Argentinlandia

A pesar de los múltiples elementos que existen para demostrar que el empresario argentino Daniel Hadad (dueño de Infobae y anterior propietario de radio 10 y C5N) es el verdadero dueño de la potente radio Colonia, de Uruguay, los abogados de Ursec han desestimado hasta el momento todas las pruebas que señalan la situación ilegal. La emisora está enteramente dedicada a la coyuntura argentina, bajo la fachada de la gestión de testaferros uruguayos.

El empresario argentino Daniel Hadad / Foto: YouTube

Radio Colonia es argentina desde hace años. Eso es lo que siente la gente del departamento de sólo escucharla. Su programación está pensada, realizada y difundida para el público argentino, más precisamente para la enorme población de su capital federal y sus alrededores. Millones de personas y un mercado mucho más promisorio que Colonia del Sacramento.

Basta con ver las noticias publicadas en la página web de la radio (www.radiocolonia.com) y la descripción de sus programas y conductores. Se destaca la presencia de Enrique Llamas de Madariaga conduciendo desde Punta del Este el programa Coincidencias, dedicado a cubrir la actualidad política y social nacional… de Argentina. Previamente está el programa Segundo semestre, conducido por Micky Balbiani (antes en Radio Mitre), que destaca la cobertura de “toda la actividad judicial”… de Argentina, desde Comodoro Py.

Esto continúa igual en el resto, e incluye “las tardes más divertidas” (Te Calmás!), donde les cuentan a los colonienses “las intimidades del mundo del espectáculo” de ya saben qué país, o el programa Qué nos queda, en el que prometen tenernos “actualizados con toda la información y el quehacer cotidiano de la provincia de Buenos Aires”.

Todos los programas –menos Coincidencias, realizado desde Punta del Este– se producen en Argentina. Los informativos se leen en Uruguay, pero los contenidos de las noticias refieren al vecino país, y son leídos directamente del portal Infobae, cuyo dueño es el conocido empresario argentino Daniel Hadad, un periodista surgido en la órbita de Bernardo Neustadt.

Hadad en Uruguay. La historia reciente comienza a principios de 2015. En febrero de ese año, medios como La Nación, de Argentina, El Eco, de Carmelo, y Búsqueda, en Montevideo, informaron que dos radios de Colonia del Sacramento, radio Colonia y FM Mágica, fueron compradas por Hadad. La venta la realizaron los sucesores de otro argentino, Gustavo “Andy” Deutsch, el anterior propietario de las emisoras, quien falleció en un accidente aéreo en setiembre de 2014. Según el diario porteño, el negocio habría estado entre “los 3 y los 5 millones de dólares”.

Su llegada generó un par de cambios bruscos que no pasaron desapercibidos para El Eco: la eliminación de los programas uruguayos realizados por los periodistas colonienses Willy Artús y Carlos Serebrinsky; y el cambio de la hora que brindaba la radio al público, ya que en ese entonces había una diferencia de 60 minutos entre ambos países. Hadad ordenó trasmitir informando la hora argentina.

La publicidad de esta situación motivó que el directorio de Ursec (Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones) abriera un expediente, de oficio, el 23 de febrero de 2015. Un mes después, dos importantes organizaciones sociales denunciaron el hecho exigiendo a las autoridades tomar cartas en el asunto y la aplicación de la legislación vigente respecto a las condiciones para ejercer la titularidad de una emisora de radio.

La existencia de indicios y pruebas fehacientes de las irregularidades llevaron a Daniel Lema, entonces presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (Apu), y a José Imaz, del Centro de Archivos y Acceso a la Información Pública (Cainfo) a presentar una denuncia ante la Ursec, el 24 de marzo de ese mismo año.

El control, gestión y operación de una radio están sujetos a autorización previa del Poder Ejecutivo, y son sus responsables los únicos capaces de dirigirlas. Los denunciantes afirmaban que ese no era el caso en dos radios de Colonia y por tanto había un grave incumplimiento de lo dispuesto en la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, vigente desde enero de 2015. Allí, se establecen disposiciones para impedir la existencia de testaferros y las transferencias sin autorización previa del Ejecutivo: “La comprobación de la realización de cualquier acto que permita que directa o indirectamente la operación, el funcionamiento o la administración del servicio de comunicación audiovisual estén a cargo de persona no autorizada habilitará la revocación de la autorización o licencia otorgada para prestar el servicio”, dice el artículo 109.

