A sus anchas

Enrique Antía (Alianza Nacional) gobierna Maldonado en un contexto mucho más favorable que el de su primera administración (2000-2005): la oposición política es débil, el gremio de funcionarios estuvo conducido por dirigentes blancos hasta octubre pasado, transcurre una de las mejores temporadas de los últimos años y resurgen los grandes proyectos edilicios.

Foto: Juan Milans

Afirma que puso “la casa en orden” y defiende la “justicia social y tributaria” de una política ideada por el economista colorado Isaac Alfie con claros fines recaudatorios. Con todo, conduce la Intendencia notoriamente cómodo y conforme.

—¿Cómo evalúa su segundo gobierno?

—La llevo bien porque recibí un gobierno con muchas dificultades. Está más que avalado por el Tribunal de Cuentas que los 92 millones de dólares de deuda que teníamos son reales. Con esas cuentas para pagar a bancos y empresas –porque estaban vencidas– encaramos el gobierno. El ingreso bruto de la Idm no nos permitía cumplir con esas cuentas. Pasado el primer año y medio de gobierno tengo garantía de que la casa está prácticamente en orden. El programa aprobado en el presupuesto se cumplirá porque el manejo financiero-económico de la Intendencia me da seguridad. Tengo la fiera dominada.

—Fiera que dominó sin contar con el fideicomiso financiero que al principio reclamaba como imprescindible para avanzar. ¿Cómo hizo?

—Pedimos un fideicomiso en un momento de elaboración del presupuesto y fue negado. Entonces hicimos un presupuesto muy austero y realista. Cerrando el año pasado recibí a la mesa política del Frente e insinuaron la posibilidad de votar algún tipo de fideicomiso, lo cual fue una buena noticia porque hasta ahora había sido negado.

—¿Con qué criterios asigna rubros a los municipios sin contar con ese fideicomiso?

—Se asignaron en el presupuesto aquellos recursos que teníamos y distribuimos entre todos los municipios en función de las proporciones que se venían distribuyendo anteriormente. Sobre lo efectivamente ejecutado es que nosotros empezamos a planificar. Repartimos la miseria, como quien dice, atendimos las necesidades principales. Achicamos la cantidad de obras, de eso no hay dudas.

—Pero ahora dice que tiene la casa ordenada…

—Ayer tuve la primera señal. En enero hicimos una cobranza 11,3 por ciento superior a la del año pasado y no hubo incremento de morosidad. Eso permite pensar que el ordenamiento de 2016 se va a seguir dando este año.

—¿No es un período muy corto como para superar una debacle económica como la que usted denunció?

—Sí, sí. Pasa que hubo mucho trabajo. Es de sentido común: si había 16 ordenadores de gastos, al pasar a tener uno solo es que hay mucho que ordenar. No le ha faltado nada a ninguno de los municipios ni de las direcciones. Se levantó la basura, se hizo todo el mantenimiento del espacio público, se cumplieron los convenios con Adeom y con los salvavidas.

—Adeom cuestiona cientos de compensaciones y subrogaciones que, en buena parte, fueron para militantes blancos o sus familiares. También la oposición le exige explicaciones que usted no responde.

—A mí me votaron para administrar Maldonado. La gente deposita confianza y yo tengo que responder a la gente, es a los únicos a los que tengo que responder. La mayoría nos la dieron a nosotros y hay una expectativa del cumplimiento de una gestión que está siendo bien evaluada por la gente, según información que tengo. Y confío en que va a terminar siendo bien evaluado.

—¿Por qué ingresó a tres miembros de su familia a la Intendencia? ¿No cree que las críticas de nepotismo sean acertadas?

—En Recursos Humanos contraté como técnico a Milena (Arza), una chiquilina de Maldonado que era la novia de mi hijo y que se recibió con 12 en esa carrera y está haciendo una obra fantástica. Ojalá tuviera cuatro funcionarios como ella. Luego está Andrés (Rapetti) en Educación, que es bueno en lo suyo y que todo el mundo lo quiere, debe haber pocos buenos en esa área. Y luego tengo a “Colombia” (César Augusto Pérez), que es crack en comunicación política y estuvo trabajando conmigo en toda la campaña. Es el que te elige la sonrisa justa para sacar la foto, el que te elige la palabra adecuada…

¿No había funcionarios capaces de hacer esa tarea? Usted, por otro lado, echó a 18 trabajadores que habían entrado por concurso en la anterior administración…

—Son militantes y no voy a gobernar con el enemigo… Son cargos de confianza.

