Vestirse de realidad – Brecha digital
SOBRE EL PROYECTO DE LEY DE TALLES

Vestirse de realidad

Es la tercera vez que se presenta un proyecto de ley de talles en el Parlamento, esta vez de la mano del colectivo Ley de Talles Uy. A diferencia de los anteriores, este se moldea con una perspectiva de derechos y aboga por la diversidad: una diversidad de talles para una diversidad de cuerpos.

Victoria Ripa, cantante e integrante de Ley de Talles UyDove

«De lo que estamos hablando es de la posibilidad de ejercer un derecho fundamental: el derecho a vestirse», defendió la diputada del Movimiento de Participación Popular Bettiana Díaz Rey en la presentación del proyecto de ley de talles en el Parlamento. Más tarde, la cantante, activista por la diversidad corporal e integrante de Ley de Talles Uy Victoria Ripa explicó a Brecha que «a través de la vestimenta nos identificamos, nos vinculamos con otras personas, nos expresamos». La vestimenta, entonces, no es solo una protección para el cuerpo desnudo. Como consecuencia de que las personas no accedan a las prendas que les interesaría usar, se instalan la opresión, la discriminación y, de la mano de ambas, «pensar que es nuestro cuerpo el que está mal, y no la adecuación de los talles», dijo Ripa.

Hace 15 años que proyectos referidos a la diversidad o normalización de talles dan vueltas y vueltas por el Parlamento. El primero entró en 2007 y lo llevó adelante el entonces diputado nacionalista Carlos Enciso. Consiguió la media sanción en la Cámara de Diputados, pero luego de las modificaciones planteadas por la Cámara de Senadores volvió al punto de inicio para ser archivado. En 2016, María Pía Biestro, entonces diputada por el Partido Nacional, volvió a presentar un proyecto, que enseguida naufragó. La tercera quizás sea la vencida.

A principios de junio del año pasado, el proyecto presentado por Biestro fue desarchivado. La Comisión Especial de Equidad y Género comenzó a citar a organizaciones que trabajan en el rubro de la vestimenta: Ley de Talles Uy, el Sindicato Único de la Aguja, la Directiva de la Cámara Industrial de la Vestimenta. La presentación del proyecto, que fue acompañada por una serie de actividades en el Parlamento a principio de este mes, fue el primer paso para que, una vez que la comisión vuelva a reunirse, este comience a ser tratado. «Es el único proyecto que estamos estudiando», dijo Díaz Rey a Brecha. Agregó que todos los miembros de la comisión manifestaron la necesidad de tener una ley de talles.

Las modificaciones del proyecto presentado por la exdiputada incorporan artículos sobre un posible estudio antropométrico de la población, la necesidad de garantizar un trato digno a todos los cuerpos, el derecho a la vestimenta, la prohibición del talle único y la penalización del aumento del precio por el aumento del talle. La perspectiva de derechos transversal a los artículos es uno de los pilares de la propuesta. Los objetivos principales son asegurar la mayor diversidad de talles en las tiendas uruguayas y que haya coherencia tanto entre los talles de una misma tienda como entre los diferentes negocios, para que sea más sencillo encontrar ropa para toda la población. «El derecho a la vestimenta adecuada no está considerado como un derecho humano, digamos, entonces la idea es agregar esa información en el artículo 13», dijo Ripa.

«No conocemos los cuerpos de los uruguayos y las uruguayas», afirmó la diseñadora e integrante de Ley de Talles Uy Romina Díaz Cibils en la presentación. Agregó que, debido a esa falta de información, no hay medidas reales en las que basarse para elaborar la vestimenta. Para lograr la coherencia entre ambos objetivos, explicaron, se necesita un estudio antropométrico para elaborar una tabla de talles basada en la diversidad corporal de la población nacional. En el estudio, que será el primer paso una vez aprobada la ley, la participación popular será voluntaria y anónima. A partir de sus resultados, se elaborará una tabla nacional de medidas, a la que deberá adecuarse la producción de vestimenta y calzado. Al conocer el porcentaje de los tipos de corporalidades que hay en el país, «se va a poder saber qué porcentaje de prendas de cada talle se les debe exigir a las empresas». «No es que tienen que hacer la misma cantidad de prendas por talle», aclaró Ripa. No solo las empresas nacionales deberán ajustarse a esa tabla, sino que las tiendas que importan ropa y calzado también deberán reetiquetar las prendas una vez entradas al país para que se adecuen a la normativa general.

CUERPOS VÁLIDOS

«Hablar de diversidad corporal ayuda a incorporar que, en realidad, es una ley para todas las personas», dijo a Brecha la psicóloga Victoria Marichal. Enfatizó que toda la población se vería beneficiada por esta norma. «La clave está en amplificar la conciencia acerca del espectro de cuerpos que existen», añadió. Destacó que, al operar para sustituir la asunción mercantilista de que un solo tipo de corporalidad es válida, la visibilidad de las diversas corporalidades tendría grandes beneficios para la construcción de la propia imagen. «Muchas veces no sabemos que las marcas tienen mal el etiquetado de talles y no hay correspondencia. Entrar a una tienda y encontrar un talle para luego entrar a otra y pedir un talle más o un talle menos puede causar angustia y frustración», dijo.

No encontrar el talle acorde al cuerpo de uno «tiene un montón de consecuencias negativas para la salud mental», manifestó Ripa. Marichal habló del «pesocentrismo» de los estereotipos de belleza y de cómo, si bien esto también afecta a los varones cis heterosexuales, suele causar una mayor inconformidad en las feminidades y las disidencias sexuales. «Con respecto al propio cuerpo, hay una inconformidad general que, en lo más individual y subjetivo, puede llevar a problemas de ansiedad, depresión y trastornos de la conducta alimentaria, y a sentir que hay que compensar lo que se come con ejercicio para no alejarse del estereotipo», agregó.

«Todos los cuerpos son reales, pero si solamente mostramos dos tipos, el espectro deja de ser real», dijo Marichal. Añadió que, en general, el mercado muestra dos formas corporales: la de la extrema delgadez y la de las pin-up. Construir la imagen corporal propia con base en el bombardeo de estos tipos de cuerpo como los únicos válidos es un problema enorme para todas las personas y en especial para las mujeres, que pasan la vida creyendo que su cuerpo no es como debería ser. «Al ampliarse y diversificarse los talles, se amplía la diversidad de modelos, de personas que representan cuerpos diversos. Eso empieza a crear la idea de que las corporalidades no tienen por qué cambiar, porque no hay un solo modelo válido», explicó.

Según la psicóloga, la ley de talles podría impactar positivamente «sobre todo en las infancias y las adolescencias, que están en proceso de construir su imagen corporal». Añadió que con coherencia y diversidad de talles los niños, las niñas y los adolescentes podrían empezar a crecer «sin odiar tanto su cuerpo, sin creer todo el tiempo que lo tienen que cambiar». Ripa, por su parte, expresó que la idea del proyecto es «aportar un granito de arena para que toda la población tenga una mejor calidad de vida y pueda ponerse la ropa que quiera». Con una ley de talles que confronte positivamente la inconformidad de la imagen corporal y tenga una perspectiva de derechos, podrían minimizarse las malas experiencias en el probador. «Todos los cuerpos tienen derecho a vestirse. La idea es democratizar ese acceso», concluyó.

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