Uruguay tiene una de las tasas de prisionización más altas de Sudamérica y del mundo. Las cárceles del país albergan casi 17 mil personas, lo que representa una tasa de más de 480 privados de libertad cada 100 mil habitantes. La mayoría son varones jóvenes, imputados por delitos menores. El hacinamiento es un problema estructural y las condiciones de reclusión impactan en las políticas de rehabilitación. El 65 por ciento de los liberados reincide en los primeros tres años luego de salir de la prisión. En 2025, recuperaron la libertad 10.700 personas. De sostenerse la estadística, más de 6.800 volverán a cometer al menos un delito antes de 2029. Ante este escenario, el gobierno presentó el proyecto de descentralización del Instituto Nacional de Reinserción (INR) –hoy Instituto Nacional de R...
Artículo para suscriptores
Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social
Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.
¿Ya sos suscriptor? Logueate



