Zohran Mamdani y el discurso propalestino en la política – Semanario Brecha
Lecciones prácticas para la izquierda

Zohran Mamdani y el discurso propalestino en la política

La postura de Zohran Mamdani en la campaña demócrata de Nueva York muestra a la izquierda cómo un candidato puede ganar sin abandonar sus valores ni doblegarse ante la presión proisraelí.

A principios de junio, B’nai Jeshurun, una prominente sinagoga del Upper West Side de Manhattan, recibió a varios candidatos demócratas a la alcaldía de Nueva York. Apenas comenzado el foro, el exgestor de fondos de inversión Whitney Tilson atacó a su oponente socialista, Zohran Mamdani, por haber acusado a Israel de cometer genocidio en la Franja de Gaza. Cuando le dieron a Mamdani la oportunidad de responder, citó a Noy Katsman, un israelí cuyo hermano, Hayim, fue asesinado el 7 de octubre, pero que aún insiste, en palabras de Mamdani, en que «nunca se debe renunciar a la convicción de que toda vida, israelí y palestina, judía y árabe, es igualmente valiosa». Mamdani citó también a dos historiadores israelíes, Amós Goldberg y Daniel Blatman, quienes respaldan la acusación de genocidio, así como al ex primer ministro israelí Ehud Ólmert, quien, según recordó, ha dicho que la violencia de Israel en Gaza es «ilimitada, indiscriminada, cruel y criminal».

Tilson intentó, entonces, una nueva línea de ataque. Acusó a Mamdani de ignorar el sufrimiento en Ucrania, Darfur y otros lugares, y de tener una «obsesión [con] el único Estado judío». Una vez más, Mamdani estaba listo. Dijo que sus críticas a Israel «provienen de la creencia» en los «valores universales de los derechos humanos». Replicó que él ha elogiado a Basil Seggos, excomisionado de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York que ha sido voluntario en Ucrania, y que ha condenado los crímenes de guerra rusos. Añadió que, como indio-estadounidense, ha sido muy crítico con el gobierno indio por traicionar su compromiso con una república secular con dignidad para todos. El nexo entre estos casos, explicó Mamdani, «es la violación de un principio universal. Eso es lo que me motiva».

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Los ataques de Tilson provocaron vítores. Pero también lo hicieron las réplicas de Mamdani. A pesar de hablar en una sinagoga mainstream, en una zona de Nueva York considerada más proisraelí que los barrios de Brooklyn y Queens, que conforman su base política, Mamdani salió indemne del intercambio. Y no solo tuvo éxito en ese foro. Obtuvo un apoyo judío sustancial en toda la ciudad. En mayo, una encuesta mostró que de los candidatos demócratas Mamdani era el segundo entre los votantes judíos, con el 20 por ciento, frente al 31 de Andrew Cuomo. Y dado su crecimiento al final de la campaña y su respaldo electoral cruzado con el contralor de la ciudad, el judío Brad Lander, es probable que el porcentaje final de votos judíos obtenido por Mamdani sea incluso mayor.

La victoria de Mamdani en las primarias demócratas (véase «Una ilusión llamada Zohran Mamdani», Brecha, 4-VII-25) contiene un mensaje crucial para los políticos que desean desafiar el apoyo de su país a Israel, pero temen que hacerlo sea un suicidio político: es posible ganar sin abandonar tus valores. Solo se requiere ingenio estratégico. Mamdani ha seguido un manual novedoso para evitar las trampas retóricas de los defensores de Israel. No permitió que sus contradictores presentaran a Israel como una excepción, sino que volvió una y otra vez a los principios universales de justicia e igualdad. Basándose en su profundo conocimiento del tema, ofreció un ejemplo de cómo hablar en términos que al menos algunos votantes judíos –y los votantes demócratas en general– puedan entender. Como musulmán enfrentó ataques muy duros y a veces racistas de oponentes y activistas proisraelíes. Y pareció moderar su mensaje a medida que avanzaba la campaña. Preguntado en un debate, defendió el «derecho a existir» de Israel –pero, y así lo explicitó, como un «Estado con derechos iguales», en oposición a un «Estado judío»– y esquivó preguntas sobre si la ciudad de Nueva York debe desinvertir en Israel. Algunos activistas propalestinos denunciaron tales concesiones. Aun así, siguió defendiendo posiciones que fueron mucho más allá que la mayoría de los demócratas. Por ejemplo, si bien tanto Alexandria Ocasio-Cortez como Bernie Sanders han defendido el derecho de los estadounidenses a boicotear a Israel, ninguno ha respaldado explícitamente al movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones). En campaña, Mamdani lo respaldó, repetidamente.

Cuando le preguntaron en Fox News por qué protestó contra el ataque israelí a Gaza ya una semana después del 7 de octubre, Mamdani respondió: «En el centro de mi posición sobre Israel, Palestina y cualquier lugar del mundo está la coherencia, el derecho internacional y los derechos humanos porque creo que la justicia, la libertad y la seguridad son cosas que deben aplicarse a todos por igual». Al ser preguntado en B’nai Jeshurun sobre si hará cumplir la orden de arresto de la Corte Penal Internacional contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Mamdani dijo: «Ya sea que hablemos de Vladímir Putin o de Netanyahu, creo que esta debe ser una ciudad que cumpla con el derecho internacional». Al invocar valores que la mayoría de sus interrogadores dicen apoyar, dejó claro que él no quiere tratar a Israel de forma diferente a otros países; ellos sí.

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Si bien a los candidatos progresistas puede resultarles molesto tener que convertirse en expertos en Israel y Palestina cuando están motivados principalmente por cuestiones políticas más cercanas, conocer bien el tema ofrece cierta protección. En 2018, tras su irrupción en la escena política, Ocasio-Cortez se vio en problemas al hablar de la «ocupación de Palestina» por Israel, sin aclarar si se refería a Cisjordania y a la Franja de Gaza, o a todo el territorio entre el río y el mar. Mamdani, cofundador de la rama de su universidad de Estudiantes por Justicia en Palestina, se presentó a la candidatura con una formación más profunda, que le permitió evitar errores.

También abordó con acierto el tema del antisemitismo. Dado que los políticos suelen expresar más indignación por la discriminación contra los judíos que por la discriminación contra los musulmanes –ni que hablar contra los palestinos–, la izquierda puede verse tentada a responder a las preguntas sobre antisemitismo simplemente condenando el racismo en general, como hacía Jeremy Corbyn cuando fue líder del Partido Laborista británico. Esa decisión puede reforzar la acusación de los críticos de que a la izquierda no le importan los temores de los judíos. Mamdani no cayó en ese círculo vicioso. Habló astutamente del antisemitismo como un problema en sí mismo, y no como un mero subconjunto del problema más amplio de la intolerancia. «El antisemitismo», le dijo al periodista Stephen Colbert, «no es simplemente algo de lo que debamos hablar. Es algo que debemos erradicar». Puede que Mamdani nunca convenza a los votantes que equiparan el antisionismo con el odio a los judíos, pero al hablar específica y concretamente sobre la violencia antisemita contrastó con los críticos que se preocupan más por mostrar su fe proisraelí que por proteger a los judíos neoyorquinos.

No todos los demócratas poseen el talento político de Mamdani y pocos se enfrentarán a oponentes tan corruptos como Andrew Cuomo y Eric Adams. Sin embargo, Mamdani ha ofrecido a su partido un manual sobre cómo aspirar a un cargo político sin pedir disculpas por defender la libertad palestina, y ganar.

(Publicado originalmente en Jewish Currents. Traducción de Francisco Claramunt. Brecha reproduce fragmentos.)

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