A caballo del Estado - Semanario Brecha
Edición 1602 Suscriptores

A caballo del Estado

Los políticos propietarios de caballos de carrera suelen insistir en los históricos lazos del turf con los sectores populares cada vez que alguien repara en los beneficios que ningún otro deporte recibe del Estado. Aunque la actividad hípica no ha sido patrimonio exclusivo de la “clase terrateniente” –carreras al aire libre entre los paisanos y apuestas populares hubo desde la época colonial–, el turf, hobby europeo de origen aristocrático, fue fomentado como deporte en Uruguay por los grandes estancieros.

Visita del almirante estadounidense Carpeton en el palco oficial del Hipódromo de Maroñas, año 1917/ Foto: CdeF

La elite rural de inmigrantes británicos fue la que montó, al finalizar la Guerra Grande, los primeros circos hípicos que inauguraron las tradicionales “carreras inglesas”. El naciente Estado uruguayo no tardó en auspiciarlas. El gobierno de Berro ofrendó el primer premio para una “carrera nacional” en 1861: un juego de té en plata maciza y elegante cincelado. Un aficionado a los caballos como el coronel Latorre, entronado dictador por el patriciado, fue quien decretó el primer reglamento nacional de carreras en 1877.

Pero quien colocó al turf en la agenda del Estado moderno fue la versión ostentosa del período militarista: el general Máximo Santos, otro destacado gobernante propietario de caballos de carrera. Fue el pintoresco uniformado quien reguló por primera vez las apuestas y los ...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Cultura Suscriptores
Nueva novela de Diego Recoba

Un patafísico en Nuevo París

Cultura Suscriptores
26.º Festival de Cine de Punta del Este

Latinoamérica palpitante

Edición 1997 Suscriptores
Uno de los principales desafíos de Bernardo Arévalo en Guatemala

La justicia secuestrada

Edición 1997 Suscriptores
Bolsonaro y su demostración de fuerza

Se sacó la foto