Un holograma recorre el mundo - Brecha digital

Un holograma recorre el mundo

Madrid fue testigo de la “primera manifestación de hologramas de la historia”. Se trataba de protestar contra la ley de seguridad ciudadana, un conjunto de normas calificadas como “leyes mordaza” porque limitan seriamente la libertad de manifestación.

¿Existe alguna diferencia entre un fantasma y un holograma? El 10 de abril Madrid fue testigo, poco después de las 9 de la noche, de la “primera manifestación de hologramas de la historia”. Se trataba de protestar contra la ley de seguridad ciudadana, un conjunto de normas calificadas como “leyes mordaza” porque limitan seriamente la libertad de manifestación.

La plataforma ciudadana No somos Delito fue la convocante de esta “no-manifestación” basada en la proyección de imágenes tridimensionales mediante el empleo de la luz. La idea es que los participantes no estén físicamente en las calles, sino sus imágenes y sus gritos a través de hologramas.

Las leyes aprobadas en solitario por el Partido Popular han sido calificadas por la oposición como “barra libre para la policía”, “ataque a las libertades” y “aberración jurídica”. Un diputado socialista las considera “una vuelta al Estado policial” y asegura que “con la coartada de la seguridad quieren cercenar derechos de los ciudadanos, imponiendo el derecho administrativo del enemigo y eliminando el control judicial” (El País, 11 de diciembre de 2014). Incluso el comisario de Derechos Humanos de la Unión Europea dijo que “España pretende hacer legal lo ilegal”.

Quienes participen en manifestaciones ante instituciones públicas, por ejemplo, podrán recibir multas de cientos de miles de euros, así como los que ocupen las vías públicas, escalen monumentos o edificios, realicen ocupaciones o cometan “las faltas de respeto y consideración cuyo destinatario sea un miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad”.

Ante tamaño ataque a las libertades, la ironía de No somos Delito suena ingenua o descomprometida, ya que es funcional a un gobierno neofranquista que se propone impedir la protesta. No hace falta tener una licenciatura en historia social para saber que este tipo de leyes siempre han sido desbaratadas poniendo (y arriesgando) el cuerpo en las calles. En pocas palabras, la propuesta de “manifestarnos sin estar en la calle” suena a fantasmada… quiero decir, a hologramada.

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