En una de las series más populares de los últimos tiempos, Juego de tronos, la protagonista, Daenerys Targaryen, última descendiente de una antigua dinastía depuesta en los reinos de Poniente, engendra tres dragones junto con los cuales regresa a reconquistar el legado de su linaje, sumido en la fragmentación y las guerras intestinas. Y si bien damos por sentado que hablamos de una ficción con la cual sortear el bajón de los domingos por la tarde, sería interesante indagar qué cosas nos resultaban tan atrapantes en la serie –uno de los productos de cultura de masas más exitosos del nuevo milenio–y en qué espejo deformante se reconocían nuestras agotadas mentes occidentales. Y es que no se precisa ser un gran analista para captar que la gran khaleesi reina dragón, no era más que una metáfor...
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