Asomando a un mundo distinto - Semanario Brecha
El planeta cada vez se calienta más

Asomando a un mundo distinto

↑ Suelo seco en el embalse de Sau, en la provincia de Girona, en Cataluña, febrero de 2024 AFP, Pau Barrena

El año comenzó enmarcado en múltiples alertas, miradas con preocupación en otros países, pero no en Uruguay. Se confirmó que 2023 fue el año más caliente –la más alta temperatura promedio del planeta en comparación con la referencia en el siglo XIX–. Ya en 2024, en enero se volvió a romper un récord, y es el mes más caliente en la historia, mientras en el sur se vivía un raro verano y el norte era golpeado por duras olas polares.1

Alertas como esas, y en varios campos, se repiten todas las semanas. Por ejemplo, días atrás, una evaluación indicó que estaría debilitándose la corriente que en el océano Atlántico lleva el agua caliente desde el golfo de México hacia las costas europeas. Ese flujo juega un papel fundamental en el clima, por ejemplo, atenuando los fríos europeos. 2 Incluso, es posible que la corriente se esté alterando más rápido de lo esperado, y si eso sucediera, las consecuencias serían muy severas y globales.

Esos y otros informes muestran que la ecología planetaria está cambiando, y que posiblemente se estén cruzando umbrales que hacen imposible un retorno. Como las consecuencias económicas, sociales y políticas son enormes, estas cuestiones ahora son observadas detenidamente por las élites en los países industrializados, mientras que en Uruguay el debate político y económico prefiere enredarse con viejos temas, enfrascados en intercambiar chicanas y burlas en las redes.

En cambio, el reciente reporte de los riesgos globales del Foro Económico Mundial de Davos, muestra que, en los próximos diez años, entre los cinco problemas más acuciantes, los cuatro primeros son ambientales. Corresponden a los eventos climáticos extremos, los cambios críticos en los sistemas planetarios, la pérdida de biodiversidad y el colapso de ecosistemas, y la escasez de recursos; el quinto es la desinformación.3 Ninguno es económico.

Esa es la ponderación de técnicos, políticos y empresarios ligados directamente a la globalización, y en especial en el norte rico. No minimizan las cuestiones económicas, ya que entienden que el descalabro ambiental se encadena con crisis tales como olas migratorias o rupturas en las cadenas comerciales, lo que a su vez lleva a recesiones económicas y polarización social. Esa élite empresarial y política advierte que es cada vez más riesgoso mantener sus negocios o sostener los gobiernos ante el deterioro ambiental.

Nadie debería negar la importancia de esas condiciones, ya que el país acaba de lidiar con una severa sequía que tuvo impactos en la productividad agropecuaria, la economía nacional, la salud de los montevideanos y el humor ciudadano.

En otros países eso se comprende y se están tomando medidas. Ellas van desde planes de contingencia ante sequías para asegurar el agua potable de la ciudadanía hasta exigirles a los bancos que evalúen la exposición de su cartera de préstamos ante crisis ecológicas que afectaran a sus clientes. A tono con eso, Christine Lagarde, actual presidenta del Banco Central Europeo y antes directora del Fondo Monetario Internacional, advirtió, también en Davos, que los economistas dependen demasiado de los modelos y que son una «tribu» que únicamente se citan entre ellos, incapaces de entender factores externos a su mundo económico.4 Sostuvo que deseaba también contar con el asesoramiento de otras disciplinas, como epidemiólogos, climatólogos o geólogos. Expresaba, a su modo, una actitud de ir más allá del reduccionismo economicista.

Sea que nuestros políticos o empresarios criollos lo entiendan o no, Uruguay también está sujeto a ese marco ecológico.
Los climatólogos anuncian que a mediados de 2024 es posible que regrese el fenómeno La Niña, determinado por la temperatura en las aguas del océano Pacífico. Una de sus posibles consecuencias es una sequía como la que acaba de padecerse. Pero ese no es el único factor, ya que el régimen de lluvias en la cuenca del Plata también depende de otras condiciones: por ejemplo, de los llamados ríos atmosféricos que se originan en la cuenca del Amazonas, los que transportan vapor de agua y energía hacia el sur y el este, alcanzando a la región platense, incluyendo a Uruguay. Para anticiparnos a una sequía habrá que observar cómo se desarrollará La Niña, pero también otros factores, tales como la capacidad del gobierno de Lula en Brasil para acotar la deforestación amazónica.

No hay evidencia de que la coalición de gobierno comprenda este nuevo mundo. Todos esperaríamos que se hubiese aprendido de una sequía que dejó sin agua a Montevideo y que, por ello, la Presidencia, el Ministerio de Ambiente y OSE, que responden al Partido Nacional y al Partido Colorado, hubiesen tomado providencias racionales. Por ejemplo, poner en marcha obras para reducir el escandaloso volumen de agua potable que se pierde en las cañerías y, por el otro lado, tener a disposición una secuencia de medidas para ir tomando paso a paso si volvemos a quedarnos sin agua potable para no repetir las improvisaciones pasadas. No parecería que eso esté contemplado, y, en cambio, insisten en financiar un emprendimiento privado en Arazatí para tomar aguas del Río de la Plata, por momentos salobre o con cianobacterias, para inyectarlas en cañerías perforadas. Al mismo tiempo, sería apropiado fortalecer la gestión en cambio climático, la que está en manos de Cabildo Abierto, en tanto controla esa dirección nacional dentro del Ministerio de Ambiente, pero tampoco hay evidencia sustantiva de ello. ¿Nuestra cancillería observa la gestión ambiental de Brasil? ¿El Ministerio de Economía y Finanzas evalúa los riesgos ambientales en el sistema bancario? Y así se suman las interrogantes.

Estamos a las puertas de un mundo muy distinto, menos obsesionado con indicadores económicos y que deberá ser más ecológico para sobrevivir. La vieja política es incapaz tanto de comprenderlo como de gestionarlo, y por ello es indispensable renovarla.

  1. Récords y otras informaciones en Copernicus, servicio sobre cambio climático de la Unión Europea, en climate.copernicus.eu.
  2. René M. van Westen y colaboradores, «Physics-based early warning signal shows that AMOC is on tipping course», Science Advances, 10, 9 de febrero de 2024.
  3. The Global Risks Report 2014, World Economic Forum, Davos, 2024.
  4. En su presentación en la mesa redonda How to Trust Economics, Foro Económico Mundial 2024.

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