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El nihilismo como huésped y verdugo

En su nuevo libro, La vida familiar, Felipe Polleri se pregunta cómo se puede narrar la violencia que se ejerce sobre los más débiles, cómo poner en palabras la injusticia y el dolor. Como otros libros suyos de oscura poesía, provoca al lector, lo golpea –lo asquea– por la desmesura y el horror que describe para arrasar con todo lo que de humano hay en nosotros.

La vida familiar, de Felipe Polleri.

En su artículo “El nihilismo en la crisis de la literatura”,1 Tzvetan Todorov se pregunta por las razones que explicarían la pérdida de prestigio que sufre en estos tiempos la literatura: “Parece como si entre la literatura y el mundo exterior no existiese ninguna relación significativa, como si se hubiese producido una ruptura entre la realidad que relata y aquella en la que viven el escritor y sus lectores”. Y apunta hacia una tendencia filosófica que, según él, inunda hoy la literatura: “Se puede encontrar un indicio de esa ruptura en el espacio creciente que ocupa lo que podemos llamar la corriente literaria nihilista. Incluyo aquí aquellas obras que muestran el mundo bajo la única presencia de fuerzas destructivas, de violencia, de crueldad. Un mundo abominable, una existencia horribl...

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