A no bajar los brazos - Brecha digital

A no bajar los brazos

El primer puente basculante de Chile ya estaba casi listo. Pero ahora el Ministerio de Obras Públicas de Chile (Mop) ha anunciado que deberá ser demolido y recomenzado desde cero, con un costo extra de 15 millones de dólares. La razón: la empresa responsable de la construcción colocó una de sus piezas principales al revés.

Se había proyectado como el primer puente basculante –es decir, compuesto por dos brazos levadizos que se alzan cuando debe pasar una embarcación, y que vuelven a bajarse para que los autos sigan cruzando– de Chile, y la idea era conectar la ciudad de Valdivia, capital de la región de Los Ríos, con la costa, para aliviar el tráfico. Ya estaba casi listo, con sus 90 metros de largo, y sus grandes brazos dispuestos. Pero ahora el Ministerio de Obras Públicas de Chile (Mop) ha anunciado que deberá ser demolido y recomenzado desde cero, con un costo extra de 15 millones de dólares. La razón: Azvi, la empresa española responsable de la construcción, colocó una de sus piezas principales al revés.

En realidad, el puente Cau Cau fue proyectado hace 25 años, pero desde su primer llamado a licitación en el año 2005 los problemas estuvieron a la orden del día: según relata Bbc Mundo ese primer llamado se declaró desierto porque la única empresa interesada pedía un 70 por ciento más del presupuesto establecido. En agosto de 2011 tuvo lugar una segunda licitación, y la obra fue adjudicada a Azvi, por un costo de casi 16.000 millones de pesos chilenos (más de 30 millones de dólares). Dos años después, en 2013, tendría lugar otro inconveniente: la policía detuvo al topógrafo del proyecto, por ejercicio ilegal de su profesión. El “profesional” se había presentado con un título de ingeniero de geomensura, cuando en realidad carecía de tal formación.

Pero la madre de todos los problemas subsiguientes surgió en 2014, una vez que ya se había completado el 95 por ciento de la obra. Las autoridades de Valdivia comunicaron que una de las plataformas móviles había sido colocada al revés; así, se generaba una desviación, quedando un bache considerable entre ambos brazos. Pero de hecho no era necesario ser un erudito para reparar en la causa del error: la bicisenda quedaba sobre la derecha en una mitad del puente y sobre la izquierda en la otra. Intentando solucionar el problema, se repavimentaron las plataformas para nivelar el puente, y se implementaron ajustes en la geometría del tablero, con soldaduras mal ejecutadas y materiales de mala calidad que repercutieron negativamente en la solidez de toda la estructura. Como resultado, uno de los cilindros hidráulicos necesarios para el alzamiento de los brazos del puente se destruyó.

El Mop señala que la responsabilidad es de la empresa constructora, y por tanto el gobierno pretende hacerle pagar por los costos, pero Alfonso de Urresti, senador por el Partido Socialista y miembro de la Comisión de Obras Públicas del Senado, recalcó que “El Mop, desde la administración anterior de Loreto Silva a la actual del ministro Undurraga, ha sido absolutamente inconsistente en materia de supervisar adecuadamente este proyecto”.

Sorprendentemente, hoy el puente Cau Cau se ha convertido en toda una curiosidad para los turistas, quienes se acercan por tierra o recorren el río para fotografiar este desastre de la ingeniería civil. Según informa el sitio El Dínamo en un artículo titulado “De vergüenza nacional a atractivo turístico: puente Cau Cau es la principal atracción fluvial de Valdivia”, en lo que va del año 2016, 350 mil personas habrían visitado la obra, un 16,6 por ciento más que en todo 2015.

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