Dice que no hay nada de malo en tener dos primos, una sobrina y su pareja ocupando cargos de confianza en la Intendencia de Artigas. También dice que mientras no exista una resolución de los organismos competentes, él está con la “conciencia bien tranquila”. Mientras desde el lacallismo recibió todo el apoyo, los aliancistas, un poco más escépticos, proponen que el intendente Pablo Caram dé explicaciones por lo acontecido.
Mucho antes de que su cara apareciera en las fotos institucionales de la Intendencia de Artigas, Pablo Caram era una figura reconocida en el departamento. Con el “sudor de mi frente” y su moto, cuenta, recorrió los comercios del departamento norteño durante 32 años ofreciendo distintos productos, desde mortadelas Picorell hasta colchones. Sin haber pisado un club político ni militado en ningún partido, en 2014 un grupo de cepa wilsonista le propuso candidatearse como intendente. Él aceptó. “Un gobierno entre todos” fue el eslogan que lo coronó como jefe de la comuna.
Una vez sentado en el sillón comunal, las diferencias con sus correligionarios comenzaron a crecer. Varios integrantes de su sector le cuestionaban algunos procedimientos administrativos “poco prolijos”, designaciones de cargos de confianza y compensaciones salariales a funcionarios. El intendente comenzó a solicitarle la retirada a algunos integrantes de su gabinete. Así, cuatro directores del ala aliancista fueron cesados de sus cargos en el correr de un año. Caram dice que eso fue pura manija mediática: “Los medios lo largaron como si los despidos hubieran sido todos el mismo día, y eso no fue así”. En diciembre del año pasado, los cruces en la interna lo llevaron a sacarse el poncho del sector que lo había catapultado a la Intendencia, y decidió sumarse a las filas del líder Luis Lacalle Pou. “Me fui porque no sentí el apoyo de Alianza Nacional”, expresó.
Desde el sector hasta ahora identificado con Jorge Larrañaga, explican su alejamiento con el mismo argumento que utiliza el intendente. El entonces secretario general de la comuna, Sergio Arbiza, relató a Brecha que varios eran los que miraban con ojos torcidos algunas de las decisiones que tomaba el jefe comunal. La primera sorpresa, dice, vino con la creación de la Dirección General y el nombramiento de su sobrina Valentina dos Santos Caram como directora general: “Ella iba a ser la secretaria particular, pero de repente ganamos y ¡páfate!, la nombró directora general. Los directores pasaron a responder a ella y a mí me dijeron que atendiera la conserjería y cafetería”. Al poco tiempo comenzaron a entrar funcionarios con sueldos altos y las discrepancias entre ambos aumentaron: “Le dije que estaba cometiendo un error político, que se estaba poniendo al funcionariado en contra, porque metía a paracaidistas que entraban con un grado 10 y había tipos que hacía cinco años que estaban con grado 2”, explicó. De alguna manera, Arbiza siente que comenzó a “estorbarlo” porque dejó de acompañar sus decisiones y en varias oportunidades se negó a firmar documentos que el intendente le pedía, aunque luego los firmara la sobrina. Después de una de esas tantas veces, el intendente le solicitó la renuncia.
Es que para Caram donde manda capitán no manda marinero: “El elegido es el intendente, si venís a integrar un equipo, se hace lo que uno piensa”, argumentó a Brecha. Fue así que decidió cambiar gran parte de su tripulación. Ahora Caram es señalado con el dedo por haber subido muchos familiares a bordo.
SAMBA ENREDO. El intendente de la comuna artiguense se encuentra rodeado de los suyos. Además de su sobrina Valentina dos Santos Caram, su pareja, Karolina Gómez, ocupa el cargo de directora de Cultura, su primo Rodolfo Caram fue nombrado como director de Desarrollo Productivo y su otro primo, Manuel Caram, como asesor en Desarrollo Social, informó el 1 de febrero El Bocón. A contrapelo de los cuestionamientos que ha recibido en las últimas semanas, Caram no ve mayores problemas en estas designaciones.
“La ordenanza es clara”, se ataja el intendente, y rápidamente señala que ninguno de estos familiares son de segundo grado de consanguinidad. Su sobrina es abogada, fue jefa de su campaña y “obviamente es un cargo de extrema confianza”, aclara. Su primo Rodolfo fue diputado y es ingeniero agrónomo, y según lo expresó el 5 de febrero a El Observador, lo nombró para cumplir con un “favor político” que le solicitó su sector. Su otro primo, Manuel, fue edil durante 20 años, maneja un taxi y tiene muchas “actividades sociales”, por lo que es la persona idónea para desempeñarse como asesor de Desarrollo Social, replicó el intendente. Sobre su pareja argumentó que hace más de veinte años que es funcionaria municipal y que de su “vida privada no quiere hablar”. Sin embargo, relató que, al mover al director de Cultura Luis Augusto Rodríguez a la secretaría general, le pidió que le recomendara un nombre para sustituirlo y él sugirió el de Gómez.
Rodríguez, que fue director del Museo Histórico Nacional, es primo de un cuñado del intendente, sin embargo, Caram sostiene que lo eligió como secretario general por su trayectoria y su formación. Dentro del combo familiar en el interior de la comuna también fue señalado el novio de la sobrina, Omar Bicera, encargado de proyectos, y el director de Tránsito, Gustavo dos Santos, primo del cuñado del intendente. Sobre Bicera aclaró que ya no es más la pareja de su sobrina y que es contador desde la administración pasada. Sobre Dos Santos: que fue cuatro veces director de Tránsito y “no tiene nada que ver conmigo, no tenemos ningún vínculo de sangre”.