Según la denuncia, “los titulares reales de las emisoras CW1 Radio Colonia, que transmite en 550 KHz, y CX228A FM Mágica, que transmite en 93,5 MHz, no son quienes figuran en los registros de la Ursec como autorizados a prestar el servicio de radiodifusión en la ciudad de Colonia. Es decir, los socios de Radio Colonia S A, Jacinto Omar Macri Tambasco y Yuhber Alberto Silva Reyes, y los socios de Klove S R L, Freddys Cabrera y Carlos Leguisamo, son testaferros de otras personas, que a todos los efectos tienen el control sobre la operación, el funcionamiento y la administración de las mismas”. En el mismo sentido, para La Nación el dueño anterior a Hadad (Deutsch) tenía el control de estas emisoras gracias a “dos ejecutivos de una de sus empresas (supermercados Ta-Ta)”, nombrando expresamente a Macri y Silva Reyes.

Para los denunciantes “se ha producido una transferencia de la titularidad real y el manejo absoluto de las emisoras hacia el señor Daniel Hadad (argentino), sin contar con la autorización previa del Poder Ejecutivo, con el agravante que, una vez realizada la compraventa y en ejercicio de su control sobre la programación de la emisora, ha eliminado los programas con contenidos nacionales con la consiguiente pérdida de empleos de ciudadanos uruguayos”.

Indicios y pruebas. A la fecha, el directorio de Ursec no ha tomado una decisión, pero según surge del expediente al que Brecha tuvo acceso, tanto la gerenta de Asuntos Jurídicos y Económicos de la unidad reguladora, la doctora Graciela Coronel, como la abogada interviniente (Annabel González) han aceptado como válidas todas las explicaciones dadas por los denunciados. Sus informes de­sestiman las afirmaciones del propio Hadad en las que reconoce su nuevo rol en la emisora –en este caso sin siquiera valorar la prueba–, y las declaraciones de testigos que confirman la denuncia presentada. Para la asesoría letrada, por el contrario, “las resultancias de las actuaciones no permiten concluir en la configuración de los hechos denunciados, relativos al cambio de titularidad y conducción de las emisoras”.

Los representantes de Apu y Cainfo presentaron numerosos indicios y pruebas en el expediente. Algunos de ellos fueron: la visita de Hadad (confirmada con fecha) a los estudios y plantas de las emisoras para reunirse con los funcionarios y presentarse como el nuevo dueño; la existencia de un grupo económico con ambas emisoras funcionando en el mismo sitio y compartiendo funcionarios, operadores y locutores; y que el teléfono de contacto de radio Colonia en su página web era el de Infobae, en Argentina.

El negocio está confirmado porque en enero de 2015 Hadad solicitó formalmente ante Ursec la transferencia de radio Colonia, para luego retirarla unos meses después, en medio de la investigación desarrollada por el regulador. Si para los testaferros denunciados ello confirma que nunca llegó a ser dueño (y sería un intento de compra fallido), en cambio, varios analistas consultados señalaron que en el negocio de transferencia de emisoras, el trámite de formalización ante el Estado –en los casos que se inicia– confirma lo contrario: la compraventa ya se consumó previamente mediante un contrato privado.

Para José Imaz, mientras tanto, eso demuestra que cuando se realizó la denuncia Hadad estaba involucrado y afirma que el retiro de la petición “no fue desistir de la compra, sino que Hadad nunca podría ser titular de la emisora”. En efecto, ante la solicitud, la Ursec exigió a Hadad cumplir con los requisitos legales que la ley exige: tener ciudadanía uruguaya en ejercicio y vivir de manera permanente en el país. Vencido el plazo otorgado, mucho antes de su desistimiento, el empresario no presentó esas pruebas porque no las tenía. La transferencia formal caería indefectiblemente.

Que las investigaciones periodísticas no sean, de por sí, pruebas válidas para ser utilizadas en un juicio puede ser de recibo. Pero la cobertura del hecho por diversos medios –tan dispares como La Nación y El Eco– son coincidentes y muestran al rey desnudo: Hadad es el dueño.

Según Búsqueda, eso lo dijo también el titular y administrador de Mágica, a la vez que director de radio Colonia, Carlos Leguisamo (quien, por otra parte, declara ante la Ursec que ambas emisoras no son un grupo económico, sino empresas independientes): “Al ser consultado por Búsqueda acerca de los cambios efectuados en la programación, Leguizamón (sic) no mencionó los despidos realizados y optó por no hacer declaraciones al respecto. Dijo que el encargado de hablar sobre los temas de la radio era Hadad”.