Ahora está convocado a sala para responder por los aumentos en la planilla de la contribución inmobiliaria y el reaforo catastral. ¿Cuándo asistirá?

—Ahora no, porque estamos en un momento de pago y es muy irresponsable sembrar dudas en momentos así. El FA me dejó 93 millones de dólares de deuda y ahora que la gente va a pagar pretende que pague menos o que no lo haga.

—¿Piensa que a la gente no le molestó tener que pagar 300 por ciento más, como se da en muchos casos?

—No, no le molestó porque cuando pagó se dio cuenta de que era justo. Hay un doble discurso del FA: ajustar aforos de una zona que tiene alto poder adquisitivo está alineado con su historia –que pague más el que más tiene–, y salen a protestar por eso. Reaforamos en lugares de privilegio donde pagaban 5 o 6 mil pesos y en realidad van a pagar 15 o 17 mil. Eso es nada al lado del valor de los terrenos y de las casas que tienen.

—Pero este es un reaforo genérico, ¿no debería ser individual?

—Correspondería, sin duda, hacer un reaforo individual, qué se va a hacer… Es genérico, igual que lo hizo el gobierno del FA en el período pasado. Pero en este caso estaba tan atrasado que al genérico se le puso un tope máximo de 10 mil pesos de incremento y en otros de 14 mil. Estuve en varias reuniones donde la gente lo encontró correcto, más allá de que a alguno no le haya parecido bien…

Resolvió tercerizar la gestión de cobro a contribuyentes morosos. ¿Por qué?

—Está bueno lo que hicimos porque había una costumbre de no pago. Solamente pasaron a tercerización aquellas cuentas, aquellos precios, alquileres que están por encima de 10 mil pesos sin multas ni recargos. Entendemos que no es bueno que se construya un presupuesto sólo en función de los que pagan, habiendo otros que especulan y tienen muy buenos recursos.

Esa licitación pública la ganó el estudio Posadas, Posadas & Vecino….

—Se presentaron cinco empresas y la que estaba mejor calificada aparentemente fue esa.

¿Cómo “aparentemente”?

—No está resuelta la licitación. Se empezará por las cuentas más grandes, pero eso lo está manejando Hacienda, yo todavía no tengo información. Vamos a recuperar todo lo que se pueda de esas cuentas. Queremos cobrar lo que corresponde. Todos los años, por no actuar, la Intendencia estaba perdiendo una cifra millonaria porque prescribe la deuda y esa plata se esfuma. Y no es justo, cuando se precisa hacer obras, mejores servicios.

—¿Cuál es la participación del economista Isaac Alfie en la política económica y tributaria de la Idm?

—Es asesor mío y es un asesor calificado y que ha sido muy importante para la planificación nuestra, y es gran trabajador, además, porque viene y se sienta a trabajar con los funcionarios de carrera y a la par de ellos. Les está enseñando, mantiene un diálogo. Es una gran adquisición para la Intendencia. Vamos a renovarle el contrato porque es un asesor principal y está dando buenos servicios a Maldonado.

¿Con qué recursos cuenta para caminería rural?

—Propios.

—¿No tiene aportes del Fondo de Desarrollo del Interior (Fdi)?

—¿Querés que te diga la justa? Para que tengas una idea, toda la plata que el gobierno nacional nos transfiere –porque nos corresponde por ley, no porque sea buena la Opp– para mantenimiento de caminería rural la estamos invirtiendo para hacer el camino de desarrollo que va a Garzón, el Arco del Sol. Todo lo de 2016 a 2017; y eso da para un 80 por ciento del monto de la obra. El resto de la caminería rural del departamento la estamos manteniendo con recursos propios.

—Ese es el camino que lleva a Agroland, el emprendimiento del millonario Alejandro Bul-gheroni. ¿No tendría que haber una participación privada, del mismo modo en que Costantini aportó para el puente en laguna Garzón?

