Plumas que pueden y deben hacer cosquillas – Brecha digital

Plumas que pueden y deben hacer cosquillas

“¿De verdad nunca te acostaste con un hombre? Porque acá hay mucho detalle de conocedor”, dijo la vecina al marido, a la vista de lo que él había escrito para mostrarle al profesor de escritura de guiones. El profesor, Andrés Tulipano, exponente vivo del mejor humor uruguayo, está enseñando lo que sabe, y apadrinando talentos, por el Interior.

El taller que impartís, Uruguay Escribe, comenzó el año pasado, impulsado por los Centros Mec.

—Sí, fue idea de la directora de los Centros Mec, Glenda Rondán, y luego le agregó Uruguay Actúa, taller de introducción al arte escénico que dicta la actriz Silvia Novarese, con la cual hemos trabajado en varios departamentos.

—¿En cuántos estuviste con Uruguay Escribe?

—En nueve lugares, más bien, porque en Canelones trabajé en la capital y en Parque del Plata.

Un libro de haikus, a punto de ser publicado, recoge parte de la producción de tus talleres. ¿Quién lo edita?

—El Centro de Información Oficial (Impo); lo destacable es que estos haikus surgieron de mi primera invitación a escribirlos. Los talleristas resolvieron dos desafíos, inspiración y métrica taxativa, en un solo intento.

—¿En ese ejemplo basás tu afirmación de que tienen talento?

—Y en la calidad de lo que han producido con mínimos disparadores.

Pero hay diferencia entre la gracia de principiante y la distancia a la que están de la televisión.

—Ese es, precisamente, mi trabajo, proporcionarles las técnicas que necesitan para transformarse en guionistas profesionales. Pero el talento está, no lo digo por congraciarme con nadie, han salido textos estupendos que muestran que a sus autores sólo les resta un empujoncito para trascender. Algunos, de hecho, están manejando insumos profesionales sin percatarse de que lo hacen, y en San José, por ejemplo, hay personas que ya podrían escribir para Carnaval, por mencionar un género con tradición en ese departamento. Estoy acercándoles guiones de películas que han ganado el Oscar en Hollywood, para que vean que no son más que buenas ideas desarrolladas con técnicas idóneas. Ellos tienen las ideas, yo las técnicas, que incluyen hasta la forma de presentar un guión, cuyo título, portada y hasta tipo de letra determinan su suerte.

Decías que Telecataplum nos posicionó en el orbe.

—La revista Rolling Stone lo incluyó en el lugar 26 de un ranking de 100 programas de la televisión mundial, y fue el único programa en la historia de la televisión uruguaya vendido al exterior.

Del cual fuiste guionista.

—En sus instantes postreros; Telecataplum fue una creación de Los Lobisones, Jorge y Daniel Scheck, en 1962. Su primera época fue hasta 1968; vino una segunda, y en la tercera, ante la enfermedad de Jorge Scheck, creador de sketches emblemáticos como “Las noticias cantadas” y “Las vecinas”, pasó a llamarse Plop y ahí comencé a afianzarme como guionista junto al genial director de comedias que es Jorge Denevi. Ambos heredamos una preciosa forma de hacer humor con idiosincrasia nuestra, que fuimos adaptando a los cambios que impone el tiempo. Es lo que continuamos haciendo en el Interior con Silvia Novarese, que integró el elenco de Plop: adaptar y compartir las técnicas que aprendimos, conocemos y aplicamos.

Pueden contarse con los dedos de una mano los lugares disponibles donde adquirir la formación para quien desee, hoy, escribir guiones. ¿Dónde aprendiste vos?

—Con Los Lobisones primero y sobre la marcha después. Los Scheck fueron literalmente los primeros guionistas uruguayos, porque no tuvieron maestros, venían de la prensa pero tuvieron la capacidad no sólo de generar humor sino de sembrar sucesores.

—¿Qué elementos personales permitieron que metabolizaras con solvencia, además de un género, el lenguaje televisivo?

—Quienes escriben suelen poseer una base cultural que funciona como rampa de despegue de ciertas aventuras, y yo escribía, desde adolescente, en prensa y en revistas de humor. Como también estudiaba letras y bellas artes, cuando llegó el momento de la televisión mis medios expresivos estaban maduros para construir, con determinadas pautas estéticas y la orientación de “baqueanos” en el medio, un estilo de trabajo que conservo hasta hoy.

—¿En qué revistas escribías?

La Gaceta del Morbo, que fundamos, con amigos, cuando tenía 17, 18 años. A pulmón y espoleados por la dictadura, que te obligaba a aguzar el ingenio, llegamos a sacar 30 números, de 1972 a 1974; en la feria de Tristán Narvaja todavía encontrás alguna, y en casa tengo la colección completa.

—¿Ahora en qué trabajás?

—Por un lado acabo de jubilarme luego de 35 años de trabajo en Canal 12, donde hice guiones para todo tipo de programas, desde humor hasta viajes y entretenimiento. Por otro estoy escribiendo guiones para documentales, para una película y como autor teatral tengo obras estrenadas, con respetable éxito, en 12 países. Aclaro lo del éxito no por presumir, sino porque más allá de la satisfacción personal verifica que el humor uruguayo, caracterizado por la elaboración, no por la línea recta, es capaz de conquistar públicos en Europa y las tres Américas. Así como el humor de los guionistas en ciernes del Interior es capaz de depararnos disfrutables espectáculos de bolsillo, aromados de identidad local.

  1. Andrés Tulipano Mareco (Montevideo, 1955) escribió el guión de más de 20 documentales, y los textos, solo y en coautoría, de 40 obras teatrales. Sus comedias fueron estrenadas en Argentina, Chile, Paraguay, República Dominicana, Panamá, Puerto Rico, México, España, Estados Unidos, Italia, Portugal y Venezuela. Recibió, entre varias distinciones, el primer premio del concurso Un tango para Montevideo, organizado por la embajada de la República Argentina y el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo en la IV Cumbre Mundial del Tango, y varios primeros premios como autor de Carnaval. Su obra teatral Las novias de Travolta obtuvo un Florencio por afluencia de público, en 2009 un premio Tabaré a la mejor producción nacional en televisión, en 2010 un Iris a la mejor ficción nacional y en 2011 fue la primera serie de televisión uruguaya que accedió al top ten del Observatorio Iberoamericano de la Ficción Televisiva (Obitel).

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