Desde hace algún tiempo los educadores de un centro de 24 horas del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) que funciona en Montevideo alertan sobre la presencia cada vez más frecuente de hombres que merodean la puerta para captar adolescentes con fines de explotación sexual o para incorporarlas a redes de explotación y trata. «Y cada vez les importa menos que los veamos. Incluso les llegamos a hablar porque se acercan hasta la entrada», dice a Brecha una educadora que prefirió no dar su nombre. El mecanismo de captación es viejo: aprovecharse de adolescentes, en su mayoría con historias previas de abuso y explotación, que, en este caso, están bajo el amparo del INAU. «En el hogar las vemos muchas veces hablando y acordando por redes sociales, intentamos pararlas, pero no ...
Artículo para suscriptores
Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social
Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.
¿Ya sos suscriptor? Logueate