—Estamos pidiendo contrapartida y están colaborando en determinadas partes de la obra, no me acuerdo cuáles, pero el grueso de la obra la hace la Intendencia porque entendemos que hay que respaldar. Hay 1.400, 1.300 personas que trabajan ahí todo el año y va a generar mucho trabajo más a medida que el turismo vaya yendo, y nos pareció importante orientar la inversión para ahí porque es una obra que genera desarrollo. Nos habría encantado que Agroland nos hubiera dado parte de los recursos para eso. Sabemos que se habló en algún momento con el empresario, de que iban a colaborar. Pero yo no he visto nada.

Con relación a las cámaras de seguridad, ¿cómo financia ese proyecto de 20 millones de dólares? Según la previsión presupuestal, la tasa de 0,55 por ciento que ahora comienza a cobrarse en la planilla de contribución inmobiliaria aportará 7,5 millones de dólares en tres años.

—Capaz que un poco más…

—Pero eso no cubre los 20 millones.

—No, el resto es inversión propia.

—¿De dónde sale el resto?

—Está en el presupuesto. Entendimos que invertir 20 millones de dólares en cámaras para darle seguridad a la gente de Maldonado era una buena inversión. Formó parte de mi compromiso político de campaña: “Vuelve Antía, vuelve la seguridad”. Le propuse al gobierno nacional una solución, porque es un gran problema y estamos empezando a aplicar la solución. Es inversión propia y esto está muy bueno, porque es para todo el departamento. Me negué a que fuera sólo para Punta del Este, y además lo relacionamos con la contribución, con la capacidad de pago. En seis meses queda todo instalado. Si demoramos seis meses es porque todavía no estamos en condiciones a nivel nacional de dar los servicios que necesitan las cámaras. No hay fibra óptica en todo el departamento y hay que instalar radiobases y antenas especiales.

Este proyecto cuaja con la intervención de la Comunidad Israelita de Punta del Este a través del empresario Rolando Rozenblum, que hasta el año pasado presidió esa gremial.

—No. Hace 15 años, en el anterior gobierno, fui a un seminario internacional en Israel, con alcaldes de todas partes del mundo, y vi los adelantos en seguridad. Me vine impresionado. Desde esa época tengo eso en la cabeza. Yo no conocía a Rozenblum. Iniciamos la campaña mucho antes de conocer a Rozenblum, no sabía ni quién era.

—¿Cómo dio con la empresa proveedora de las cámaras (Elbit)?

—Cuando era diputado, antes de ser candidato a intendente, recibí a la empresa que hoy está trabajando y los entusiasmé a que se presentaran en este proyecto. Acá en Maldonado yo la conocí por la Cámara Empresarial. Visitaron a todos los candidatos. A mí me citaron al Gran Hotel, donde se reunían con todos los candidatos…

—Hay chance de profundizar vínculos con Israel en Maldonado. Usted propuso a Ose instalar una planta desalinizadora, con tecnología israelí, para complementar la planta de tratamiento de Laguna del Sauce.

—Sí, es una propuesta que nosotros le hicimos al gobierno, porque nos preocupa mucho el tema de Laguna del Sauce, y está en evaluación con una muy buena opinión en primera instancia. Si bien yo tengo un representante en minoría en la Unidad de Gestión Desconcentrada de Ose y tengo información de que se está trabajando intensamente, la preocupación sigue estando. La bomba de tiempo está ahí y si mañana tenemos un problema con el agua, tenemos 400 mil, 500 mil turistas, como los que vinieron este año y es mucho lo que arriesgamos. Nos pareció bueno presentar una fuente alternativa, que además fue una opinión técnica. Los prejuicios que yo había escuchado sobre este tema tenían que ver más que nada con los costos. La información que ahora tenemos de empresas vinculadas al tema es que los números empiezan a ser rentables, en la medida que la tecnología cambió y que en Uruguay empiezan a haber sobrantes de energía. Entonces podría existir una alternativa, no para sustituir a Laguna del Sauce, que es insustituible, sino para complementar y dividir las aguas. Sería como ir a comprar un seguro, sería muy bueno para Maldonado porque daría certezas y sería una muy buena experiencia para el país.

—Israel está vinculado a dos proyectos fuertes: la seguridad y el abastecimiento de agua potable. Pero, además, el ex presidente de la comunidad, Rozenblum, promueve el International College de Punta del Este y tiene otros emprendimientos aquí. ¿Por eso atendió el pedido de la Comunidad Israelita de Punta del Este y Maldonado (Cipemu) y negó las instalaciones de la Intendencia para que la Asociación de Profesores de Historia hiciera un congreso nacional sobre los conflictos de Oriente Medio?

