Con su primera novela, Lo peor de todo (1992), el madrileño Ray Loriga (1967) se convirtió en una figura representativa de la llamada “generación X”. El rótulo, esgrimido en distintos países a lo largo del tiempo, describe en este caso a una juventud frenética y alienada, atraída por el consumismo de los años ochenta y principios de los noventa, y, entre otras influencias, por la caída del muro de Berlín y el acceso a Internet. También se ha denominado al grupo “primera generación de escritores de la democracia española”. La veta romántica de Loriga estalló en la furia simbólica que lo convirtió en uno de los voceros principales de esa generación: alcohol, drogas, desarraigo, el vacío de la existencia, la inmolación de los ídolos de la música pop, el carácter fragmentario del relato. Su no...
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