En la conferencia de prensa de esta edición del festival, la directora de Cultura de la Intendencia de Montevideo, Débora Quiring, arriesgó que, con el tiempo, Cinemateca ha terminado por cambiar el vínculo que tenemos con la ciudad. Durante su discurso, tal vez ella misma estaba siendo presa de un déjà vu, el retorno de esa suerte de universo paralelo que instalan los festivales de cine en las ciudades. Es que el que propone Cinemateca Uruguaya –y su magnánimo despliegue de títulos repartidos en una gran cantidad de salas– termina por reconfigurar la manera en que los habitantes de la ciudad circulan por el espacio público. Así, recorremos la ciudad dibujando itinerarios complejos, coartadas que buscan saciar nuestra voracidad cinéfila pese a que, en la práctica, todo resulte finalmente i...
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