—No, no tiene nada que ver una cosa con otra. Yo aprobé un colegio, una inversión de más de 15 millones de dólares que le va a hacer bien al departamento porque vendrá gente de acá y de la región al colegio y liceo. De hecho, hay un montón de inscriptos hoy. Si no hubiera 300 o 400 inscriptos, capaz que sería un fracaso; eso me pareció positivo para Maldonado. Después, lo de la seguridad y lo de la desalinizadora responde a la tecnología, cerrar los ojos a las tecnologías del mundo…

—¿Por qué aceptó el pedido de Cipemu y se negó al congreso?

—Porque no me pareció bien que en el quinto piso de la Intendencia se hiciera un seminario en el cual se iba a tocar un país. No me pareció bien porque cuando se solicitó el permiso para hacer esa reunión de profesores de Historia no se habló del temario ni de quiénes iban a venir y se autorizó en Cultura sin mi intervención. No estoy de acuerdo con que en mi Intendencia, bajo mi responsabilidad, se venga a hacer una apología en contra de un país que es amigo y de una comunidad que importa para Maldonado. Me importa la comunidad judía porque invierte, viene acá, veranea, tiene sus hijos acá y han aportado mucho.

—¿Y qué opina de los antecedentes de Rozenblum en Brasil? Hace diez años fue acusado y procesado con prisión por evasión fiscal y lavado de dinero. Es un empresario reconocido en Maldonado y de eso se sabe desde hace mucho en Punta del Este.

—No tengo opinión… No me corresponde a mí opinar. Es un tema de la justicia. Yo avalo el colegio porque aparentemente él es uno en varios y la empresa tiene trayectoria internacional en materia de educación.

El hospital internacional y las universidades privadas

 

—¿En qué etapa se encuentra el proyecto del hospital internacional presentado en público recientemente?

 

—Presentarán los planos que avalarán la construcción y están haciendo otros trámites a nivel de Economía y otros organismos, porque este proyecto pasa por la Comap. La buena noticia es que tiene un estudio económico muy riguroso y le dan los números para hacerlo. Es una inversión genuina, que va a dar trabajo a mucha gente y va a generar algo diferente en materia turística; es un turismo de salud. Es una buena oportunidad en el departamento en momentos en que tenemos mucho hotel con habitaciones vacías en invierno. Además estará vinculado a las universidades y pondrá a la zona en foco de desarrollo.

 

—¿Por qué no se quejó cuando el gobierno echó atrás el proyecto de salud de Punta Health, que se enmarcaba en la ley de zonas francas y preveía una inversión de 200 millones en Maldonado?

 

—Nunca me pareció serio.

 

—En su momento tuvo mucha difusión a nivel nacional y hasta el ministro Danilo Astori lo respaldó públicamente…

 

—Me pareció que era gente que quería un permiso para revender y yo estaba esperando… Hay gente que logra un permiso y sale a buscar un cliente, y yo hasta que no vinieran con algo concreto no iba a actuar y acá nunca llegó algo concreto. Podía ser una gran bolsa de humo.

 

—¿No le preocupa que este emprendimiento afecte los recursos humanos de los prestadores de salud ya instalados en Maldonado? El Ministerio de Salud, que sobre este proyecto no ha opinado, se opuso al de Punta Health porque, entre otros factores, afectaría al Sistema de Salud.

 

—Este proyecto va a jerarquizar los servicios locales que hoy están al mango. Vendrán médicos de otros lados, se formarán recursos humanos, tiene en vista posibles convenios con diferentes universidades de la zona. Creo que hasta tiene convenios de cursos de posgrado con el Claeh… Esto desarrolla recursos.

 

A propósito de universidades, ¿por qué prestará instalaciones públicas –las del campus que hasta hace poco usufructuó la Udelar– para favorecer la operativa de la Universidad de Montevideo (UM) en Maldonado?

 

—Apoyamos a todos los proyectos educativos, de la misma forma que apoyamos a la Udelar. Los primeros ensayos, trabajos y recursos para instalar el Centro Universitario Regional Este fueron en mi gobierno. Nos hicimos cargo de los estudios de factibilidad y los primeros cursos se hicieron en lugares municipales. Estos salones del campus que ahora dejó el Isef quedaron libres y son los que ofrecimos a la Universidad de Montevideo.

