La asamblea nacional constituyente elegida en Venezuela el 30 de julio se instala como un superpoder para reordenar la vida política e institucional del país, y como bastión del presidente Nicolás Maduro ante la tenaz oposición que lo asedia desde calles encendidas con protestas y crecientes críticas internacionales.
Sin la participación de la oposición en los comicios, los 545 asambleístas electos se identifican con el oficialismo y es así que la asamblea constituyente ya es otra pieza en la aguda confrontación y polarización política en el país petrolero. Lo es desde que Maduro la anunció el pasado 1 de mayo, bajo una lluvia de críticas dentro y fuera del país, pero con respaldo de la mayor parte de las instituciones del Estado, incluida la Fuerza Armada, y del Partido Socialista Unido d...
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