Como ya hemos visto cientos de veces en el cine francés, el centro emocional de esta película1 vuelve a ser el mundo de los vínculos amorosos, esta vez contado a través de tres mujeres de mediana edad que se conocen desde siempre y comparten charlas y maneras de entender sus respectivos afectos. Va tomando forma una suerte de collage emocional lleno de idas y vueltas, momentos incómodos, conexiones inesperadas y revelaciones significativas.
Tres amigas conserva ese estilo particular de su director, el cineasta francés Emmanuel Mouret: diálogos muy cuidados, actuaciones precisas y una aproximación cálida, reposada, en la que se deja espacio para que los personajes piensen, respiren y hasta se contradigan. No en vano en la introducción del filme se adelantan –como en diapositivas– los espaci...
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