A cualquiera que esté familiarizado con el cancionero de la izquierda sesentista no puede sorprenderle la existencia de imperativos morales sobre la pareja, la sexualidad y los hijos, asociados a la cultura política revolucionaria. «En la calle codo a codo, somos mucho más que dos» o «se precisan niños para amanecer» son versos que vendrán a la mente de cualquier lector. Cómo estos imperativos circularon y fueron apropiados, negociados y disputados es harina de otro costal. ¿Quién hubiese imaginado que Norma Arrostito, la costurera que confeccionó el uniforme que le permitió a su pareja, Fernando Abal Medina, hacerse pasar por un oficial del ejército y secuestrar a Pedro Eugenio Aramburu en 1970, era el miembro más experimentado políticamente del grupo de secuestradores y estaba casada con un dirigente comunista que se encontraba en Cuba?
Abal Medina y Arrostito formaron una de las parejas constitutivas de Montoneros, una que desafiaba la idea del matrimonio para toda la vida y vinculaba a personas de distintos orígenes ideológicos. Este y otros episodios singulares aparecen analizados en el último libro de la historiadora uruguaya radicada en Argentina Isabella Cosse, que aborda con especial maestría la relación entre la pareja, la familia y el compromiso revolucionario entre fines de los años sesenta y comienzos de los setenta.
En las últimas décadas, el campo de estudios sobre las izquierdas en América Latina se ha expandido notablemente y ha mostrado particular interés por la década de los sesenta y setenta. Sabemos ahora mucho más sobre la dinámica interna de las organizaciones, los debates ideológicos y estratégicos, los orígenes socioeconómicos, sus consumos culturales y las imbricaciones entre la izquierda política, social y cultural, en esos momentos en que la revolución, se decía, estaba «a la vuelta de la esquina». Sin embargo, en ocasiones los trabajos han sostenido una visión cristalizada y rígida de las relaciones interpersonales, los estereotipos de género y la vida cotidiana, basada en los imperativos morales que encuadraban a los y las militantes, y eso los ha llevado a soslayar la heterogeneidad y el carácter disputado de estas dimensiones. Este libro, enfocado sobre todo en dos organizaciones armadas argentinas (el Ejército Revolucionario del Pueblo del Partido Revolucionario de los Trabajadores, y Montoneros), logra problematizar estos aspectos y nos devuelve una mirada más compleja que enriquece nuestra comprensión de la historia reciente de las izquierdas de la región.
Por supuesto, la autora no es una recién llegada a este campo de estudios. Sus trabajos anteriores recorren la historia de la familia y la filiación legítima durante el peronismo, los cambios en la configuración de la familia y la moral asociada a la pareja y la sexualidad en los años sesenta, las concepciones sociales de la infancia y la parentalidad, entre otros asuntos. Sus investigaciones previas aportan los elementos contextuales, inscriptos en la larga y la mediana duración, sobre los cuales se recortan las trayectorias individuales y colectivas que, entrelazadas, componen la trama de esta historia.
Si bien en un capítulo de su anterior libro, Pareja, sexualidad y familia en los años sesenta (2010), abordó la construcción de la pareja militante y en su artículo «Infidelidades» (2017) ya había hecho una valiosa contribución vinculada a la temática de este libro, este trabajo se mete de lleno en asuntos como la noción de compañerismo, los valores familiares y las jerarquías de género; la erotización de los militantes armados y la moral sexual en las organizaciones políticas; la relación entre el compromiso amoroso, familiar y político y las nociones de fidelidad y lealtad; la relación entre el género, el deseo y la vida cotidiana en las protestas; los espacios de sociabilidad militante juvenil y las nuevas experiencias para las jóvenes; la relación entre las conexiones familiares y políticas en la configuración de las organizaciones políticas; los cuestionamientos a la monogamia sucesiva, el ethos revolucionario y el lenguaje de la seducción política y erótica; las regulaciones de las parejas por parte de las organizaciones; los efectos de la prisión y la represión; el amor a la patria y al pueblo; la liberación sexual y su relación con la radicalización.
HISTORIA INMORTAL Y CUERPOS MORTALES
La propuesta profundiza una hipótesis que la autora ya había explorado en trabajos previos, aquella que afirma que los vínculos y sentimientos de amor y deseo ofrecen un punto de vista que dice algo nuevo sobre la izquierda revolucionaria. El entrelazamiento entre la pasión amorosa y la pasión política, sostiene, «es clave para comprender no solo a las organizaciones armadas y las generaciones militantes, sino el sentido de la contienda en torno al statu quo social, político y cultural a escala global en los años sesenta y setenta» (pág. 16). El libro es una obra de síntesis en la que se apuesta a construir una historia sociocultural de lo político y en la que se discute la visión dicotómica que opone lo privado y lo público para observar la imbricación de ambas esferas, como sostiene en la introducción (pág. 14). A lo largo de los seis capítulos, la autora logra demostrar el carácter abierto, contingente y disputado de la moral revolucionaria desmontando la idea de que se trataba de una definición doctrinaria o dogmática.
El libro es una obra de gran madurez intelectual y, como tal, despliega con vocación didáctica las operaciones del oficio de historiadora. Con una escritura llana y accesible, pero sin perder rigor, transparenta su recorrido metodológico, explicita sus preguntas, certezas y conjeturas, y deja expuestos los vacíos y las alternativas interpretativas. De hecho, en la presentación del libro en Montevideo el 8 de abril, Cosse explicó que inicialmente había pensado este trabajo no solo como un libro de historia, sino como un libro sobre cómo hacer historia. El estudio es notable en su uso de un corpus de fuentes acumulado con paciencia a lo largo de años de trabajo, que incluye un amplio rango de tipos documentales. En especial, se destaca el uso de fotografías y canciones, incorporadas al texto de manera significativa para aportar a su interpretación. El registro analítico se combina con la narrativa, con algunos pasajes ficcionados, que hacen de este un libro singular en la historiografía reciente.
«La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales», repite la novelista Almudena Grandes en su primer libro de la colección sobre la guerra civil española, Inés y la alegría. En otro tiempo y en otro espacio, el trabajo de Isabella Cosse se vuelve una referencia ineludible en la incorporación a la comprensión histórica de una dimensión de la existencia humana muchas veces relegada al plano de lo anecdótico o lo cosmético y, sin embargo, de gran potencial explicativo para pensar las dinámicas contenciosas del poder y del orden social.



