Los nenes por delante, las nenas por atrás – Brecha digital

Los nenes por delante, las nenas por atrás

Tragedia más tiempo es igual a comedia, dijo Woody Allen y asimiló Laura Falero: comediante, guionista, pianista, cultora e investigadora del humor de pie o stand up.1 El género cumplió ocho años de vigencia montevideana, y toda vez que lo piensan, crece.

Laura Falero. Foto: Difusión

—¿Cómo llegaste a realizar una serie audiovisual sobre el camino del comediante para el portal Montevideo Comm?

—Desde que egresé de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República quería trabajar ese lenguaje que me apasiona, con calidad profesional. La oportunidad llegó cuando Montevideo Comm llamó a concursar en el rubro y presenté una propuesta de seis capítulos sobre un arte de cuna anglosajona en el que me formé y trabajo, el humor de pie o stand up. La titulé El camino del comediante porque el objetivo fue mostrar, mediante testimonios de sus protagonistas, la realidad de un género que lleva ocho años activo en Montevideo; ganamos el concurso del portal junto a otro proyecto de seis artistas que viajaron en barco a la Antártida. Pude reunir un equipo soñado de profesionales que saben más que yo, empezando por un director español y siguiendo por una amiga productora que me dijo “dale, yo te banco”, y realizamos esa serie que nos hizo felices.

—¿Qué contenidos planteaste?

—Un capítulo, por ejemplo, salió a buscar de qué ríen los uruguayos, otro preguntó si existe el humor de género, otro qué pasa con el humor negro, otro encaró la autogestión del artista, y en las entrevistas a comediantes la idea fue indagar todo lo posible en sus procesos creativos.

—¿Con qué criterio elegiste a los comediantes?

—Afinidades personales, admiración por gente que arrancó conmigo y me constan sus esfuerzos por desarrollar esta disciplina. Tuve que acumular tres entrevistados por capítulo porque sólo tenía seis para exponer todo lo que pretendía, así que intenté ser honesta y respaldarme en la representatividad. Estoy segura de que ningún comediante uruguayo cuestionaría a quienes aparecen en la serie.

—¿De qué ríen los uruguayos?

—Gran pregunta que sigue sin respuesta. Está claro que la cotidianidad, el ómnibus, la cola del supermercado, son reservorios de chistes, no de humor. Hacer reír con el chiste del bondi es fácil, en el stand up y en un asado, lo difícil es encontrar una premisa buena. Ese es el trabajo, y la obligación, del comediante.

—¿Un ejemplo de premisa?

—Qué habría pasado si hubiese sido Adán el que ofreció la manzana a Eva.

—Una visión del mundo sirve, entonces.

—Claro, una teoría también. En la jerga le llamamos pie.

—También una pregunta, una inquietud.

—Obvio, por ejemplo no entiendo por qué las túnicas escolares de los niños se prenden por delante y las de las niñas por atrás. Creo que lo que falta en el stand up uruguayo es madurez, encontrar premisas potentes; no lo culpo, a pesar de su experiencia acumulada es un movimiento joven, al que todavía le cuesta conquistar beneficios elementales como el de la visibilidad y la difusión.

—Público, en ocho años, conquistó.

—Sí, pero básicamente de culto, poquísimas salas o boliches programan temporadas de stand up, y los medios no nos conceden su atención; y lo dice la poseedora de una columna de humor en el programa radial Rompekbzas.

—¿Sobre el proceso creativo del comediante qué descubriste?

—Lo que ya dijo Jerry Seinfeld, el gran comediante estadounidense: todos comenzamos hablando de lo mismo, cómo soy, gorda, flaca, petisa, miope. Después maduramos y nos ponemos a investigar, a pensar las 24 horas del día cómo traducir en humor el drama existencial. Tragedia más tiempo es igual a comedia, recuerda el maestro Woody Allen; cuando lográs esa alquimia, sanás. El comediante es una persona desesperada por decir, desde lo emocional.

—¿Es exceso de optimismo afirmar que el humor sana?

—En absoluto, todo depende, repito, de si hacés humor o chistes. Y en la premisa está el estilo, cada comediante tiene el suyo y el público correspondiente, a pesar de que algunos posen de humoristas “para toda la familia”. No existe un híbrido semejante; organicé dos noches de humor negro que convocaron a 300 espectadores, cifra récord para una variedad casi desconocida. Y te preguntás ¿qué está pasando con el humor negro?

—¿Qué está pasando?

—Hay mucho tabú; para empezar, con el cuerpo. Vino una comediante argentina estupenda, Ana Carolina, una de mis referentes e inspiradoras, es lesbiana y suele atraer público gay friendly. Preguntó cuántas lesbianas había en la platea. Nadie levantó la mano. Y luego: “¿Cómo se relacionan con la Policía?”. Silencio sepulcral, de esos que asfixian. Uso el humor negro para reírme del machismo, por ejemplo, no de un discapacitado.

  1. Esta noche presenta por segunda vez su unipersonal Graciosa, en la Vieja Farmacia Solís (Agraciada 2623 esquina Santa Fe, tel 22042303), a la hora 22. Falero es coautora, junto a Jorge Esmoris, del libro Esmoris presidente, Editorial Fin de Siglo, Montevideo, 2014.

 

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