El retorno del lenguaje nazi

Una serie de palabras relacionadas con el nazismo se ponen de moda en el relato político desde que nacieron el movimiento Pegida y el partido Alternativa por Alemania (Afd).

Incluso el vicecanciller del partido socialdemócrata, Sigmar Gabriel, ya lo dijo en la televisión Rtl refiriéndose al partido Alternativa por Alemania (Afd): “Cultivan el lenguaje del Nsdap (el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), los conceptos nazis, cuando hablan de llevar a los políticos al paredón”. Desde el nacimiento –en 2014, en la ciudad de Dresde– del movimiento llamado Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), una serie de palabras se han ido colando en el discurso alemán. Cada vez más personas las utilizan en la calle, se oyen en las manifestaciones, y algunos políticos –no sólo de extrema derecha o populistas– hacen uso de ellas.

Son palabras que tienen una estrecha relación con el nazismo y que ahora vuelven desligadas de su oscuro pasado. El periodista Albrecht von Lu-
cke, en una entrevista para la radio pública Deutsch-landfunk, explicaba que detrás de dicho lenguaje “se esconde una tradición popular que reclama una nación étnicamente homogénea frente a los extranjeros”. Hagamos un repaso de los términos más importantes de este tipo que se están volviendo a utilizar.

La propia palabra Abendland, que se podría traducir como “Occidente”, y que forma parte del acrónimo Pegida, es un concepto que data del siglo XVI y que en 1922 pasó a tener una connotación política a través de la obra del filósofo Oswald Spengler, según el cual fue bajo el absolutismo que se dio el apogeo de las comunidades occidentales.

La palabra Lügenprese, que significa literalmente “prensa mentirosa”, es una de las que más rápido se han extendido. Tiene sus orígenes antes del nacionalsocialismo, pero fue durante ese período que fue relacionada con la prensa de izquierda o simplemente contraria al nacionalsocialismo. En 1932 el jefe de propaganda del partido nazi, Joseph Goebbels, la utilizó en un discurso.

Otro de los vocablos favoritos de estos días es Volksverräter, que significa “traidor de su pueblo, o patria”. La agrupación Pegida suele utilizarlo para referirse a políticos que benefician a extranjeros, como la propia jefa del gobierno conservador, Angela Merkel, a la que acusa de beneficiar a los refugiados.

El concepto Überfremdung se traduce como “extranjerización” y es el término que utilizaban los propagandistas nazis para referirse a la “modificación” del Estado alemán por parte de los judíos. Hoy lo aplican al islam y en referencia a los cientos de miles de refugiados que llegaron en 2016.

Völkisch es un adjetivo que se traduciría como “del pueblo” o “nacional”, aunque no hay consenso en cómo traducirlo. Hace referencia a una unidad, a un pueblo. Esta palabra ha sido propuesta por la líder del partido Alternativa por Alemania (Afd) Frauke Petry como un término que habría que presentar con “connotaciones positivas”. También Pegida lo utiliza corrientemente.

Peter Schlobinski, el presidente de la sociedad para el idioma alemán, recordó en una nota de prensa que el término se puso de moda con la fundación del imperio alemán en 1871 y luego bajo el nacionalsocialismo, asociado al concepto de raza.

 

(Tomado de la revista digital española Diagonal, por convenio.)

 

Artículos relacionados