Además lo confirma el propio Hadad. La cobertura de El Eco obligó al nuevo propietario a comunicarse directamente con Gabriel Monteagudo, periodista y director del semanario, para explicar los motivos de su incursión en Colonia. En la entrevista (del 24-II-15) el empresario no sólo no desmiente la nota publicada unos días antes sobre su llegada a radio Colonia, sino que, por el contrario, explica con detalle sus decisiones como nuevo propietario: “Se está cortando todo lo que se hace desde Buenos Aires. Nosotros vamos a tomarnos un tiempo muy largo en rehacer de vuelta los estudios, en hacer una linda radio, pero la hacemos con el corazón en Colonia. Te aseguro que el objetivo es ése”.

Para sumar fundamentos a la denuncia, Lema e Imaz solicitaron a la Ursec que recogiera testimonios a testigos clave: los periodistas Artús, Serebrinsky y Monteagudo. El primero fue invitado, pero no concurrió a la cita. El que sí compareció fue Carlos Serebrinsky, en segunda convocatoria.

Según surge del expediente, el periodista coloniense fue enfático en afirmar que Hadad era el dueño de la emisora y quien motivó la rescisión de su contrato: “El señor Leguisamo me manifiesta que recibió órdenes de Buenos Aires de personas allegadas al señor Hadad para cesar los programas”. Serebrinsky afirmó, en declaración ante la abogada de Ursec, que se enteró de que Hadad era el dueño de boca del propio Leguisamo: “Unas personas recorrieron las instalaciones de la radio, y pregunté al señor Leguisamo quiénes eran, y me contestó que eran funcionarios de la nueva empresa que compró la radio”.

La propuesta de tomar testimonio al director de El Eco fue desechada por la abogada González, a pesar de que se trata de un testigo clave para el caso, ya que fue él quien recibió la llamada de Hadad. “No tengo ninguna duda de que el dueño de las dos radios es Hadad”, afirmó Monteagudo, al ser consultado por Brecha. Y agregó: “Fue él mismo el que me llamó preocupado por lo que había publicado. Me llamaron antes de radio Colonia diciendo ‘mirá que te va a llamar el dueño de la radio’ y al rato me llamó Hadad. Él me dijo que estaban haciendo cambios, y que querían reformular la radio… y nadie te habla así si no es el dueño”.

Demostrar lo obvio. La existencia de testaferros en los medios uruguayos es un mal extendido en Uruguay. Su esencia es hacerse pasar por titulares de las emisoras para evitar que los verdaderos dueños se conozcan, sea porque están impedidos de serlo o para concentrar más medios de los permitidos. Es decir, el testaferro miente, por definición.

Parece obvio que si se está ante una ilegalidad, el “acusado” declarará casi siempre que no es “culpable” y tratará de ocultar la verdad. Este caso no es la excepción. Los denunciados desmienten todas las acusaciones realizadas por “imprecisas, erróneas y malintencionadas”, alegando que están basadas en “comunicaciones de prensa sensacionalistas” y que “no ofrecen prueba alguna”.

Para alguno de los denunciados, las palabras de Hadad fueron mal interpretadas. Habría sido sólo una “declaración entusiasta” de un empresario de medios que finalmente desistió de comprar la radio. Otras respuestas son más inverosímiles: Hadad participaría en radio Colonia como “corresponsal” para vender publicidad en Argentina para la radio…

El celo de los funcionarios de Ursec por dar las máximas garantías a los denunciados en este proceso surge muy claro. Como cualquier uruguayo en un sistema democrático, los testaferros (y particularmente los acusados de ser testaferros, que no es lo mismo) tienen derecho al debido proceso y a ser considerados inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Pero éstos deberían ceder “ante el cúmulo de pruebas y testigos en su contra”, dice José Imaz a Brecha. Si todos los indicios, testimonios y pruebas entregados “no son suficientes para concluir que hubo una grave, clara y reiterada violación de la ley, ¿qué tenemos que hacer para frenar a los testaferros en Uruguay?”, se pregunta. Si no es válido como prueba que el propio dueño reconozca serlo (aquello de “a confesión de parte, relevo de pruebas”) y la única prueba aceptable para exponer a un testaferro fuera conseguir el contrato original firmado entre las partes, será casi que imposible impedir estas prácticas ilegales en el país.

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