La nueva guerra estadounidense e israelí en Medio Oriente entró en una fase de puntos suspensivos que muy rápidamente puede transformarse en punto y seguido. Sus costos ya son inéditos incluso para un hacedor de guerras consuetudinario como Washington. Los países africanos resienten sus efectos de manera particular mientras que potencias asiáticas intentan acomodarse aun a costa de debilitar sus lazos con Estados Unidos.
El costo de matar a los malos ¿Cuentas claras? Cuando el 19 de marzo el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo ante el Congreso de su país que para seguir haciéndole la guerra a Irán necesitaba una ampliación de su presupuesto en 200.000 millones de dólares, lo justificó con esta frase: «Cuesta caro matar a los malos». El Pentágono había calculado para...
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