Sólo cambiaría a los integrantes de su gabinete departamental “si hay una resolución por parte del Directorio del Partido Nacional o la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), mientras tanto yo tengo la conciencia bien tranquila”, apuntó el pater familias. Caram se jacta de que en dos años y medio de gestión ha hecho lo que “nadie hizo en 70 años”, y nombró el acondicionamiento de las calles, la creación de la rambla, el beneficio del 10 por ciento del salario mínimo municipal en el día del cumpleaños de los funcionarios municipales “para que se puedan juntar en familia”, la exoneración de las patentes de las motos para toda la gente que trabaja, los jubilados y pensionistas. “Todo eso molesta, ¿viste?”, añadió.
LA FAMILIA NO SE ELIGE. Si se mira la letra del decreto que regula –entre otras cosas– las contrataciones de familiares en la función pública, el intendente de Artigas no estaría caminando por fuera de los límites de la norma, ya que la contratación de su sobrina y de sus primos no entraría dentro de las prohibiciones que establece el decreto 30 del 2003. Tampoco sería una irregularidad la designación de su pareja, ya que para que aplique al caso deberían estar casados o tener una unión concubinaria reconocida y formalizada, explicó a este semanario el presidente de la Jutep, Ricardo Gil Iribarne.
“Pero eso no quiere decir que esté bien”, replicó a título personal el presidente del organismo. A su entender, existen demasiadas designaciones a dedo, que no pasan por vías competitivas, por lo que es probable que, si se rasca un poco, se encuentren más situaciones de este tipo en otras intendencias. Para él, es necesario “sanear” el sistema y que los políticos se den cuenta de que estas cosas despiertan “desconfianza en la gente”.
Para el diputado wilsonista Jorge Gandini, es “sorprendente” que todo esto salga en este momento. Sin embargo, el legislador se desmarcó de su accionar y dijo que “si bien él no lo haría”, entiende que los parientes reales son tan sólo tres. “Hay que tener mucho cuidado, pero tampoco hay que caer en el purismo absoluto y hacer tabla rasa. Si bien yo no lo haría, estoy lejos de catalogar esto como nepotismo”.
Para el diputado Pablo Abdala, sería positivo que el intendente diera las explicaciones correspondientes al Directorio del Partido Nacional, tal como lo planteó hace unos días a La Diaria el ex intendente de Río Negro, Omar Lafluf.1 “No toda designación de un familiar necesariamente implica nepotismo, pero eventualmente puede implicarlo”, planteó. En este caso, explicó el diputado, no son diez primos los que ingresaron a la Intendencia, pero es “más de uno”, entonces, si bien no parece haber cometido una ilegalidad, puede llegar a ser “reprochable”. Lo cierto, dice Abdala, es que el partido no puede “mirar para el costado”.
Desde el sector que recientemente cobija a Caram lo han respaldado con mayor vehemencia. Luis Lacalle Pou, narró el propio intendente a radio Carve el 6 de febrero, lo llamó y le comunicó todo su apoyo. El presidente del Partido Nacional, Luis Alberto Heber, si bien dijo el mismo día en Carve que hablaría desde su investidura de presidente, manifestó que “lamentablemente” muchas veces se pone la lupa sobre situaciones que quizás no lo ameritan. También puntualizó que el caso de la Intendencia de Artigas puede ser “criticable”, pero lo matizó diciendo que no hubo “abuso de poder”, porque tanto los primos como la sobrina están vinculados a la política partidaria. Deslizó que los episodios que tienen en su centro a los nacionalistas parecen estar encadenados –“termina uno, empieza el otro”–. El herrerismo levanta el escudo porque ahora le ha tocado el protagonismo en el sainete.
- Véase La Diaria, 6-II-18.
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Otros cortocircuitos en la interna nacionalista
En problemas
La calma, en lo que va del año, parece ser una palabra ausente en la interna del Partido Nacional. Luego del caso del intendente de Soriano, Agustín Bascou, quien compró gasolina a sus propias estaciones de servicio, se sucedieron varias situaciones que pusieron en jaque la interna de los nacionalistas.
La intendenta de Lavalleja, Adriana Peña, estuvo en el ojo de la tormenta porque propuso un aumento de sueldo a sus cargos de confianza, entre los que se encontraba su pareja, Gastón Elola, director de Vialidad y de la División de Arquitectura. Después de que la Junta Departamental se negara a aumentar los sueldos y se desatara el conflicto, el director terminó renunciando a ese incremento.
La polémica siguió en Cerro Largo, luego de que El Observador informara que el intendente Sergio Botana había pasado de tener cero cargos de confianza a más de 150 en un año. La explicación que dio el intendente fue que su antecesor, Pedro Saravia, del sector Todos, había echado “a lo perro” a los funcionarios. Con notoria furia, el ex intendente replicó que Botana se “cree Dios en la tierra” y que es “una lástima” que “este muchacho” no termine de madurar.1
Sin embargo, una nueva información puso la gestión de Peña otra vez en la mira mediática. La jefa comunal designó temporalmente a su hermano Gerardo Peña como encargado de prensa de la Intendencia. Varios dirigentes aliancistas consultados por Brecha fueron menos benevolentes a la hora de juzgar a la intendenta que al momento de juzgar a Pablo Caram. El diputado Pablo Abdala arriesgó la siguiente explicación: “Te digo con toda franqueza, yo creo que tener al cónyuge integrando el gabinete no es conveniente porque más tarde o más temprano se generan situaciones complicadas, otra cosa es un primo, que no viven bajo el mismo techo”. Su correligionario Jorge Gandini calificó al hecho como “inoportuno” porque “activa un resorte fuertemente negativo que la vincula con todo lo demás, carga con esa mochila (el aumento salarial) y ahora con esto”.
- Véase El Observador, 31-I-18.
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