El 23 de diciembre del año pasado ya tenía armado el núcleo duro de su equipo. No había asumido todavía cuando la intempestiva retirada de la autopartista Yazaki dejó a 1.200 trabajadores sin empleo y a unos cuantos anunciando que vendrían muchas retiradas más. Entre tanto, la debacle de Conexión Ganadera se prolongaba a la industria frigorífica, que hizo desaparecer otros 800 puestos de trabajo.
Juan Castillo no llevaba dos semanas al frente del Ministerio de Trabajo cuando en Montevideo, en pleno Cordón, en el comedor de la Universidad de la República, un obrero que pintaba subido a una escalera que había puesto encima de un andamio trastabilló y –como no estaba atado a nada– cayó desde esa altura; el golpe fue mortal. Esta es una instantánea casi sarcástica de cómo se ha ido extendiendo...
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