos coincidimos en que, a no ser el primer tiempo contra Arabia, la actuación deportiva fue buena». Antes, al referirse a la posible incidencia del mal relacionamiento del entrenador con sus dirigidos, se había preguntado: «Si hubiese sido tan grave eso, ¿hubiésemos hecho los partidos que hicimos en el Mundial?».

Me cuesta entender que Giordano haya sacado pecho por el rendimiento celeste en suelo estadounidense ante Arabia Saudita (número 58 del mundo) y Cabo Verde (número 64). Que Uruguay haya merecido mejor suerte no equivale a afirmar que jugó bien. Quizás la posición alcanzada en la tabla final (38) haya sido demasiado dura y hasta injusta, pero de ahí a sostener que la selección tuvo una buena actuación deportiva hay un trecho insalvable.

LA VIGA EN EL ARCO AJENO

Apelando a las frías estadísticas, podemos apreciar que Uruguay fue el equipo que recibió menor cantidad de remates por parte de su rival (23), lo que –dejando de lado el escaso poderío ofensivo de nuestros dos primeros rivales– hablaría bien del rendimiento defensivo del equipo.

Claro que, de esos 23, apenas ocho fueron al arco. O lo que es lo mismo: considerando que Uruguay concedió cuatro goles a lo largo del certamen, vemos que la mitad de los remates rivales al arco de Fernando Muslera terminó en gol. Solo para comparar: Paraguay recibió 29 remates al arco que se tradujeron en seis goles. Casi un gol cada cinco remates, contra uno cada dos de los celestes.

La incidencia del rendimiento del arquero de Estudiantes en la eliminación resulta innegable, sin dejar de reconocerle todo lo que le dio a Uruguay entre 2010 y 2018. Su actitud pospartido de asumir responsabilidades no hace más que enaltecer la figura del único golero de Uruguay que llevó a miles de niños uruguayos a querer usar una camiseta con el 1 en la espalda.

Para analizar fríamente el rendimiento de la selección, habría que recordar cuál fue el medio empleado para alcanzar el objetivo. Bielsa, tradicionalmente un hombre comprometido con las causas nobles, opuesto al poder hegemónico de las grandes corporaciones, apela a una modalidad de juego que bien podría percibirse como la versión futbolera de la clásica teoría del derrame, tan común en los gobiernos neoliberales latinoamericanos: aquella que sostiene que, si el beneficio se concentra arriba, tarde o temprano derramará sobre los menos favorecidos. Con el fútbol que propone Bielsa sucede algo parecido: si concentramos el medio de producción –la pelota– y atacamos, tarde o temprano, el gol llegará.

Pero ya lo dijo Tusam: puede fallar. Porque, dándole una pincelada de marxismo al análisis, el objetivo «en última instancia» de toda selección debe ser ganar y clasificar. Y Uruguay, por más goles esperados y posesión que haya acumulado, no hizo ni una cosa ni la otra.

Quizás vaya siendo hora de ver cómo Noruega o Egipto han superado a equipos presumiblemente más poderosos con la receta que nosotros supimos aplicar en nuestro pasado reciente: replegarse, presionar, contragolpear.

Ganar.

VAMOS, SELECCIÓN

Es difícil que la selección argentina, de la mano de un Lionel Messi que parece haber dejado la épica para el final de su carrera, no alcance la fase decisiva del torneo pese a que en sus dos últimas presentaciones la pasó muy mal. En sus primeros cinco partidos, no le tocó enfrentar a ningún top twenty: Argelia (29), Jordania (73), Austria (23), Cabo Verde (64) y Egipto (24) conformaron el camino mundialista más allanado de todos los tiempos. Nobleza obliga reconocer que la culpa no es de Argentina, pues, si Uruguay hubiera jugado tan bien como cree Giordano, ese camino podría haber sido el nuestro.

Suiza, ubicada en el puesto 14, será el primer obstáculo fuerte para un equipo que se ha venido acostumbrando a ganar partidos que parecían perdidos. Poco cuesta imaginar que los dirigidos por Lionel Scaloni lograrán avanzar a semifinales para enfrentar a Noruega o Inglaterra. La sola posibilidad de un choque ante los ingleses, exactamente 40 años después de aquellos dos goles de Maradona, puede ser el broche de oro (o la mancha) de la trayectoria del más grande futbolista de todos los tiempos. Habrá que estar atentos: se pueden estar escribiendo las mejores páginas de la historia del fútbol moderno.

En cualquier caso, y aunque duela sentir que casi ni pudimos ser parte de la fiesta, lo mejor del Mundial –del mejor Mundial que yo haya visto, aun con hydration breaks, corrupción y violencias de todo tipo– está por venir.

Algunos datos que viene dejando el Mundial

España ha sido la selección con mayor posesión de pelota (66 por ciento). Lo siguen algunas selecciones sorpresivas: Alemania (64 por ciento), Turquía y Corea del Sur (63 por ciento), Francia y Argelia (61 por ciento) y Marruecos (60 por ciento). En el extremo opuesto aparece Paraguay, con apenas 30 por ciento.

Canadá fue el que tuvo más córneres a favor, con un promedio de diez por encuentro, seguido por… ¡Uruguay! Los celestes acumularon 26 tiros de esquina, a razón de 8,67 por partido.

Las apuestas señalan a Francia como el principal candidato a quedarse con el torneo, seguido –en orden decreciente– por España, Argentina, Inglaterra, Noruega y Marruecos. Casi sin chances aparecen Bélgica y Suiza.

Ha sido un Mundial con muchos goles en contra: 14 en total. Qatar y Egipto lideran la estadística, con dos para cada uno. Tarjetas rojas ha habido solo 13. Sudáfrica y Qatar lideran la tabla, con dos.

Hay una estadística que tiene a los celestes como líderes: la de offsides. Nuestros delanteros cayeron 14 veces en posición adelantada, y alcanzaron un promedio de 4,67 por encuentro. #NadieSeDistrajoMás.

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