Un salto de calidad

El músico Sergio Aguirre y su disco “Pogoer trío”. Ayuí, 2017.

El músico Sergio Aguirre y su disco “Pogoer trío”. Ayuí, 2017.

Siguen pasando cosas en la música popular uruguaya. Siguen las novedades, los nuevos nombres, las propuestas renovadoras.

Y sigue el Interior haciendo un inmenso aporte, sorprendiendo a la mismísima capital, que por dimensiones, población e industria musical suele ser surtidora de música y músicos en gran cantidad.

Hace poco llegó la rochense Florencia Núñez con su frescura. También el artiguense Ernesto Díaz con su deliciosa música y su portuñol que retrata un costado de Uruguay a veces desconocido fuera del pago chico.

En rigor, no puede decirse que llegue ahora el salteño Sergio Aguirre, ya que a esta altura va por su tercer disco para el sello Ayuí: en 2010 editó En la ruta, en 2014 Artero y ahora el interesantísimo y disfrutable Pogoer trío, un título que juega con un imperfecto inglés de barrio (debería ser “Power trío”) y que pinta el eclecticismo imaginativo del disco.

Sergio Aguirre es un músico e ingeniero agrónomo salteño que por su profesión ha recorrido mucho mundo, asimilando tanto influencias musicales del exterior como recogidas aquí en su país.

Su forma de componer, arreglar y cantar es un híbrido de Eduardo Mateo, Los que Iban Cantando y bastante de José Carbajal, el “Sabalero”.

Sorprende el refinamiento en los arreglos de su trío formado por Charles Prates en bajo, cavaquinho y acordeón, Pedro Zeni en percusión y el propio Aguirre en guitarra y voz, además de ser el autor de todos los temas de este disco. Hay una búsqueda tímbrica siempre sorprendente y divertida, en especial en la forma en que aparece presentada la percusión, con pequeños detalles de enorme refinamiento.

Sergio canta con una voz poco cuidada, desde el punto de vista “académico”, sin una emisión educada ni el mínimo vibrato de “cantante profesional”, pero que es enormemente expresiva y demuestra que se divierte muchísimo con lo que hace, lo que por cierto no es un detalle menor.

Los temas tienen melodías muy bien buscadas, con resoluciones a veces inesperadas, y son un precioso aporte a esta nueva música uruguaya que va llegando desde el Interior. Hay toques de rock, folclore, samba brasileño, salsa, milonga y bastante candombe. De todo como en botica, pero una botica bien provista y atendida por su propio dueño.

El disco ha sido grabado en los estudios Aceituna Brava, a cuyo frente están los estupendos músicos Santiago Montoro y Fernando Ulivi, y suena realmente bien.

Entre un repertorio invariablemente interesante se destacan los candombes “Tiempo de la colonia” y “Candombe del Pepe”, la mateística balada “Tu brillo”, la “Milonga deslumbrada”, el tema con aires de vals “Tarzán del monte y la pradera”, “Olor a mar”, también mateística y cuyo ritmo recuerda al clásico “Esa tristeza”, y el tema de atmósfera de samba brasileño “Salame”.

Renglón aparte es “Marosa”, dedicada a la notable poeta salteña Marosa di Giorgio, una linda melodía pero cuyo texto se queda en el retrato exterior de Marosa, haciendo referencia a su aspecto, a sus labios marcados en los pocillos de café y a sus tacos altos percutiendo las baldosas de la calle Uruguay, en Salto, sin mayores alusiones a su poética magistral.

Reitero: la música popular del Interior sigue viva y produciendo. Es decir: la música uruguaya sigue viva y produciendo materiales de alta calidad. Es una gran noticia que por sabida no deja de ser digna de mención. Este disco lo prueba con creces.

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