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Anuario 2022

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DANI SCHARF

El año 2022 fue de alto voltaje en términos periodísticos. El primer trimestre estuvo marcado por una nueva consulta popular, que si bien culminó con la ratificación de la polémica Ley de Urgente Consideración, también asentó una realidad política dividida a la mitad y un escenario diferente al de los años pandémicos. La caída del salario real y la persistencia de las ollas populares fueron, en la primera mitad del año, dos de las piedras molestas para una administración que tuvo esta vez mayores dificultades para instalar su discurso.

Fue la segunda parte de 2022 la que marcó el pulso más controversial para el gobierno de Luis Lacalle Pou y que, definitivamente, pareció quitarlo del centro del ring. Las menciones a pasaportes uruguayos se hicieron recurrentes en la agenda. Uno de estos documentos, obtenido de modo exprés por el narcotraficante Sebastián Marset, abrió una fisura en el Ejecutivo que genera consecuencias hasta hoy. Por otra parte, una red para obtener pasaportes de forma fraudulenta, de la que participaba el jefe de la seguridad presidencial, fue solo la punta del iceberg de una historia con derivaciones todavía inciertas. El caso Astesiano se ha convertido en la principal amenaza para la salud de la coalición gobernante. Su efecto corrosivo ha abierto variadas líneas de investigación y ha ratificado un panorama en el que recrudecen las presiones sobre el periodismo. Las llamadas desde la Torre Ejecutiva con el fin de bajarles el perfil a los asuntos más indigestos para el oficialismo volvieron al primer plano. Estas incursiones provocaron resistencias, revalorizan el periodismo independiente y vuelven a dejar de manifiesto la vulnerabilidad de este oficio, asolado por la escasez de recursos.

En el ámbito regional, 2022 vio el inusitado triunfo de una coalición de izquierdas en Colombia. Como si eso fuera poco para desequilibrar la balanza política continental, Lula volvió al gobierno en Brasil en una disputa electoral que mantuvo en vilo a la opinión pública mundial. Todavía está en discusión qué tanto tienen estos quiebres latinoamericanos de «nueva era progresista», una caracterización puesta en cuestión por la derrota de la propuesta constituyente en Chile y la tragedia política peruana.

El gran suceso en el ámbito internacional ocurrió, sin embargo, en latitudes más lejanas. Los coletazos de la agresión rusa a Ucrania golpearon con dureza un sistema económico global que recién parecía levantar cabeza de su letargo pospandémico. Se vio afectada profundamente la política energética mundial, quizás la primera trinchera en la que la humanidad se juega hoy su mayor desafío civilizatorio: la crisis climática.

También fue un año de quiebres para Brecha. Entre todos los acontecimientos ocurridos en el mundo de la cultura, uno nos golpeó particularmente. En agosto perdimos a nuestro compañero Fermín Hontou, Ombú, dibujante y artista plástico, dueño de una mirada aguda sobre la realidad política uruguaya, testigo y protagonista de la historia del semanario desde la primera hora.

No fue el único momento difícil por el que atravesamos. Hace algunas semanas, recibimos una noticia difícil de asimilar: la imprenta con la que trabajábamos desde hace décadas detendría sus máquinas los últimos días del año. Adaptarnos a esta situación supondría duplicar nuestros gastos; la economía del semanario no resistiría un vuelco de tales dimensiones. Sin embargo, bastó con que hiciéramos pública esta dificultad para que una comunidad de lectores y organizaciones afines nos rodearan de solidaridad. Cada una de estas afectuosas muestras de apoyo reafirman la necesidad de contar, en la oferta de medios de comunicación de Uruguay, con una voz independiente, de investigación, crítica desde la izquierda e impulsada por la gestión cooperativa. Hoy podemos anunciarles a nuestros lectores que, aunque este cambio requerirá un esfuerzo redoblado de aquí en adelante, Brecha seguirá en la calle durante 2023. Con este número especial cerramos un ciclo y ya estamos trabajando en nuevos contenidos para seguir creciendo en la adversidad.

Una vez más, muchas gracias. Y como hace 37 años, hasta la semana que viene.

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