Salpicón de clásicos

"60 años no es nada" de Julio Frade

Capaz que el título del disco está un poco anticipado: 60 años no es nada1 celebra la extensa carrera del excelente pianista, arreglador y director musical Julio Frade. Nacido en 1943, hace 60 años tenía 14, y al menos según su currículo en Sudei, empezó a actuar profesionalmente en 1962, cuando se integró al programa Telecataplum. Sea como fuere, ya superó con creces las bodas de oro con la música profesional y cualquier pretexto está bueno para celebrar su exitosa trayectoria.

La escena musical en que Frade empezó a actuar fue pre-rock, cuando había abundancia de lugares para escuchar y bailar con música en vivo en Uruguay, y cuando la idea de arte todavía no había dividido las aguas entre una música personal, auténtica y generacional (el rock) y otra más “comercial” y vetusta. Frade nació el mismo año que George Harrison, pero fue más precoz, así que se formó con los parámetros de la generación anterior, que encontraron amplio espacio para tocar la música que adoraban pero conforme a un público variopinto con buen poder adquisitivo y empeñado sobre todo en pasarla bien sin preocuparse por conceptos, innovaciones o estados mentales. Toca muy bien el piano, sabe escribir arreglos eficaces para diversos instrumentos, tiene un excelente oído y se revuelve tanto con la “típica” como con la “jazz”.

En este disco aparece en el formato de trío de bebop, es decir, piano, contrabajo y batería. Con esa formación tenemos un programa variado de temas “que sabemos todos”, pensado esencialmente desde la perspectiva de personas mayores (la composición más reciente es “Alfonsina y el mar”, de 1969). Son todos temas finos, musicalmente ricos. Algunos son tan, tan, tan conocidos que la noticia de una nueva versión no produce excitación, pero si ajustamos nuestra percepción para tratar de despojamos de la costumbre constatamos que siguen siendo temazos. Aparte del mencionado clásico del folclorismo argentino modernizado (“Alfonsina y el mar”), hay tango tradicional (“Malena”) y moderno (“Adiós Nonino”), bolero (“Solamente una vez”), samba (“Aquarela do Brasil”), canciones estadounidenses convertidas en estándares de jazz (“All the Things You Are”, “Out of Nowhere”) o no (“Over the Rainbow”, “Days of Wine and Roses”). Las únicas composiciones uruguayas son de tradición tanguera: la milonga bailable “La puñalada” y el tango “La cumparsita”.

Ningún tema está simplificado. Tampoco hay grandes recreaciones o replanteos: cada género está volcado en su propio espíritu, es decir, los tangos son tangueros, “Alfonsina” es folclorística, etcétera, con la única circunscripción referida a la instrumentación. El esquema de las versiones suele ser jazzístico: presentan el tema, y luego viene una parte de improvisación. Frade tiene dedos ágiles, pero cuando hace solos veloces normalmente produce más bien un vertiginoso borbollón de notas (escalas o arpegios en la armonía del tema). Algunos temas tienen introducciones lentas, a veces con el piano solo rubato, antes de la entrada del trío completo. El preludio de “Adiós Nonino” no es, como en algunas de las versiones de Piazzolla, un adelanto del trío lento central, sino algo así como una cita velada de “Insensatez”, de Jobim. La versión de “Aquarela do Brasil” parece tener cierta influencia de las versiones de João Gilberto y de Jobim.

Algunos temas (“Out of Nowhere”, “La puñalada”) de pronto están volcados con el paso un poco pesado, sin la ligereza (swing o canyengue) que se espera de ellos. Siento que Frade está más a sus anchas cuando la música requiere intensidad sonora y emotiva. El clímax del disco bien puede ser la canción de cierre, una arrebatadora versión de “La cumparsita” potenciada por disonancias a lo Pugliese y coronada con una excelente improvisación. Para el rendimiento de todo, cuentan mucho los instrumentistas acompañantes –el contrabajista Jorge Pi y el baterista Enrique Cairoli–, imaginativos y competentes. Pi, en particular, hace un par de solos buenísimos, amén de un acompañamiento vívido y preciso, con un sonido sólido.

Frade se estará presentando con este mismo trío en el Auditorio del Sodre esta noche, viernes 13, a las 21 horas, con el espectáculo Este es mi mundo. En la nómina de invitados especiales se destaca el gran bandoneonista Raúl Jaurena. Participará también la cantante Ligia Piro.

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