 

—¿Piensa continuar con el proyecto del parque urbano educativo que legó la administración de De los Santos para la instalación de instituciones terciarias y universitarias?

 

—En el parque urbano hay espacio suficiente para ir creciendo y hay espacio para más.

 

—¿Y por qué la UM no se instaló en ese predio en lugar del campus? ¿Por qué dar un inmueble público a una universidad privada, habiendo un proyecto que facilita su instalación en el parque urbano?

 

—Primero, porque es un lugar público que está sin uso y porque va a redituar en un beneficio para la gente de Maldonado, porque habrá carreras que acá no había. Es una muy buena apuesta a la educación. No podemos hacer distingos, tenemos que ayudar a todos. Y, además, de la misma manera que ayudamos a la Udelar, no se puede venir a hablar de que pongamos trabas a otros, porque bien que ayudamos.

Nuevos grandes proyectos con excepciones edilicias

 

Su llamado a sala fue posible porque un edil de su propia línea, Jacinto Martínez, se rebeló y lo votó con el FA y los colorados. ¿Cómo evalúa este hecho político?

 

—Y que no votó…

 

—Pero le hace perder la mayoría al partido de gobierno en circunstancias importantes…

 

—Bueno, capaz que sí, un poco como lo que pasa con (Gonzalo) Mujica en el Parlamento. Es un tema de conciencia del señor…

 

—A mediados de este mes usted necesitará esa mayoría en la Junta para aprobar excepciones edilicias a grandes proyectos de construcción. ¿Cómo la ve?

 

—Si no salen los proyectos, habrá ediles que son responsables. Yo ya tengo el presupuesto aprobado y tengo el plan de gobierno para los próximos cuatro años.

 

—¿Cree que Cabildo (sector frenteamplista liderado por el diputado Darío Pérez) puede darle los votos que necesita? Porque ya le votó excepciones en aras de la generación de fuentes laborales.

 

—Yo he hablado con el sector de Cabildo y creo que están dispuestos a votar una cantidad de esos proyectos porque son buenos para el departamento. La opinión que yo tengo es que votarán los que estén buenos y los irán analizando uno por uno, pero lo que es bueno para el departamento creo que se tiene que acompañar. Si no, sería clavarle un estilete al departamento y no creo que haya demasiados rumbos políticos que tengan esa onda… Yo aspiro honestamente a la responsabilidad de los ediles y de los grupos políticos porque Maldonado lo precisa. Hay miles de maldonadenses sin trabajo y de familias pasando mal.

 

—¿Habló con el sindicato de la construcción sobre estos proyectos y las excepciones? Porque hasta ahora usted habla de seis o siete proyectos de los que no da detalles.

 

—Hablamos a fin de año. El Sunca me dijo que va a luchar para que haya trabajo y que para ellos este tipo de excepciones se tienen que aprobar, y yo dije: “Bueno, los voy a invitar a que vean las obras que se presentaron”. Antes de mandarlas a la Junta los voy a invitar.

 

—¿Qué proyectos son y cuánta inversión suman?

 

—No sé, hay siete u ocho firmes que se presentaron, hay dos más en consulta. No me animo a decirte, porque puede haber más. Hablar de diez proyectos, en promedio, no está mal.

 

—¿Hay un World Trade Center (Wtc) para Gorlero y seis edificios en Solanas?

 

—Hay… La Dirección de Urbanismo les exigía más cosas, estábamos discutiendo técnicamente. Es una inversión grande y lleva muchos meses la discusión. Esta semana pasada estaba caminando por Punta del Este, haciendo footing, y me para uno de los inversores a decirme que van a presentar en los próximos días el proyecto del Wtc. Ahí me enteré de que lo iban a presentar.

 

¿Tiene una estimación de cuánta inversión insumen y las fuentes laborales que podrían generar?

 

—Vamos a ver, esta semana tengo una reunión de trabajo con el área de Urbanismo… No me quiero aventurar.

Teléfono para Larrañaga

 

—¿Cómo ve a Alianza Nacional, a la luz de los planes de Larrañaga de reconfigurar el sector?

