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El ruido y la copia

La novela de Gabriel Peveroni, Los ojos de una ciudad china, es presentada como un “relato coral narrado por una anciana llamada Xiaomei y otros personajes que residen o están de paso por Shanghái”. En este libro Shanghái es una ciudad inabarcable, liminal, el símbolo de la nueva era. Una ciudad maldita, lista para expulsar a los “desechos de la revolución”.

Los ojos de una ciudad china, de Gabriel Peveroni.

La ciudad respira. Se la puede escuchar crecer lentamente si se presta atención. La mayor parte de la gente está demasiado apurada o anestesiada para notarlo, pero la ciudad en la que vive desaparece, lista para ser remplazada por una nueva conjunción de acero y vidrio, torres impenetrables a las cuales no podrá acceder. Shanghái es una ciudad inabarcable, liminal, el símbolo de la nueva era y la destinataria de las fantasías tecnofuturistas occidentales que no hace tanto supo ser Tokyo. Una ciudad maldita, lista para expulsar a los “desechos de la revolución” que encarnan personas como Xiaomei, portadora de los ojos que pueden ver a Shanghái, y de la memoria viva de la China previa a la apertura capitalista.
Ella –y de otra manera Ziggy Stardust– son el centro de esta novela fragmentari...

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