La oposición vuelve al ruedo en las regionales venezolanas

Pistoletazo de largada

Este domingo serán las elecciones regionales en Venezuela, catalogadas como una megaelección, puesto que en ellas se disputarán el total de gobernaciones (23) y alcaldías (335) de todo el país, además de los 253 legisladores estatales y 2.451 concejales municipales. La asistencia de la misión electoral europea, el Centro Carter y la Organización de las Naciones Unidas representa un cambio de clima con respecto a las últimas votaciones, genera cierta confianza en el electorado opositor y, a la vez, evita las acusaciones prefabricadas de fraude que se han sucedido desde el advenimiento al poder del chavismo a finales del siglo pasado. En esta ocasión, ambas fuerzas políticas están jugando, más que una justa regional, su proyección hacia las presidenciales de 2024. Con el resultado del domingo, sea cual sea, sonará el pistoletazo.

LA OPOSICIÓN VUELVE AL RUEDO

Por primera vez desde 2017, todos los principales partidos opositores, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia e, incluso, Voluntad Popular, de Juan Guaidó, han llamado a participar en el evento electoral y se han congregado en una misma tarjeta unificadora: la Mesa de la Unidad Democrática, victoriosa en las parlamentarias de 2015. Con esto, han generado un giro estratégico, que podría pasar la página al conflicto agónico y comenzar un proceso de normalización política. Un ejemplo de este giro es quien fungiera hasta hace pocas semanas como «embajador» del interinato de Guaidó en Colombia, Tomás Guanipa, quien lleva días haciendo campaña en los barrios de la capital como candidato para la alcaldía de Caracas.

El principal desafío de la oposición para este 21 de noviembre será abatir la abstención que ellos mismos convocaron para elecciones más importantes, como las presidenciales de 2018. Además, los opositores tardaron mucho en confirmar su participación en la cita de este fin de semana, lo que les impidió convocar primarias y provocó una división interna que en algunos estados puede ser determinante.

Ni siquiera su liderazgo nacional ha logrado aún alinearse en una posición común. Varias de sus figuras principales, como Julio Borges, de Primero Justicia, y Leopoldo López, de Voluntad Popular, coordinadores ambos de sus partidos, no se han involucrado mayormente en la campaña. López ha repetido hasta los últimos días que no hay condiciones mínimas para participar del acto eleccionario. El único dirigente de primer nivel que se ha mostrado activo a plenitud ha sido el líder de Un Nuevo Tiempo y excandidato presidencial Manuel Rosales, que ha optado por postularse a la gobernación de Zulia, el principal estado del país, donde marcha favorito en las encuestas.

CHAVISMO, SIN SOBRESALTOS

Facilitado por la estrategia opositora de concentrar fuerzas en la preparación de un escenario disruptivo o insurreccional, el partido oficialista hoy tiene 19 de las 23 gobernaciones y 310 de las 335 alcaldías del país. Es probable que los resultados de este domingo no modifiquen demasiado ese panorama. No obstante, el chavismo tendrá que demostrar que aún es un movimiento con capacidad de movilización como para enfrentar unas elecciones competitivas. En los resultados de estos comicios puede estar la clave sobre si sufrirá un reemplazo en su liderazgo o si, por el contrario, buscará una segunda reelección de Maduro en 2024.

Dos gobernaciones serán claves en este punto: Carabobo y Miranda. En ambos estados existen posibilidades de que surja un eventual reemplazo del liderazgo nacional. En Carabobo, donde se ubica Valencia, la principal ciudad industrial del país, Rafael Lacava es un líder chavista atípico que se enfrenta a un histórico líder opositor local: Enzo Scarano, quien hasta hace semanas se encontraba exiliado.

En el estado de Miranda, considerado clave en la geografía política venezolana, el abanderado chavista Héctor Rodríguez, un líder de las canteras del oficialismo, se enfrenta a un escenario que hace pocos días resultaba inesperado: la renuncia a la candidatura del dirigente de la Mesa de la Unidad Democrática, Carlos Ocariz, de Primero Justicia, y, con ello, la postulación de David Uzcátegui como candidato unitario. Tanto Lacava como Rodríguez, de sobrevivir estas pruebas, podrían convertirse en potenciales candidatos a la sucesión en una carrera presidencial aún lejana.

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