Un empresario asediado por los acreedores, que sufrió dos accidentes cerebrovasculares luego de desafiar al ministro de Salud en el Parlamento. Una intervención del Poder Ejecutivo tumbada por un juez. Una brecha en la interna del sindicato de funcionarios de la salud. Una huelga de hambre que lleva diez días sin mayores consecuencias. La situación de Casa de Galicia ha enfrentado varias situaciones límites durante el último año. No es para menos –se dirá– al tratarse de la caída de una de las instituciones mutuales con más historia en el sistema de salud uruguayo. Pero, esta semana, se registraron algunas señales determinantes de lo que –al menos para el gobierno, para los médicos y para la oposición– parece ser una liquidación irreversible.
El lunes 31 de enero una filial del Sindicato M...
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