Otra luz amarilla - Semanario Brecha
Orsi, Hyundai y la gentileza empresarial

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El primer mes aniversario de la muerte de José Mujica no se va con un fusca, sino con una Hyundai Santa Fe. La austeridad para elegir el vehículo propio no ha entrado en el repertorio de imitaciones mujiquistas que Yamandú Orsi despliega con frecuencia, aunque el episodio revelado esta semana por Patricia Madrid en Así nos va indica que el presidente sí siguió el legado de su mentor en su ceremonia de asunción. En 2010, Alberto Fernández, de Fripur, pagó el bordado de la banda presidencial de Mujica –también los gastos de la ceremonia, junto con otros empresarios–. Ahora los focos apuntan a Oliva Automotores, la concesionaria de Hyundai con más ventas en el país. Pero en aquel caso quien se ahorraba recursos era el Estado, que tradicionalmente ha pagado las bandas presidenciales. Ahora el ahorro –calculado en 25 mil dólares– en la compra de una camioneta cero quilómetros beneficiaría al bolsillo del propio Orsi.

El gobierno todavía no ha dado respuestas claras a la ciudadanía. El prosecretario de Presidencia, Jorge Díaz, buscó blindar legalmente al presidente argumentando que todavía faltaban ocho días para su investidura cuando se emitió la boleta de compra de la camioneta y que no hay favor a la vista con el que Orsi haya devuelto a la empresa la «gentileza», palabra con la que calificaron el descuento desde la Torre Ejecutiva. Sin embargo, el video de un tallerista que participó del acondicionamiento del vehículo en el que Orsi asumió el 1 de marzo de 2025 da cuenta de que no solo su marca coincide con la de la camioneta comprada por el mandatario, sino que, antes de pasar a lucir el escudo nacional, la Hyundai utilizada para la asunción (modelo Ioniq 5, con motor eléctrico) estaba ploteada por Oliva Automotores, la misma del descuento. Su proceso de acondicionamiento, cuenta el tallerista en el video rescatado por el diputado colorado Felipe Schipani, comenzó un mes antes de la ceremonia.

En la peor de las hipótesis, entonces, Orsi no tendría que devolver ninguna gentileza, sino que sería la empresa la que habría devuelto el favor de una decisión que ya estaba tomada: que el presidente, en modo influencer, asociara la marca coreana a la promisoria industria de los vehículos eléctricos.

Además de los motivos del descuento, también falta que se aclare de qué forma abonó Orsi la diferencia entre el monto facturado por la empresa y el valor del vehículo que entregó como parte del pago. En su declaración jurada no figuran préstamos automotores ni de ningún otro tipo, el mecanismo habitual para financiar este tipo de operaciones. La herencia de su madre, que explica la duplicación del patrimonio del presidente en la declaración jurada de 2025, fue invertida enteramente en la compra de un inmueble (Búsqueda, 5-VI-26). Y el pago por la camioneta no se ve reflejado en los depósitos de su cuenta bancaria, que no bajaron desde su declaración jurada anterior (de 2024), sino que se multiplicaron por cinco.

El talante franco del presidente, al que no le va bien en las encuestas de aprobación, le ha dado una imagen de persona honesta, que es uno de sus principales capitales políticos. En la campaña electoral, la falsa denuncia de Romina Celeste, de la que salió airoso, apuntaló esa virtud. Pero la inconsistente explicación sobre la Hyundai amenaza con erosionarla y puede acelerar el ya rampante descreimiento en el conjunto del sistema político. Este miércoles, después del Consejo de Ministros, Orsi optó por no dar declaraciones. Su prosecretario anunció que estas llegarán a través de la respuesta a un pedido de informes. Debería ser prioridad.

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