Vivas nos queremos

Bajo la consigna y el grito desgarrado de “Vivas nos queremos”, cansadas ya de tanto abuso y muerte, miles de mujeres en más de 20 estados salieron a exigirle al gobierno mexicano que asumiera su responsabilidad ante la violencia que les toca en suerte.

“De noche o de día

desnudas o vestidas

en la calle y en la casa

se respetan nuestras vidas”

Floreció la Primavera Violeta en México, este pasado 24 de abril, bajo la consigna y el grito desgarrado de “Vivas nos queremos”, cansadas ya de tanto abuso y muerte, miles de mujeres en más de 20 estados salieron a exigirle al gobierno mexicano que asumiera su responsabilidad ante la violencia que les toca en suerte.

En Puebla, frente al Ministerio Público (la fiscalía) protestaron porque sus denuncias no son atendidas y se las victimiza más de lo que se las ayuda. Ante el Instituto de las Mujeres recordaron que “este y todos los institutos municipales no son el patio trasero del gobierno de turno, sino, y conforme a sus lineamientos, tienen la obligación de estar con nosotras –las mujeres– y luchar para que nuestras necesidades sean escuchadas”, y frente a la Universidad Autónoma de Puebla señalaron que “la academia es nido y reproductor del machismo y el patriarcado, creadores del macho progre intelectual”. La marcha terminó su oratoria frente a las oficinas del gobierno del estado, denunciando que “el gobierno de Puebla apesta a impunidad y violencia con todas sus instituciones. Nosotras hemos perdido el miedo y las barreras se han derrumbado, porque o perdemos el miedo o perdemos nuestra vida, y la vida de nuestras hermanas, hijas, primas, tías, madres, sobrinas, amigas, compañeras”.

La manifestación se replicó en otras tantas ciudades de otros estados, donde las mujeres se aglomeraron y algún hombre se animó a acompañarlas. En el estado de Campeche, el pronunciamiento-posicionamiento –así lo titularon– se hizo oír: “En la calle ser mujer aquí significa caminar todos los días con miedo, tenemos que vestirnos pensando en evitar que nos violenten, no salir tarde, ni temprano, ni solas, ser esclavas de un sistema machista y heteropatriarcal, y si somos víctimas de un ataque, somos culpadas por atrevernos a salir a la calle, o por no gritar lo suficiente para defendernos si el ataque es de un familiar en el ámbito privado… Estamos hartas, estamos cansadas, estamos indignadas, rabiosas, dolidas”. (Los pronunciamientos pueden encontrarse en la página de Facebook Vivas nos queremos #24A Mx)

Las redes sociales fueron clave para la convocatoria. En Twitter se volvió tendencia #MiPrimer
Acoso, que venía circulando hacía unos días pero se convirtió en bandera con motivo de la marcha. Allí miles de mujeres de toda Iberoamérica, pero especialmente de México, denunciaban los acosos de sus padres, hermanos, tíos, o los que padecieron en el metro siendo manoseadas. A este grito de auxilio muchos hombres, algunas mujeres también, reaccionaron con burla y más acoso, con la vieja canción de que la culpa de que las acosen es de ellas, por salir de la casa.

Hagan lo que hagan serán culpadas, pero de a poco y de a muchas la denuncia va tomando la fuerza necesaria.

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