Las derivas del escarabajo – Brecha digital
Artes plásticas. Exposición de Fernando Sicco

Las derivas del escarabajo

"El vientre del escarabajo", exposición de Fernando Sicco en el Museo Blanes. THIAGO ROCCA

Uno de los principales atractivos de la exposición «El vientre del escarabajo. Cuestión de escalas»1 es que despierta una idea de circularidad, de obra redonda, completa en sí misma. Va de lo pequeño –pelusas adheridas a la ropa– a lo grande –la instalación en la que intervienen diversas técnicas artísticas– y, una vez allí, vuelve a la contemplación de colores y texturas diminutas, para su mayor disfrute. Ya desde el subtítulo se nos avisa que hay una cuestión de escalas: en la variabilidad y en el ir y venir entre ellas, en los que se producen los hechos estéticos, en tanto las escalas no solo remiten a las dimensiones de los objetos y las figuras representadas, sino también a los patrones con los que se miden las concepciones de la historia y el arte.

La instalación marca también el retorno a los proyectos expositivos personales de Fernando Sicco (Montevideo, 1961), quien en la última década, entre 2009 y 2020, estuvo abocado sobre todo a la dirección y la curaduría del Espacio de Arte Contemporáneo, de la Dirección Nacional de Cultura, en la excárcel de Miguelete. La lógica que subyace a la exposición es más simple de lo que parece al enfrentarla por vez primera, solo que esa simplicidad encierra varios significados y sorpresas. A Sicco le llamó la atención un quitapelusas doméstico, de los que se usan para limpiar la ropa, por la forma utilitaria de escarabajo abnegado –con el vientre transparente– y por la belleza fortuita de su trabajo. A partir de esa fascinación concibió un primer proyecto, que consiste en fotografiar, registrar y conservar su contenido de delgadas hebras con fines exhibitorios –las coloridas bolas de pelusa subidas al pedestal del arte– y deshacerse del electrodoméstico después de un único uso. Es una manera provocativa de reflexionar sobre el valor de lo perecedero e ironizar sobre los procesos de producción industrial y artística, entre otras posibles lecturas (exposición «Aquello», Centro Cultural de España, 2017). Pero el escarabajo, o la idea asociada al aparatito, siguió trabajando hasta proyectar este site specific, que abarca toda la Sala María Freire del Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes, de más de 200 metros cuadrados. No solo se trata de hacer arte a partir del desecho textil y de rescatar la belleza inadvertida, sino también de crear –gracias a los recursos fotográficos, los videos, la sublimación en tela (fieltro) y las prendas inspiradas en personajes de las pinturas del Blanes– una obra mayor, que invita «a dimensionar arte, diseño y vida cotidiana, y, a la vez, a pensar, personal y colectivamente, sobre la gestión del pasado y del futuro».

Más allá de las conceptualizaciones que empujaron al artista a su ambicioso proyecto, está el resultado objetual, visual y palpable: una serie de fotografías y telas de gran formato, dos videos y un glamoroso vestuario que interpela la rígida historicidad en que habitualmente son leídas las pinturas del «pintor de la patria». Afirma Sicco: «Así, de la inspiración en la representación de Lavalleja dentro del Juramento de los treinta y tres orientales –ese cuadro tan embebido de ideales como de testosterona y belicismo– surge una mujer que porta una bandera blanca, blanca como el bastardeado símbolo de la paz, pero también el de un desembarco con la página o el lienzo en blanco del arte». Las prendas nos llevan a mirar con nuevos ojos, de manera más libre y lúdica, la obra de Juan Manuel Blanes y a entender de una forma creativa el proceso mismo de reciclaje y producción simbólica. Además, en un acontecimiento no planificado previamente por el artista, las pelusas de colores generan patrones que, al llevarlos a las prendas, establecen una clara conexión con las series pictóricas de María Freire, artista que da nombre a la sala. Las coincidencias producen riquezas semánticas. Un cuidado catálogo con textos del artista, Cristina Bausero e Inés Olmedo cierra una propuesta llena de sorpresas y hallazgos.

1. Sala María Freire, Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes.

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