Oficialismo forzado – Brecha digital

Oficialismo forzado

Los lectores del diario Zaman (en español Tiempo), periódico de línea opositora al gobierno turco y el más vendido en el país, fueron sorprendidos este domingo 6 con una edición en la que se notaba un cambio radical en su línea editorial. Por la noche de este pasado viernes el diario fue allanado y por tanto pasó a estar bajo tutela judicial.

Los lectores del diario Zaman (en español Tiempo), periódico de línea opositora al gobierno turco y el más vendido en el país, fueron sorprendidos este domingo 6 con una edición en la que se notaba un cambio radical en su línea editorial: en lugar de las habituales críticas al gobierno, en la tapa, bajo el titular “Emoción histórica por el puente” se celebraba un ambicioso proyecto gubernamental de construcción de un puente para unir las partes asiática y europea de Estambul; es probable que dicho puente lleve el nombre del jefe de Estado, Recep Tayyip Erdogan. También en portada se presentaba la noticia de que el presidente recibiría a varias mujeres esta semana, en ocasión del día de la mujer. La introducción a la noticia se ilustra con una foto de Erdogan sosteniendo la mano de una anciana.

Lo que sucedió es que por la noche de este pasado viernes el diario había sido allanado y por tanto pasó a estar bajo tutela judicial, una más de las medidas represivas en las que incurre el gobierno contra los medios de comunicación; hoy se cuentan una treintena de periodistas presos, dos emisoras televisivas y otro periódico cerrados. El sábado, unos quinientos seguidores del Zaman se manifestaron en la puerta de la redacción, y fueron reprimidos con gases lacrimógenos, cañones hidrantes y balas de goma. Como dijo uno de los periodistas del medio a Afp, la edición del domingo no fue hecha por los periodistas del diario, y en la redacción “no tenemos Internet y no podemos utilizar nuestro sistema, no pudimos imprimir ni un solo documento así que fue imposible hacer un diario ayer”. La orden contra el Zaman se justificó por su supuesto vínculo con el movimiento Hizmet del predicador islamista Fetullah Gülen, al que el Ejecutivo acusa de conspirar contra el régimen y de intentar crear un estado paralelo gracias a sus vínculos con los jueces y la policía.

La nueva administración del diario, dispuesta por las autoridades turcas, también despidió al jefe de redacción, Abdülhamit Bilici, y a uno de sus principales columnistas. Algunos de los periodistas de Zaman se las ingeniaron para sacar un nuevo periódico llamado Yarina Bakis (Mirada al mañana), en cuya portada aparecen los resultados de la violencia represiva en la entrada del Zaman: una foto de una  mujer con la cara ensangrentada y otra de la multitud en la calle, cubierta por una nube de gas. La cuenta de Twitter que solía pertenecer a Zaman ahora redirige automáticamente a la de Yarina Bakis.

Al respecto, el servicio diplomático de la Unión Europea manifestó que Turquía “necesita respetar y promover las normas y prácticas democráticas, incluyendo la libertad de prensa”; Estados Unidos, mediante su portavoz del Departamento de Estado, calificó la medida del cierre del Zaman como “alarmante”.

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