 

—Yo creo que lo que está planteando es transformar un grupo político en un movimiento con más variables y más opciones. Y me parece que las cosas van por ahí, una cosa es un sector y otra cosa es un movimiento, y ahí hay más espacios para distintas personas y para incorporar nuevas vertientes.

 

—¿Es ese abrir la cancha que usted y otros intendentes reclamaban?

 

—Es un reclamo de los intendentes, me consta, porque nosotros tenemos algunas diferencias con la conducción. Son matices en un proyecto nacional en el que tenemos muchas coincidencias. Por ejemplo, creemos que sí estamos gobernando, ¿qué estamos haciendo si no? Estamos todos los días en contacto con la realidad y tomando decisiones de gobierno todos los días, conversando con el gobierno, con la oposición, con el gobierno nacional, y tenemos criterios de trabajo que pueden diferir de nuestros compañeros. Para eso un movimiento te permite una apertura que no la tiene un sector político. Esto se lo planteé antes de las elecciones. A Larrañaga yo le decía que era un error político ir con una sola lista, que tenía que estar abierto y que el camino era otro…

 

—¿Cómo se perfilan los liderazgos? Porque Larrañaga no se pronuncia respecto de su candidatura.

 

—Nosotros no estamos hablando de candidaturas en este momento.

 

—Sin embargo, Adriana Peña ha dicho que lo evalúa.

 

—Adriana es una buena amiga y está en el grupo de los intendentes trabajando con nosotros, pero justamente ella tiene libertad de decir su opinión…

 

—¿Usted cree que Larrañaga tiene que dar el paso al costado y dejar espacio a otro?

 

—Yo no le voy a decir nunca que dé un paso al costado. Creo que… (piensa.) Me parece bien que se transforme en un movimiento con más opciones y oportunidades, y cuando llegue el momento electoral se va a definir en función de lo que la gente esté percibiendo o de lo que se pueda llevar adelante en un proyecto para tener éxito.

 

—¿Está alejado de Larrañaga? Alguna vez le reclamó la falta de apoyo a su candidatura en Maldonado.

 

—Nos hemos reunido dos veces en estos meses, acá en la Intendencia. Me reúno con todos, no tengo muchos padrinos en este partido y soy amigo de todos. Políticamente estoy cercano, tengo muchas coincidencias con él.

Las tierras de Antía

 

—¿Cómo responde a la decisión del Instituto Nacional de Colonización (Inc) de retirarle su campo? ¿Ya presentó el recurso que anunció?

 

—Para mí eso es un error machazo del director de Colonización porque está violando todas las normas. Ya presenté el recurso. Estoy dentro de la legalidad.

 

—Pero usted no vive ahí.

 

—Usted vaya a Colonización y pida mi alegato.

 

—Si ya lo tengo a usted acá, ¿por qué no me lo cuenta?

 

—Porque no quiero entreverar los temas. Yo nunca hablé de las cosas mías, estamos hablando de temas departamentales.

 

—Pero la decisión es por su condición de intendente…

 

—Es que se me quita la fracción porque soy intendente de Maldonado, eso dice la resolución. Es increíble.

 

—¿Qué mejoras le ha hecho al campo?

 

—En ningún momento viví ahí. Trabajé ahí 36 años, hay una autorización del Inc desde el primer día.

 

—¿Le parece justo usufructuarlo en sus condiciones actuales?

 

—Es justo, porque cuando yo tenía 26 años y me lo entregaron era una porquería, y hoy tiene todas las mejoras que puede tener un establecimiento, y viven cinco familias de su producción.

 

—¿Viven ahí mismo?

 

—Sí, en el mismo predio.

 

¿Cuántas hectáreas tiene?

 

—Lo mío son 49 y estoy asociado con otro vecino que tiene 150. Ahí viven cinco familias en la producción. Y en esas 49 no hay casa.

 

—¿Pero para qué usa el terreno?

 

—Para el pastoreo de las vacas. Es un campo abandonado sin alambre lindero, sin agua, sin luz eléctrica, sin nada. Está bien evaluado por el propio Inc, hay varios informes técnicos que lo evalúan bien.

 

—¿Cómo interpreta si está bien evaluado que el vice anterior, Mario Vera, le dice que lo pase a nombre de su esposa? ¿Por qué se lo recomendaría?

 

—Es un error, me están incitando a una ilegalidad. Y él lo hizo siendo vice y luego encargado de Anchorena. Deja mucho que desear…

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